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Ignacio González planeó irse de España y crear una estructura opaca de lavado de dinero

“Las empresas de aquí no quieren saber nada de nosotros”, dice en una grabación Salvador Victoria, el hombre de confianza del expresidente

El expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, el pasado abril.
El expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, el pasado abril. EFE

El expresidente de Madrid Ignacio González ideó irse fuera de España para trabajar y, según la investigación del cazo Lezo, invertir y lavar el dinero que ha atesorado durante su dilatada vida política y que supuestamente oculta en paraísos fiscales. En 2015, tenía en la cuenta bancaria 116.000 euros, él y su esposa Lourdes Cavero, pero a la vez estaba pensando en cómo blanquear los tres millones en B que tiene en España y los millones que los investigadores tienen la certeza de que oculta en el extranjero. No saben aún cuánto. Supuestamente, comisiones ilegales fruto de desvíos de dinero público y de tratos de favor a familiares y empresarios con los que mantiene una muy estrecha amistad, según el sumario.

Hay una grabación telefónica entre González y el que fuera número dos de su Gobierno, Salvador Victoria, en la que este último se lamenta de que no puede salir de España (por estar imputado en la trama Púnica), y que si pudiera, le dice, habría “buscado algo por ahí fuera”. González le indica que “no es tan fácil irse a trabajar al extranjero, pero le detalla que ha estado preguntando “a personas y empresas que conoce" y que les ha dicho: “Si hay algo por ahí fuera de interés, yo estoy dispuesto…”. “Las empresas que hay en España no quieren saber nada de nosotros”, le concede Victoria.

Más contundente es aún Ignacio González cuando habla con su exjefe de gabinete del Gobierno que presidió durante tres años, Diego Lozano. “Hay que montarse algo fuera”. Y a un amigo al que llama Javi, que es abonado de un número de teléfono de Colombia, González le dice: “Estoy esperando que pase el momento: Si hay algo interesante para irse a Colombia o a eso… míralo. No me importa nada dedicarme a una cosa de esas un tiempo. Conozco a mucha gente que se ha quedado en México, Colombia, Panamá…”.

El expresidente de Madrid: “Si hay algo por ahí fuera de interés, yo estoy dispuesto…”.

El expresidente estaba buscando, con la ayuda de su hermano Pablo, una empresa “opaca” extranjera para vehicular inversiones. Para ello se puso en manos de un español vinculado a la sociedad Asesora 25, utilizada por González para aflorar dinero negro interponiendo finalmente a su padre, y con domicilio en Luxemburgo. El español trabaja como gerente en la firma Bonacapital Family Office. Ni González ni su esposa han declarado nunca al fisco que dispusieran de bienes en el extranjero. Pero según las grabaciones de Lezo, el expresidente busca con desesperación “una estructura financiera” en el extranjero. No dice para qué, pero se colige de las cómplices conversaciones que mantiene con el exministro Eduardo Zaplana su intención de canalizar dinero a través de ellas y lavarlo.

El 10 de octubre de 2016, ambos hablan sobre las habilidades financieras del abogado uruguayo Fernando Belhot, vinculado con numerosas sociedades radicadas en paraísos fiscales. El juez Velasco cree que González puede ocultar el dinero en EE UU, Suiza, Luxemburgo o Hong Kong, donde su testaferro Edmundo Rodríguez Sobrino tiene empresas que él sostiene que, aunque están a su nombre, el verdadero dueño es un empresario mexicano que él representa, y señala que este es el auténtico dueño en la sombra del 23% de las acciones del diario La Razón.

Ignacio González cuenta sobre Belhot a Zaplana, entrada la tarde/noche: “(…) lo que también estuve hablando [con Belhot], porque él me dice que está especializado en los temas de montar estructuras financieras (…) para ofertar los sitios donde fiscalmente es mejor para las empresas (…) en Uruguay, en Holanda y en EE UU, o sea que yo creo que tiene toda una estructura para poder ir, mmm, y dar cobertura en todos estos sitios para los… los clientes”. Fue Zaplana quien presentó Belhot a González.

La relación entre Eduardo Zaplaza y González va más allá de una amistad.

El objetivo de González es canalizar “dinero cuyo origen se desconoce”, revelan los investigadores. Ignacio González le dice a Zaplana: “Yo le he dicho: 'Oye, tu que montas estructuras financieras, que tienes gente y tal, oye, ¿no podemos montarnos alguna historia para canalizar algún tipo de operación a medio o largo plazo, o invirtiendo capital, joer, eh, a ver, poco a poco…?"

El exministro Zaplana interrumpe: “Hay que tener una conversación, aparte de hacer todo lo que tu estás preparando, una conversación más en profundidad...”. Los investigadores advierten de que Belhot puede estar implicado en una trama de blanqueo de capitales en el denominado caso Ciccone., relacionado con corrupción política en Argentina.

