Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Castilla y León también detectó en sus análisis el fraude en las hamburguesas de vacuno

El expediente administrativo contra la empresa de Burgos de ultracongelados está paralizado a la espera de que se resuelva la vía penal

No solo la Guardia Civil detectó el presunto fraude cometido por la empresa de Burgos dedicada a los productos cárnicos ultracongelados, que supuestamente hizo pasar como hamburguesas de vacuno piezas que también contenían cerdo, soja y pan. La Junta de Castilla y León, que abrió un expediente a la compañía hace un año y medio, también tomó muestras y encontró el mismo problema. La Guardia Civil ha puesto a disposición judicial a 14 personas, a las que acusa de los presuntos delitos de fraude y contra los derechos de los consumidores.  

Una mujer en un supermercado gallego.
Una mujer en un supermercado gallego.

Del caso se encarga el Juzgado de Instrucción 1 de Burgos, que ya ha recibido el informe final de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) de la Guardia Civil. Los agentes, durante más de un año, han desarrollado la denominada operación Catering. Como adelantó EL PAÍS, la Guardia Civil cree que la empresa -Eurofrits SA- logró presuntamente "importantes beneficios económicos a costa de incluir productos de baja calidad en lugar de la carne de vacuno" en las hamburguesas y albóndigas que comercializaba como de ternera con su propia marca y como marca blanca para supermercados de medio país, según los investigadores. Los análisis encargados por la Guardia Civil determinaron que "en una proporción elevada" los productos que se comercializaban como de vacuno "realmente contenían porcino e, incluso, otros componentes alimenticios como complementos panarios, grasas o soja". 

Pero no solo los análisis encargados por la Guardia Civil detectaron que los productos no contenían exactamente lo que señalaba el etiquetado. Este presunto fraude fue denunciado por un extrabajador de la empresa, que fue despedido tras descubrir Eurofrits que les había estafado a través de un sistema de facturas falsas.

El despedido acudió a los tribunales y también a la Junta de Castilla y León, según reconoce el delegado de esta Administración en Burgos, Baudilio Fernández-Mardomingo. "Los análisis confirmaron que no había concordancia con el etiquetado", apunta. Se encontraron restos de carne porcina, soja, grasas y "alguna traza de caballo". Sin embargo, el delegado sostiene que en este último caso, en el de los restos de carne de equino, quizás podría tratarse de un problema con el proveedor.  La empresa, por su parte, niega "rotundamente" que existan esas "trazas de caballo" en los análisis.

En todo caso, el expediente administrativo -que podría acabar en una sanción de entre 100.000 y 900.000 euros- está paralizado a la espera de que se resuelva la vía penal, que instruye el juzgado de Burgos. Fernández-Mardomingo resalta que en este caso se estudia un presunto fraude y no de "un problema de salud pública". 

Controles ineficaces

El supuesto fraude no fue detectado por los controles rutinarios de la Administración y se destapó por la denuncia ante la justicia y la Administración por parte del expempleado. Fernández-Mardomingo admite que la Junta, al igual que el resto de Administraciones, no realiza "análisis de calidad". La Junta, expone, solo tiene controles sanitarios que no indagan en la composición de ese tipo de productos elaborados. "Nosotros realizamos análisis centrados en la salud pública", apunta el delegado, "y confiamos en la responsabilidad de las empresas". 

Por su parte, Eurofrits ya admitió a este diario que, para darle jugosidad a las hamburguesas y albóndigas que vendía, la carne de ternera se había mezclado con otros productos, aunque lo achacó todo a un problema con el etiquetado. El principal argumento de esta empresa, como han expuesto algunos de sus responsables ante la Guardia Civil, es que no se logró un beneficio superior con estas prácticas, ya que el coste de la materia prima era el que se trasladaba luego al consumidor.

Sin embargo, la Guardia Civil sostiene que "las importantes diferencias entre los precios correspondientes a la carne de vacuno y el resto de materias con las que se suplía la carne original, proporcionaban importantes beneficios económicos a la empresa burgalesa". Además, el instituto armado afirma que, "al menos desde 2002, los diferentes elaborados en la planta, comercializados generalmente como ultracongelados, podían llegar a contener menos del 25% de carne vacuna".

Más información