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Mitin sin público en el Tramabús

El autobús propagandístico de Podemos genera poca expectación en su ruta por España

El Tramabus de Podemos pasa por la puerta del Ministerio de Justicia en la Calle San Bernardo de Madrid.

“¡Bienvenidos a este viaje fabuloso!”

El autobús arranca en el aeropuerto de Alicante y el diputado de Podemos Txema Guijarro toma el micrófono para hacer las veces de guía. A bordo, una decena de diputados y dirigentes de Podemos de la Comunidad Valenciana, cuatro trabajadores del partido —uno de ellos encargado de retransmitir por vídeo en directo todo el recorrido—, un fotógrafo de un diario digital alicantino y dos periodistas de EL PAÍS. Es festivo en Alicante y la prensa regional no ha acudido a la convocatoria de Podemos para subirse a su artefacto propagandístico: el Tramabús.

El vehículo publicitario fletado por el partido de Pablo Iglesias con imágenes de políticos, empresarios y periodistas a los que se acusa de formar parte de una trama corrupta está en la segunda parada de su gira por España. Tampoco participan en la peculiar ruta turística ciudadanos interesados, porque la invitación es a los medios de comunicación, aunque el partido asegura que en otras sí se han subido algunos. Comienza el tour.

“¿Qué es eso de la trama, en comparación con la casta?”, se pregunta el diputado al micrófono. “Que no es un problema de una clase política en particular, sino que responde a una trama donde hay empresarios, policías, funcionarios que han sido parte de toda esa estructura que ha dado como resultado el saqueo de los fondos públicos”, explica. El parlamentario quiere ser didáctico y reconoce que lo de la trama está sin demostrar. “¿Tenemos nosotros pruebas? No, porque si las tuviéramos ya las habríamos llevado a los jueces. Ahora, que hay unos indicios claros nadie lo puede negar”, afirma Guijarro mientras el bus enfila la carretera.

En el lateral del autocar, Podemos ha estampado la imagen a modo de dibujo de personajes incursos en causas judiciales relacionadas con la corrupción —como el exvicepresidente Rodrigo Rato o el extesorero del PP Luis Bárcenas— con otros que no tienen ningún procedimiento abierto o acusación —es el caso, por ejemplo, de los expresidentes Felipe González y José María Aznar, o del presidente de PRISA [editora de EL PAÍS], Juan Luis Cebrián—. A todos les hace partícipes de esa “trama corrupta” que “se mantiene en el poder recortando nuestros derechos y saqueando nuestro país”, dice la leyenda en la parte trasera del coche. Las explicaciones del encargado de la ruta alicantina son un tanto confusas.

—¿Qué motiva que Felipe González sea acusado de formar parte de una trama corrupta?

—Ha sido consejero de Gas Natural, el tipo de amistades que tenía…

—¿Las amistades le convierten en trama?

—Mira, no, pero una cosa es lo que los jueces sacan a la luz, pero es bueno que los políticos apuntemos también todo lo que hay por debajo. No te voy a decir exactamente cuál es el delito de Felipe González, pero de alguna forma ha sido parte de la rosca, del amigo que presenta a los amigos y hace que los negocios fluyan.

El Tramabús apenas despierta expectación en Alicante. Algunos se hacen selfies a su paso, un grupo de mujeres aplaude espontáneamente y un coche pita al adelantarlo. La mayoría casi no se da cuenta. Tampoco en el aeropuerto, el punto de salida en el que permanece más de media hora parado, donde los turistas lo miran con extrañeza y preguntan si la figura que está dibujada de espaldas [Mariano Rajoy, enviando con un móvil el famoso SMS a Luis Bárcenas] es acaso el “primer ministro español”. “Faltan autobuses porque son muchísimos más ladrones”, asiente, en cambio, Ana María Ferrer, ama de casa de 51 años.

La ruta alicantina es exprés —40 minutos sin paradas, pasando por la sede de la empresa de Enrique Ortiz, la Diputación Provincial y las oficinas de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo— con un repaso genérico a los casos de corrupción de la provincia. El PP es el principal, sino el único aludido. “La pregunta es si la cúpula del PP es una estructura criminal. Opera como los Corleone”, se dice.

Tras el recorrido, y casi sin detenerse, sale directamente hacia Madrid. Podemos acaba de anunciar esa misma mañana en el Congreso su intención de presentar una moción de censura a Mariano Rajoy y hay cambio de planes. En vez de continuar por la comunidad, circulará en Madrid para promocionar la moción. El partido va improvisando las rutas a golpe de actualidad. Cuando se lo permite el bus, que tiene 25 años y sufrió dos averías la primera semana. La empresa, que el conductor se niega a desvelar, no fue la primera elegida por Podemos, porque la inicial se acabó echando atrás. Según Podemos cuesta unos 700 euros diarios. El experimentado chófer, Virgilio Valenzuela, pasó de conducir el autocar de la selección española al Tramabús: “A mí me da igual. Esto es trabajo”.

En el mitin madrileño el viernes a bordo del autocar —de nuevo sin público, con tres medios presentes, uno de ellos este periódico— el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero y los diputados Rafael Mayoral y Gloria Elizo hacen un relato cuasi castastrófico de un país donde hay impunidad ante la corrupción y los tres poderes del Estado están contaminados. "El Tramabús es la portada del periódico que nosotros no tenemos", dice Monedero. En la Gran Vía parece confundirse con los buses turísticos.

Recelos del sector errejonista

¿Por qué un autobús? La idea surgió en Podemos en una reunión amplia a mediados de marzo en la que se barajaron otras como lanzar una aplicación para el móvil sobre la “trama”. Pero a Pablo Iglesias le gustó desde el principio el autobús. Hazte Oír acababa de lograr un gran impacto con su bus tránsfobo y aunque algunos lo vieron demasiado arriesgado fueron hacia delante. “Lo normal es que los asesores seamos más audaces que el jefe, pero con Iglesias el que tienes que frenarte eres tú”, cuenta una de las colaboradoras del líder que participó en el diseño de la idea.

La dirección reconoce, en todo caso, que es una estrategia de comunicación arriesgada. Y no ha sido unánime en el partido, con evidentes recelos del sector errejonista. Aunque tras el congreso de Vistalegre 2 estos ya no manifiestan en público sus discrepancias, los dirigentes encuadrados en esta corriente han guardado un significativo silencio sin promocionar el Tramabús. Errejón subió ayer por primera vez.

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