La relación entre Zaplaza y González va más allá de una amistad. Ambos planean negocios juntos e incluso aúnan esfuerzos como conseguidores a cambio supuestamente de comisiones, según se desprende del sumario (Zaplana también está siendo investigado por el juez Velasco). Las grabaciones revelan que Zaplana y González están de acuerdo en adquirir el 50% de una sociedad española, South Capital Partners, integrante de una de las estructuras que controla Belhot. Esa sociedad tiene la patente sobre un producto de desinfección de aguas.

El expresidente de Madrid tomó medidas extremas para no figurar él directamente, y a través de su hermano Pablo busca una sociedad que este casi muerta para comprarla y utilizarla como pantalla en la compra. Se pensó en la sociedad Arsscenia, para la que González buscaría a un administrador de confianza antes de la operación. Según cuenta a Zaplana, González lo haría así: “Se trata de coger una sociedad sin actividad, ¿sabes?, comprarla, y en esa sociedad hacer un pacto de venta ante un notario pero no elevarlo a público y poner un administrador, y esa sociedad que sea la que tome participación en esto…”. Se refiere a la firma que dispone de la patente sobre la desinfección de aguas.

Zaplana le advierte de que los notarios tienen la obligación de dar cuenta de las operaciones que realizan. Días más tarde Ignacio González habla con Belhot. Y le indica que ha estado hablando de ese asunto con “un notario amigo” y que, al tratarse de una compra de acciones, este le ha dicho que no tienen obligación de informar de estas operaciones. Y le añade: “Yo voy a hablar con Eduardo, le voy a plantear a ver si entramos directamente en la sociedad o cómo, y si le parece bien pues entramos así”.

En otra grabación, le dice lo siguiente a Zaplana: “Me dice el abogao que se puede, que ahora no es necesario comunicar los cambios accionariales al Registro [Mercantil], yo creo que lo más sencillo es hacerlo con la sociedad suya (Belhot les había ofrecido como pantalla para la operación una de sus sociedades). Si esto es así, chico, yo creo que hay que hacerlo con la sociedad que tiene él constituida, en vez de enredarnos con más cosas”. González comenta a Zaplana que todas las operaciones las ha de realizar un amigo suyo notario.

Preocupación por el ático

Aunque es un tema judicializado al margen de la Operación Lezo, en las escuchas hay alusiones a la investigación judicial del ático que posee en Marbella. González se muestra muy preocupado con este tema. Es un lujoso dúplex que acabó comprando González en Marbella a través de una empresa pantalla. Casi 800.000 euros que González señaló que procedían de ahorros de su esposa. Lo compró a un testaferro llamado Rudy Valner, que vive en Estados Unidos. Asegura González que el notario "es amigo suyo de la universidad" y que es el que le hizo las escrituras del ático. Al notario le conoce como Chevi y es, explica en las grabaciones, quien le hizo “toda la operación de Marbella”, o sea, dio fe de la compra del ático.

Y fue el mismo notario que también dio fe de las transferencias que el matrimonio González-Cavero hizo a sus hijas por más de 120.000 euros en diciembre de 2010. “Lo que me interesa es que el control de los movimientos de la sociedad, la que planean comprar, pasen por el notario mío, joder. Si alguien hace un requerimiento o lo que sea me puede avisar y decir, oye, alguien ha visto esto, o alguien ha pedido tal (…) Porque es que aquí, joder, estamos…”. Con ello trata de establecer un sistema de alerta, de lo que la UCO de la Guardia Civil infiere que el expresidente de Madrid puede querer la nueva sociedad para blanquear capitales ocultos en el extranjero.

González y Zaplana quieren comprar la sociedad para la desinfección de aguas con la finalidad de vender este producto en toda España. Zaplana afirma que tiene contactos con Valencia y Murcia para venderles allí el producto. Y asegura que tiene un alto cargo de amigo en Sanidad de Valencia que les puede facilitar la comercialización del producto de desinfección de aguas. Una de las firmas, esta gallega, con las que Zaplana y González quieren hablar para venderle el producto es Pescanova.

En conversaciones con su amigo y presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, González se muestra muy enfadado con la juez de Estepona por la tardanza en la investigación sobre la procedencia de su ático. El expresidente señala que tiene un contacto que le informa de los movimientos de la causa y de cuándo será elevada a la Audiencia de Málaga. "(…) Estoy llamando a este tío y nada. Yo creo que todavía no está cursado, es acojonante, es desesperante... y le quiero preguntar también si sabe algo de las comisiones rogatorias de los cojones”, cuenta a Cerezo. Son peticiones de auxilio internacional para, entre otras cosas, interrogar al supuesto testaferro sobre quién pagó realmente ese ático.

investigacion@elpais.es