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Rajoy y Catalá respaldan a Moix frente a la ofensiva de la oposición

El PSOE someterá a votación la próxima semana la reprobación del ministro de Justicia

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hoy. CLAUDIO ÁLVAREZ / ATLAS

El Gobierno, encabezado por Mariano Rajoy y Rafael Catalá, ha salido este miércoles a defender abiertamente en el Congreso al cuestionado fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix. El presidente del Gobierno y el ministro de Justicia han hecho esta insólita defensa al comparecer por primera vez en la Cámara para hablar de corrupción tras estallar el caso Lezo, tras ser encarcelado el expresidente de la Comunidad Madrid y tras surgir acusaciones de protección a los investigados en diferentes escándalos.

Rajoy y Catalá han coincidido en el Congreso con Ignacio González, ahora en prisión, en el elogio a Moix. Y todos los grupos, salvo el PP, han rechazado la actuación del Ejecutivo y la Fiscalía en este caso.

Ante la ofensiva parlamentaria de la oposición, especialmente del PSOE, el presidente del Gobierno eludió las acusaciones, no dio ninguna explicación sobre si tenía conocimiento previo de los hechos, ni sobre la polémica sobre el chivatazo a los implicados o las sospechas respecto a la Fiscalía, pero aseguró que los Presupuestos Generales del Estado sirven para luchar contra la corrupción.

El PSOE dedicó casi todas sus preguntas al Gobierno en la sesión de control a la corrupción; Pablo Iglesias preguntó también a Rajoy y comparecieron en la Comisión de Justicia el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y el ministro Catalá. Ambos han sido cuestionados por todos los grupos, salvo el PP, tras escuchar sus explicaciones en la comisión.

Los socialistas piden la dimisión de Catalá, del número dos de Interior y del fiscal anticorrupción y la próxima semana llevarán al pleno la reprobación del ministro de Justicia. Y se votará la continuidad de Maza y Moix.

El presidente se limitó a asegurar que su Gobierno lucha contra la corrupción y por eso afloran casos ahora, a descalificar las acusaciones de la oposición y a felicitarse de su gestión, respaldando a Moix y su “amplia y exitosa trayectoria”. También Catalá respaldó a Moix, con referencias a su trayectoria, a lo “bien que funciona” su Fiscalía, pese a estar enfrentado con sus subordinados, y negando que el nombramiento estuviera influido por nadie. "Estamos a tiempo de parar esto, la sociedad española no se merece un uso tan zafio de esta institución. Dejemos de levantar insidias que no tienen ni un solo fundamento", aseguró.

Moix fue nombrado por el Gobierno, a propuesta de Maza, pese a no conocer la Fiscalía Anticorrupción y frente a seis candidatos que sí tenían experiencia en ese organismo, tras pasar por el Consejo Fiscal. La anterior fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, no fue renovada en su cargo en noviembre por negarse a nombrar a Moix, como pretendía el Gobierno. Maza le nombró después de que ser reiteradamente alertado de que Ignacio González se felicitaba de su futuro nombramiento en grabaciones realizadas por orden judicial.

A las críticas del PSOE, Rajoy contestó que responden a “problemas internos de los socialistas” y les invitó a apoyar los Presupuestos que, según dijo, sirven para perseguir la corrupción porque crean 100 plazas de fiscales y jueces y de policías y guardias civiles. Y sobre Moix, aseguró que valora “muy positivamente” su gestión y que “es un profesional con amplia y exitosa trayectoria. Con total independencia y personalidad. Funciona muy bien”.

Rajoy se refirió al apoyo del Consejo Fiscal, en el que hay amplia mayoría conservadora, y donde tres vocales progresistas pidieron la dimisión de Moix.

Frente a él, el portavoz socialista, Antonio Hernando, y luego Pablo Iglesias, le reprocharon la corrupción y las sospechas de protección y entorpecimiento de las investigaciones judiciales.

