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Rajoy despliega los encantos de España para ‘la ruta de las obras’ desde China

El líder español se entrevista con el presidente chino y le invita en nombre del Rey para posicionar a las constructoras en un faraónico proyecto de infraestructuras

Mariano Rajoy, acompañado por su esposa, Elvira Fernández, a su llegada al aeropuerto de Pekín.

No tenía que acudir, como no lo han hecho grandes líderes mundiales o europeos, pero Mariano Rajoy ha "querido asistir" varios días en Pekín al foro multilateral de la nueva ruta de la seda montado expresamente por el poderoso presidente chino, Xi Jinping, para posicionar en buen lugar a España y sobre todo a sus empresas constructoras en un proyecto faraónico que persigue conectar mejor China con el resto de Asia y con Europa con innumerables obras de aeropuertos, puertos, carreteras, autovías y líneas de alta velocidad. Rajoy trasladó a Xi la invitación del rey Felipe VI a visitar España y presumió de la recuperación de la economía española y el presidente chino le reconoció ese mérito y le avanzó que acepta la invitación del viaje para lo antes posible.

El evento, como muchas de las cosas que se organizan en China, se ha preparado a lo grande con toda la ciudad olímpica a su disposición. Se denomina Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, aunque se conoce como La nueva ruta de la seda, y es una idea muy personal promocionada desde 2013 por el presidente Xi para impulsar con un fondo inicial de 40.000 millones de dólares todo tipo de conexiones desde su país hacia el oeste. La pretensión es que esa partida se amplíe en el próximo futuro a través partidas millonarias canalizadas por el Banco Asiático de Infraestructuras, que tiene 70 países y del que España es socio fundador.

Xi Jinping invitó a este foro de la reorientada ruta de la seda a 28 países, seis de ellos europeos. Acudirán hasta el lunes a Pekín presidentes, primeros ministros y ministros de muchas naciones vecinas con innumerables intereses en China pero solo Rajoy, el italiano Paolo Gentiloni y el griego Alexis Tsipras como mandatarios relevantes de Europa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha sido invitado como tampoco el de Japón, y los jefes de Gobierno de Reino Unido, Francia y Alemania se han excusado por distintas razones electorales.

Rajoy subrayó este sábado en Pekín, primero en un encuentro de media hora con Jinping y más tarde en otro de 45 minutos con el primer ministro, Li Keqiang, su disposición total a estar en esta cumbre que calificó "como muy positiva para España, para China, para las empresas españolas y para los pueblos, porque servirá para conocernos mejor y de ahí surge la confianza y las oportunidades de hacer cosas juntos". Ante el presidente chino Rajoy destacó la importancia de la delegación española, con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al que presentó como el responsable de las "obras, puertos, carreteras y esas cosas", y la secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela.

La principal razón de la participación de Rajoy y el gran interés de España en este evento lo reconoció el propio presidente con sus primeros discursos al relacionar la relevancia de la globalización y de la salida al exterior de las empresas españolas con la salida de la crisis económica.

Xi le comentó a Rajoy su alto interés por firmar un tratado de libre comercio con la Unión Europea y le adelantó que quiere hablar con detalle de ello con el presidente de la Comisión eurpea, Jean-Claude Juncker. El presidente chino se pronunció ahí porque la UE siga unida para su prosperidad e insistió con Rajoy en una idea que ya trasladó en noviembre de 2016 a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, durante una visita a Canarias y en la que le indicó su disposición a colaborar con España para impulsar más proyectos de forma conjunta en terceros países y especialmente en Latinoamérica.

La nueva ruta de la seda tiene métodos distintos de la original (que llegó a España en el siglo XV) pero la misma filosofía: conectar más y mejor a China con el mundo. El foro se dividirá en dos paneles, uno sobre políticas de cooperación y otro de conectividad para el desarrollo. Rajoy intervendrá el lunes en el primero. En todas sus intervenciones se centrará como ha hecho este sábado, nada más aterrizar desde España, en destacar el potencial de las grandes empresas constructoras españolas en todo tipo de infraestructuras. China es ya la primera potencia mundial en trenes de alta velocidad, pero España es la segunda con 3.000 kilómetros en activo.

Para España el encuentro en China es una ocasión también para ampliar las operaciones comerciales en otros aspectos, como el turismo, el educativo, el idioma español (118 centros universitarios chinos imparten esa lengua ya a 40.000 estudiantes), la cultura y el deporte. Entre octubre y enero pasado el turismo chino hacia España (en muchos casos de compra y de alto nivel económico) se incrementó un 46%. El año pasado un total de 375.000 chinos pasaron por España. En poco tiempo se ha pasado de 4 enlaces semanales a 26 vuelos.

La Federación Española de Fútbol, la Liga de Fútbol Profesional y varios clubes españoles están ya trabajando en este mercado, con filiales, ojeadores y horarios de los partidos adaptados a esta potencial audiencia millonaria. El presidente chino se ha decantado como un enamorado del fútbol y España ya ha exportado jugadores y entrenadores a distintos clubes.

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