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Cifuentes se siente víctima de fuego amigo: “No creo en las casualidades”

Rajoy y Cospedal llaman a la presidenta madrileña para mostrarle su apoyo

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Sin casas en propiedad y con menos de 1.000 euros en su cuenta tras 30 años en la política. Cristina Cifuentes subrayó este miércoles estas circunstancias personales para defender su honor tras conocerse que dos informes de la Guardia Civil la implican en una presunta concesión irregular de un contrato a un empresario que financiaba al PP. La presidenta madrileña (a quien la Guardia Civil no acusa de enriquecerse personalmente) se siente víctima de una campaña “nada casual”, en parte de fuego amigo, por su combate contra la corrupción de excompañeros del PP. El martes se supo que un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil concedía a Cifuentes un papel relevante en la concesión al empresario y exjefe de la patronal madrileña Arturo Fernández de la cafetería de la Asamblea de Madrid; ayer se conoció un segundo informe en el mismo sentido. A raíz de esas revelaciones, Cifuentes intentó encontrar explicaciones a su situación política y personal. En pocas semanas ha pasado de convertirse en adalid de la lucha contra la corrupción, incluso dentro de su propio partido, a ser acusada de formar parte de esa misma trama. Ese tránsito resultó doloroso y desconcertante para ella, que vive en el alambre político, gobierna en minoría con el apoyo externo de Ciudadanos y ahora bajo la amenaza de una moción de censura de Podemos.

El martes, en su defensa, esgrimió motivos políticos y cuestionó el trabajo de los agentes: “No pasa de ser un juicio de valor sin fundamento jurídico alguno”, dijo. Un día más tarde se desplegó por todas las televisiones y radios posibles y conversó en un acto con los periodistas en la sede del Gobierno regional. Igual de obsesionada con defender su honor, quiso ser más diplomática en su opinión de la Guardia Civil y sugirió, sin concretar, que está siendo sometida a una campaña en parte de “fuego amigo” dentro del PP.

Preguntada por si se sentía respaldada por su partido, Cifuentes indicó que había recibido el apoyo, entre otros, de Mariano Rajoy y de Dolores de Cospedal. Pero acto seguido remachó que tiene ya “52 para 53 años”, que lleva casi 30 en política, que no se puede poner en duda su “trayectoria amplia y limpia” y que estas acusaciones actuales han florecido en un momento muy determinado: “Simplemente digo que en las casualidades no creo y en política muchísimo menos. Cada cual que saque sus propias conclusiones. No voy a hacer hipótesis de ninguna clase. No sé de dónde viene esto”. En el entorno de la presidenta madrileña extraña que en el día en que se levantó el secreto del sumario de los 19 tomos del caso Lezo llegaran a los periodistas, casi al mismo tiempo, los informes en donde es citada.

Ante la insistencia en las preguntas sobre el origen de ese posible fuego amigo, Cifuentes añadió de su cosecha que vive de alquiler y que solo defiende como su patrimonio su honradez y su familia: “No tengo bienes, casas, áticos, pisos, fincas, acciones ni cuentas corrientes, vivo de mi trabajo, duermo muy tranquila pero desde luego no voy a permitir que nadie quiera manchar ni poner sombra de duda en mi trayectoria”.

Las llamadas del presidente, Moncloa y el PP

J. C., Madrid

El martes, en cuanto saltó la derivada del caso Lezo, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy llamó a Cristina Cifuentes y lo hizo otra vez este miércoles. También contactó con ella la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, y otros dirigentes del partido. El líder popular le mostró a Cifuentes su apoyo y solidaridad. Ante la complejidad e inoportunidad política del nuevo escándalo, desde La Moncloa y la dirección del PP reclamaron a Cifuentes un argumentario con sus explicaciones y justificaciones para poder defender sus posiciones. Ese texto enviado fue recibido, sin embargo, por algunos periodistas antes de que la Comunidad de Madrid que preside Cifuentes lo utilizase como base para redactar más tarde su propio comunicado.

Las menciones a todos esos inmuebles en Aravaca, Marbella o Baqueira son alusiones directas a su excompañero Ignacio González, ahora en prisión por el caso Lezo. La detención de González se produjo el 19 de abril y los interrogatorios a los funcionarios y letrados de la Asamblea se realizaron antes, entre primeros y finales de marzo.

La Guardia Civil

La presidenta madrileña quiso abundar este miércoles en su tesis de que los informes que la implican en la concesión de la citada cafetería, como consecuencia de su participación en la mesa de contrataciones en su época de vicepresidenta de ese órgano, contienen errores significativos. Lo hizo tras subrayar que había recibido muchos mensajes y llamadas de guardias civiles mostrándole su afecto tras la etapa en la que ejerció como su jefa como delegada del Gobierno en Madrid. Cifuentes recalcó: “Siempre, siempre voy a defender la labor de la Guardia Civil y siempre voy a defender la labor de la UCO. Eso no quita para que en la UCO, que está formada por personas, se puedan hacer las cosas mejor o peor y se pueda cometer errores”.

En su equipo han comenzado a preparar su defensa sobre aquella concesión con dos factores: que en ese largo proceso en cuatro pasos intervinieron muchos técnicos, funcionarios y políticos de distinto signo y que su papel, tanto al presidir la mesa de contratación como en la Asamblea, fue uno más y no determinante.

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