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Las chicas del manga travieso

Dos granadinas destacan en la industria del cómic internacional con sus trazos e historias cercanas

Laura Moreno e Irene Díaz (abajo), entre las mesas de trabajo de Xian Nu Studio, en Granada. Ampliar foto
Laura Moreno e Irene Díaz (abajo), entre las mesas de trabajo de Xian Nu Studio, en Granada.

"Me viá jartar de comé. Ay omá, ¡qué platazos!", así hablan los personajes del cómic manga Chan Prin, creado por las archipremiadas granadinas Laura Moreno e Irene Díaz en una historieta de contexto medieval fantástico y con redes sociales que va camino de su segunda edición. Los trazos cuidados, guiones de vocabulario cercano, los entornos conocidos, las inquietudes juveniles, textos con palabras que reproducen acentos andaluces, narrativas estudiadas... son algunas de las pinceladas que otorgan éxito a las subcampeonas del premio japonés Silent Manga Audition Grand Prix de ámbito internacional y dos veces vencedoras del premio Ficomic al mejor Manga Autor Español, entre otros. Su anterior publicación Corazón de Melón lleva 34.000 ejemplares impresos en España

"Creemos que se valora que nuestras historias tienen desparpajo, humor, que están bien contadas. En Japón hay unas reglas muy específicas de producirlas. Aquí vamos más a nuestro libre albedrío, no estamos tan encorsetadas y el lector experimentado está más agradecido", dicen entre las dos. Hablan y se asienten la una a la otra de forma constante. Estas dos treinteañeras se conocen desde el colegio y llevan 10 años trabajando juntas, solo de la industria del cómic, en Xian Nu Studio, donde han colaborado con publicaciones francesas y estadounidenses en revistas y adaptaciones de novelas juveniles.

Y los años que les quedan. Ya han firmado con Ediciones Babylon sacar cinco libros más de la serie de Chan Prin y además realizarán un videojuego interactivo basado en la publicación, donde se da la posibilidad de seleccionar como protagonista a una caucásica, una africana o una asiática con trazado manga. "Y la serie de libros la estamos diseñando además para que el lector pueda elegir su propia historia, por lo que tendrá cuatro finales diferentes", apunta Moreno, que destaca también que el lector podrá optar a que los protagonistas se enamoren de hombres o mujeres. "Tiene que haber de todo", apunta Díaz, que pinta siempre los bocetos de los dibujos primero a lápiz para luego pasarlos a la edición digital en un laborioso y minucioso trabajo.

Y como tiene que haber de todo, el espectro propuesto por las creativas va más allá de las etnias, la igualdad de derechos sexuales y la libertad de elegir historias. Chan Prin recrea la historia de una chica zona rural que durante un tiempo se intercambia con una princesa en un desafío a las supuestas ventajas de la vida aristocrática. Explican que Chan proviene de changeling, un término que en el mundo fantástico son hadas renacidas en cuerpos humanos, y Prin, de princesa. "Son palabras relacionadas con juegos e historias que nos gustan", añade Moreno.

Si preguntas si han ido a Japón responden al unísono con un largo sí que podría acompañarse de esa imagen de estética manga que viene a la cabeza de dos semicírculos como ojos, sonrisa de dientes y hombros hacia arriba. "Nos invitaron cuando ganamos el premio de Japón, lo que nos permitió también hacer muchos contactos y que se interesaran por nuestro trabajo. Ahora vamos a volver en septiembre con nuestra editorial para negociar licencias", dice Moreno, que cuenta que ya de pequeña se aficionó a los primeros anime tras imbuirse en Spiderman y Mortadelo y Filemón. Aventura y travesura desde pequeñas.

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