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Las siete nuevas víctimas del obsesivo cazador de actrices

Un juez alerta a célebres intérpretes de la salida de prisión de un homicida que maneja fotos de ellas en su celda. Meyer ya intentó matar a Sara Casasnovas

Arndt Meyer, en la Audiencia Provincial.

Cuando los funcionarios de la prisión madrileña de Estremera entraron el pasado mes de octubre en la celda de Arndt Meyer buscando un teléfono móvil, encontraron algo inesperado. Este alemán condenado en 2010 a ocho años de cárcel por intento de homicidio y tenencia de armas —había tratado de matar con una ballesta a la actriz Sara Casasnovas a la salida de una función el año anterior en Madrid— coleccionaba fotos de su víctima y otras siete jóvenes. Todas intérpretes.

Los retratos estaban acompañados de notas de amor. “¡Este cuerpo y piel es exactamente mi tipo!”, recogía una. “En un mundo ideal una chica como esta sería el ejemplo de la mujer que yo haría dulce amor e hijos. Me casaría con ella”, añadía otra. “Así debe ser la cara de la mujer de mi vida”, se leía en una tercera.

La dirección de la cárcel calificó la actitud del recluso de “obsesión enfermiza”. Y alertó de que, entre las fijaciones fotográficas del preso, figuraba Casasnovas, que se libró de ser atravesada por una flecha en junio de 2009 por un fallo de puntería.

Anatomía de una fijación

Arndt Meyer llegó a España en 2009 con una fijación: declarar su amor a la actriz Sara Casasnovas. Tras varias cartas sin respuesta, el obsesivo admirador decidió pasar a la acción. Un día entregó a la mujer un mechero con el nombre de los dos. Otro, una rosa y una carta. Al tercer encuentro trató de matar a esta intérprete célebre por la serie Amar en tiempos revueltos. 

Era el 9 de junio de 2009. A las nueve y media de la noche, Meyer esperó a la víctima a la salida del teatro Reina Victoria, en la Carrera de San Jerónimo, en Madrid. Casasnovas apareció acompañada de un grupo de actores de la obra que acababa de representar, La noche de la iguana. El alemán le preguntó por las cartas. La joven le rechazó. Entonces Meyer sacó de su mochila militar una ballesta y disparó. La flecha impactó en la manga de la chaqueta de uno los actores. No hubo heridos. Los compañeros de la víctima consiguieron reducir al agresor y llamaron a la policía. Cuando fue detenido Meyer llevaba dos ballestas, una defensa eléctrica, un aerosol de defensa personal y 13 flechas de punta metálica. Al juez le dijo que en Alemania trabajaba en seguridad y que se había vuelto “paranoico” porque temía ser víctima de un atraco.

El Juzgado de Instrucción 37 de Madrid informó hace unas semanas a las ocho afectadas —siete de ellas españolas y la octava, estadounidense— de su presencia en el siniestro álbum, según confirman a EL PAÍS fuentes jurídicas. La juez les comunicó también que Meyer, de 48 años y aquejado de un trastorno de personalidad, saldrá de prisión el próximo 30 de mayo tras cumplir su condena. A fin de no ser reconocidas y evitar una eventual polvareda mediática, la magistrada autorizó a todas estas actrices, conocidas por su trabajo en televisión, a entrar a los juzgados madrileños de plaza de Castilla por el sótano.

"Potencial peligrosidad"

Los informes que maneja la investigación señalan la “potencial peligrosidad” del preso. También deslizan que Meyer puede “llevar a cabo futuras acciones de acercamiento y acoso”. Por este motivo, las intérpretes gozan a partir de ahora de la condición de víctimas protegidas. Y esa es también la razón por la que este periódico omite sus identidades.

El abogado de Casasnovas ha solicitado a la Subdelegación del Gobierno de Madrid y a la Audiencia Provincial —el tribunal que condenó al alemán— que el reo sea expulsado de España cuando salga de prisión. La Audiencia lo ha rechazado y la Subdelegación ha iniciado un procedimiento de expulsión, pero no por la vía preferente, por lo que Meyer tendrá 30 días para salir de España. Cuatro semanas de riesgo para sus potenciales víctimas.

"Así debe ser la cara de la mujer de mi vida", se leía en una de las notas

El inquietante álbum se descubrió por casualidad. Los funcionarios del módulo cinco de la cárcel de Estremera abrieron la celda de Meyer buscando un teléfono móvil con el que, sospechaban, seguía acosando a distancia a la primera víctima. La dirección del penal había autorizado el registro y el cacheo al creer que había contactado desde su celda con Casasnovas, a pesar de que tiene una orden de alejamiento de ella hasta el 29 de enero de 2020. El teléfono no apareció, pero la obsesiva colección de fotos y notas, sí.