“¿No se da cuenta de que su respuesta y la distancia provocan irritación y vergüenza?”, preguntó Hernando, antes de recordar en encarcelamiento de González, la dimisión de Esperanza Aguirre, la dimisión del murciano Pedro Antonio Sánchez, las actividades de Rodrigo Rato desde el Gobierno y su propia citación como testigo en el juicio del caso Gürtel, además de las sospechas de que desde Interior se alertó a los implicados en la operación Lezo, con el fiscal anticorrupción como “abogado defensor”.

El socialista alertó de “la inestabilidad institucional sin precedentes” que puede provocar si no asume sus responsabilidades y le ha descrito como “acorralado por la corrupción de su partido”. Según dijo, el PP "es cómplice con la corrupción".

Iglesias se ha referido a lo que decía Rajoy en la oposición cuando forzaron la dimisión de Mariano Fernández Bermejo por acudir a una cacería con el juez instructor de Gürtel y le ha reprochado que se haya “dedicado a impedir su trabajo y a evitar los registros”.

Y concluyó recordando que presentará una “moción de censura porque están parasitando instituciones del Estado. Pueden seguir con PNV, Ciudadanos y PSOE que ni está ni se le espera”.

El líder de Podemos ha asumido luego la portavocía de su grupo en la Comisión de Justicia para preguntar a Catalá. Le ha formulado siete preguntas concretas tras exponer la "percepción de que el Gobierno está protegiendo a corruptos". Por ejemplo, ha preguntado sobre el mensaje de apoyo a González, sus relaciones con el expresidente de la Comunidad de Madrid o la remoción de Consuelo Madrigal por negarse a nombrar a Moix.

"Me piden que explique hechos de terceras personas. No tengo nada que decir", ha respondido, con el argumento de que las informaciones tienen un "origen fraudulento" porque proceden de un sumario secreto. También ha dicho desconocer por qué Madrigal no siguió como fiscal general del Estado.

En comisión y antes en el pleno, Catalá ha pedido pruebas a los que le acusan de connivencia con los investigados y negó que Moix quisiera apartar a los fiscales del caso Lezo, pese a que así consta en un decreto del Fiscal Jefe Anticorrupción, en respuesta a la rebelión de la inmensa mayoría de los miembros de ese organismo. Según él, fue el propio fiscal Carlos Iáñez el que quiso irse.

También ha negado la influencia de González en la elección de Moix, aunque consta en el sumario la satisfacción previa del ahora encarcelado. Para Catalá solo se busca "generar confusión, intoxicar y destruir" y atribuyó los problemas a "resistencias al cambio" tras la llegada de Maza a la Fiscalía General del Estado.

José Manuel Villegas, diputado de Ciudadanos, se unió a las críticas al Gobierno y advirtió al ministro de que si no da explicaciones pedirá su dimisión, por ejemplo, por los sms a Ignacio González. Ignacio Prendes, también de Ciudadanos, habló luego de "tomadura de pelo" tras escuchar a Catalá en la Comisión de Justicia y se ha mostrado sorprendido por la coincidencia del Gobierno con Ignacio González en el elogio a Moix.

El ministro de Justicia respondió también en el pleno a una interpelación del socialista Artemi Rallo en la que incluyó acusaciones como "usted es el correveidile entre el fiscal y el presidente de Murcia", "busca desarbolar a los fiscales y garantizar impunidad de los corruptos del PP", "quiere salvar a uno de los suyos e instrumentalizar a la fiscalía". "usted es un arma letal, un killer" y "es una estrategia urdida entre Moncloa y Génova que busca la impunidad del PP, con la fiscalía como su caballo de Troya".

Luego, el ministro ha mostrado en la comisión su "compromiso en la lucha sin cuartel contra la corrupción". "No hay quien levante un teléfono para decirle a un fiscal lo que tiene que hacer", ha añadido.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, fue preguntado por la reunión que mantuvo su número dos con el hermano de Ignacio González, hoy encarcelado también. El ministro, a preguntas del PSOE, respondió que las explicaciones del secretario de Estado han sido "suficientes y razonables". Sobre esa reunión hay sospechas, incluidas de la propia Fiscalía Anticorrupción, sobre la posibilidad de que sirviera para alertar a los investigados. Para Zoido solo fue una "reunión protocolaria" y "el que la hace la paga" y ahí se quedó.

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