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Ram Manikkalingam: “Es probable que ETA haya perdido algunos zulos”

El Coordinador de la Comisión Internacional de Verificación se pronuncia, por vez primera, sobre su experiencia en el desarme de ETA

Ram Manikkalingam durante la rueda de prensa que ha ofrecido en Bayona.
Ram Manikkalingam durante la rueda de prensa que ha ofrecido en Bayona.

La Comisión Internacional de Verificación del final de la violencia de ETA—integrada por expertos en procesos conflictivos como Irlanda del Norte o Suráfrica— se constituyó en septiembre de 2011 para confirmar el cese del terrorismo anunciado por la banda en enero de 2011. Una vez confirmado, el Gobierno vasco y otras instituciones de esta comunidad le pidieron que se implicara en el desarme de ETA. Cinco años después ha finalizado su trabajo. Su coordinador, el ceilandés Ram Manikkalingam, director del Dialogue Advisory Group y experto en procesos como los de Irlanda del Norte, Sri Lanka y Congo, se pronuncia, por vez primera, sobre su experiencia en el desarme de ETA.

Pregunta. La Comisión Internacional de Verificación, que ha contado con el aval del Gobierno vasco (PNV y PSE) y del Parlamento de esa comunidad, ha sido calificado como “notario internacional del desarme de ETA”. ¿Cuál ha sido su papel y desde cuándo?

Respuesta. Nuestro papel ha evolucionado desde 2011. En ese momento nuestra tarea era verificar el fin de la violencia anunciado por ETA. Agentes políticos y sociales vascos —partidos, sindicatos, empresarios, Iglesia— nos aseguraron que nuestra comisión daría confianza al proceso. En 2011 nadie daba por hecho que ETA mantendría el fin de la violencia y siempre entendimos que para verificar, por ejemplo, el final de la extorsión, la comisión necesitaba el apoyo de la sociedad vasca. Por ello mantuvimos reuniones regulares con agentes políticos y sociales de Euskadi y contrastábamos sus opiniones con lo que entendíamos eran las posiciones de ETA. En nuestros informes se constató que el fin de la violencia era real. Este apoyo ha continuado en la fase del desarme, pero ya con el aval de los Parlamentos vasco y navarro. El desarme siempre se lo planteamos a ETA y eventualmente aceptó avanzar hacia el sellado y luego el desarme.

P. ¿Cuál ha sido su actuación en la etapa final de desarme?

R. Hemos tenido contacto con casi todos los actores relevantes para facilitar una entrega segura de las localizaciones del arsenal de ETA. A través de nuestra estrecha relación con las diferentes instituciones, en particular el Gobierno vasco, hemos intentado hacer un desarme lo más ordenado y seguro posible. Recibimos la información de las localizaciones de los Artesanos de la Paz y las entregamos a las autoridades francesas.

P. ¿El resultado del desarme se ha ajustado a sus expectativas?

R. Sí, porque nuestra prioridad fue siempre lograr un desarme seguro y ordenado. Tanto las instituciones relevantes como la sociedad vasca lo han acogido de manera positiva. El Ministerio del Interior francés lo ha recibido como un gran paso. El Gobierno español no lo ha cuestionado. Pero lo más importante es que desde que empezamos se ha confirmado el final de la violencia y se ha ido consolidando la paz y la convivencia en Euskadi.

P. ¿Puede decirse que ETA está desarmada?

R. Tras seis años sin violencia y con esta entrega de armas, sí puede decirse que ETA está desarmada. Esto no quiere decir que hayan entregado todo el arsenal que han tenido en su historia. Debido a los arrestos que han tenido es probable que ETA haya perdido algunos zulos. Lo importante es que han entregado las armas que tenían bajo su control. Es importante recordar que en Irlanda del Norte ni se llegó a saber nunca cuánto material fue entregado.

P. Ustedes han participado en otras experiencias de desarme. ¿Cuáles son las singularidades de este?

R. Es bastante diferente por no contar con la implicación clara y directa del Estado más concernido. Ha sido un factor que ha contribuido a que el desarme tardara. Lo más positivo ha sido cómo las instituciones vascas y la sociedad civil han tomado la responsabilidad de encontrar una solución. Este puede ser el elemento más singular a destacar e incluso puede ser recordado como “modelo vasco” de desarme. En cuanto a las similitudes, cabe destacar, como en Irlanda del Norte o Suráfrica, cómo los grupos armados deciden abandonar la violencia y cómo la victoria de la democracia sobre la violencia viene por la presión política y social.

P. ¿Cuáles han sido los principales obstáculos al desarme?

R. La dificultad de no poder trabajar directamente con el Gobierno de España. En todos los procesos en los que he trabajado —Irlanda del Norte, Libia, Congo...— siempre he tenido contacto con los Gobiernos, aunque fuesen discretos. Hemos podido avanzar gracias al papel del Gobierno vasco. Tuvimos relaciones muy buenas cuando estaban los socialistas y ahora con el lehendakari Urkullu, siempre dispuesto a arriesgar para consolidar la paz y la convivencia. Valoramos enormemente la credibilidad que su respaldo político ha dado a la comisión.

P. El Gobierno español del PP ha eludido la relación con ustedes. ¿Cómo lo valora?

R. Siempre entendimos que ETA era un tema políticamente muy divisorio en España, incluso dentro del PP. Pero nos quedamos con que, al final, nadie ha intentado bloquear el desarme de ETA. Creemos que con el diferente equilibrio de las fuerzas políticas en Madrid y quizás por la amenaza del terrorismo yihadista en Europa, el Gobierno de Madrid entendió que Francia asumiera la responsabilidad que les correspondía sobre un tema de seguridad en su territorio. Francia lo ha hecho con suma eficacia y profesionalidad.

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