La decisión de llevar a cabo el registro llegó después de que Casasnovas declarara haber recibido entre 2015 y 2016 llamadas anónimas a su número personal de madrugada. También denunció en una comisaría de Madrid en mayo de 2016 la existencia de un perfil de Facebook con 80 fotos suyas. La página de esta red social se titulaba “amarrada”. Incluía imágenes de la intérprete amordazada, vendada y con un arma en la cabeza, tomadas de una obra de teatro. La denuncia se archivó. El perfil fue eliminado. Los investigadores no pudieron probar el nexo entre Meyer y el autor de la misteriosa cuenta.

El alemán tiene 48 años y sufre un trastorno de la personalidad

Lo que sí se han acreditado son las nuevas predilecciones del recluso. Tras analizar las anotaciones del álbum, los funcionarios descubrieron que el preso menospreciaba ahora a Sara Casasnovas, la actriz con la que se obsesionó y a la que intentó matar de un flechazo. Ahora había pasado a un probable segundo plano. Su nueva fijación se centraba en otras siete mujeres. “No me gustan sus facciones para mis hijos”, decía sobre Casasnovas. “Solo quería que me enchufase en el mundo de la televisión para conocer a mujeres que me gustan de verdad”, añadía.

Los textos activaron la alarma de Instituciones Penitenciarias. “No habría que descartar su intento de buscar a la víctima para hacerle ver que ya no es su tipo y que busca a otro tipo de chica”, apunta en un informe este organismo dependiente de Interior.

"En un mundo ideal una chica como esta sería el ejemplo de la mujer", escribió el recluso

La dirección de la prisión pidió el pasado octubre que al preso se le denegara un permiso de siete días. Alegó la “extrema peligrosidad” del interno.

El reo confirmó que un colaborador de una ONG religiosa, según Instituciones Penitenciarias supuestamente vinculado a la Embajada de Alemania en España, le facilitó las fotos con las que confeccionó su álbum. Meyer recibió tres sobres en 2016 de este hombre. La última misiva le llegó un mes antes del registro de su celda. El juzgado de Vigilancia Penitenciaria suspendió el pasado noviembre las comunicaciones entre ambos. Un portavoz de la embajada declinó comentar si la legación tiene relación con el voluntario de la ONG que proporcionó las fotografías a Meyer.

En menos de cuatro semanas, Arndt Meyer saldrá de la cárcel. Y estará 30 días libre antes de su posible expulsión.

investigacion@elpais.es

El riesgo de estar 30 días en libertad

La defensa de Sara Casasnovas, la actriz que sufrió el intento homicida de Arndt Meyer, ha solicitado por dos vías diferentes la inmediata expulsión de España del preso por su extrema peligrosidad. Hasta el momento, no ha logrado que esta se ejecute por el conducto preferente, es decir, que lo expulsen el mismo día 30 de este mes cuando abandone la prisión de Estremera (Madrid).

La Audiencia Provincial de Madrid ha rechazado la expulsión de Meyer y acordado su licenciamiento definitivo y colocación de una pulsera o dispositivo electrónico que garantice el cumplimiento de la sentencia, por la que el alemán tiene una orden de alejamiento de su víctima hasta 2020.

Por la vía administrativa, la Delegación del Gobierno ha iniciado un procedimiento sancionador ordinario de expulsión de España que le obligará a salir del país en un plazo de 30 días. Durante este periodo, Meyer podrá moverse con absoluta libertad. “Al filiado se le concede un mes para abandonar el territorio español de forma voluntaria al haberse incoado un procedimiento ordinario, motivo por el cual no puede llevarse a cabo la expulsión inmediata una vez haya cumplido el total de la pena. Por el mismo motivo no es posible solicitar autorización de internamiento en ningún Centro de Internamiento de Extranjeros, ya que debe encontrarse en situación de libertad para poder efectuar su salida voluntaria del territorio nacional”, señala un oficio de la Dirección General de la Policía, fechado el pasado jueves y dirigido a la Audiencia Provincial.

Arndt Meyer cumple los requisitos para aplicarle la vía preferente de expulsión, es decir, de forma inmediata (fue condenado a más de un año de cárcel y su caso afecta al orden público y la seguridad). Pero, según fuentes judiciales, se ha denegado esta petición por ser un ciudadano europeo. La defensa de Casasnovas esgrime que la Ley de Extranjería no dice que no pueda aplicarse a europeos y asegura que en este caso es necesario y pertinente la expulsión inmediata del ciudadano alemán teniendo en cuenta el material que se le ha incautado sobre otras siete mujeres que corren un riesgo potencial.

En el caso de las expulsiones preferentes el Gobierno está obligado a pagar el billete de avión de la persona que se expulsa y a avisar a la policía y a las autoridades de su país. “Esto es más caro y costoso lo que explica que muchas expulsiones no sean por la vía preferente”, esgrimen fuentes judiciales. Algunos presos que son expulsados por la vía ordinaria y cuentan con los 30 días de plazo no cumplen la orden y desaparecen.

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