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Interior investiga una pintada del ISIS dentro de la cárcel de Estremera

El dibujo de una bandera yihadista estaba en un patio usado por presos comunes

Pintada aparecida en el patio de la cárcel.
Pintada aparecida en el patio de la cárcel.

“No hay más Dios que Alá. Mahora es el enviado de Alá”. El hallazgo en el interior del Centro Penitenciario Madrid VII, en Estremera, de una pintada que representa la bandera del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) con sus dos eslóganes religiosos ha disparado las alertas en el Ministerio del Interior. Fuentes del departamento que dirige Juan Ignacio Zoido han confirmado a EL PAÍS que Instituciones Penitenciarias ha abierto una investigación para identificar al autor de la misma, aunque las pesquisas no han dado resultado hasta el momento. Interior también ha comunicado el hallazgo a la Audiencia Nacional.

La pintada —un dibujo que representa de manera esquemática la bandera negra con su círculo interior y las dos leyendas que acompañan a la misma— apareció hace varias semanas en uno de los muros del patio que utilizan los presos comunes de varios módulos para distintas actividades deportivas. Según fuentes penitenciarias, este espacio no es utilizado por reclusos con condenas por terrorismo, lo que ha disparado la sospecha sobre la posible radicalización de un preso encarcelado por otro tipo de delitos. Las pesquisas las está realizando el Grupo de Control y Seguimiento, un equipo de élite de funcionarios de prisiones creado hace años para vigilar estrechamente a terroristas e integrantes de grupos mafiosos.

La radicalización en las prisiones se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Interior, que en los últimos tres años ha elaborado dos protocolos para intentar frenar este fenómeno. En el último de ellos, fechado el pasado mes de octubre, Instituciones Penitenciarias ponía el foco en 228 presos que, en diverso grado, se consideran cercanos a los postulados yihadistas. De ellos, 115 reclusos estaban acusados de delitos terroristas, otros 33 estaban considerados adoctrinadores de otros reos y los 80 últimos eran presos comunes que habían dado muestras de haberse radicalizado.

Todos ellos están incluidos en un fichero denominado 'IR' creado en 2014 y en el que los funcionarios de prisiones reflejan semanalmente diversos detalles sobre sus actividades. Desde los libros que leen hasta si observan el ayuno del Ramadán, pero sobre todo quién les visita y quién les ingresa dinero en la cuenta de peculio para sus gastos.

Para estos presos, Interior puso en marcha en octubre un plan de reinserción para alejarles de los postulados extremistas que requiere su participación voluntaria. Según fuentes penitenciarias, los resultados del mismo han sido por el momento prácticamente nulos.

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