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El PP espera ahora la retirada definitiva de la ‘lideresa’ Esperanza Aguirre

La dirección popular respalda la actuación de Cifuentes, pero constata que puede resultar perjudicada por una disputa mediática

Esperanza Aguirre tras su declaración en la Audiencia Nacional.

El PP de Mariano Rajoy da por fin por amortizada la larga carrera política de Esperanza Aguirre. Su etapa se considera acabada después de 35 años de suma de cargos públicos en Madrid y a nivel nacional y ahora solo se está a la espera de que ella misma presente su dimisión en los próximos días. La dirección nacional del PP no quiere presionarla directamente para que no se atrinchere más de la cuenta.

La cúpula popular actual se agarra a las propias palabras y compromisos de Aguirre cuando ya dimitió como presidenta del PP de Madrid, en febrero de 2016, por su “responsabilidad política in vigilando” ante distintas imputaciones de corrupción por el caso Púnica de dirigentes del partido en su comunidad.

Esa misma teoría le complica ahora aún más cualquier salida ajena a la dimisión tras la detención de su mano derecha tantos años, Ignacio González. En aquel momento avisó por teléfono a Mariano Rajoy cinco minutos antes de convocar a la prensa para escenificar su retirada. Ahora se espera algo similar. “Lo va a volver a hacer, porque no tiene otra salida y porque sabe que ya no tiene ninguna posibilidad de ser candidata a nada dentro del PP, pero lo hará a su manera y sin pedir consejo a nadie, ni a Rajoy, ni en la dirección del partido”, explica uno de los máximos dirigentes populares. “Lo mejor que le puede pasar ahora a Aguirre sería abandonar la política, dejarlo, porque tarde o temprano lo va a tener que hacer, no va a ser candidata y ella lo sabe”, sostienen las mismas fuentes de la dirección del PP.

En el entorno de Rajoy en la sede de la calle Génova no preocupa ya tanto la salida de Aguirre, que se da por descontada, ni siquiera la impactante y mediática detención de su sucesor, Ignacio González. En la dirección del PP se atreven incluso a contar ahora lo que no se reveló en marzo de 2015, cuando Rajoy esperó hasta dos meses antes de las elecciones municipales y autonómicas para vetar la candidatura de González a la presidencia de la Comunidad y avaló la renovación con Cristina Cifuentes. Aquel relevo fue más traumático de lo que ya se intuyó entonces.

Cifuentes tiene una gran aliada en Cospedal

J. C., Madrid

La presidenta de la Comunidad y del PP de Madrid, Cristina Cifuentes, tiene desde hace años una gran aliada en la cúpula popular en la secretaria general, Dolores de Cospedal. Fuentes del PP aseguran que Cifuentes y Cospedal se han puesto en contacto en estos días críticos y apuestan porque la número dos popular respaldó las actuaciones que la presidenta madrileña ha realizado desde hace un año, cuando puso en conocimiento de la Justicia irregularidades emprendidas en anteriores etapas del Canal de Isabel II y cesó a dos de sus máximos responsables. Mariano Rajoy también se ha mostrado estos días interesado en el caso.

González quería renovar en el puesto que le había dejado en herencia Aguirre en 2012, en su anterior retirada de la política por problemas de salud, y presionaba en público sobre ello, pero Rajoy no le quería por varias y diferentes razones. Nunca se llevaron bien, incluso cuando se vio forzado a incluirlo en su lista al comité ejecutivo nacional hasta que le defenestró tras una intervención muy crítica en 2008, pero es que además en vísperas de aquella selección para la candidatura de 2015 le volvieron a llegar a su despacho denuncias de irregularidades y actuaciones oscuras de González. No dijo nada ni lo denunció, como tampoco hizo en su día con Luis Bárcenas o Francisco Correa. Creyó que Aguirre le convencería en último extremo para que abandonase esa pretensión, pero no lo hizo.

El coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, pidió ayer en RNE a Aguirre que reflexione ahora sobre lo que debe hacer en cada momento y recordó cómo en 2015 no se nominó a González como candidato por “una suma de circunstancias”, entre las que mencionó el caso del ático en Estepona.

Fue Maillo el que ayer refrendó que la candidata que se nombró, en alusión a Cristina Cifuentes, fue la que puso la denuncia de las irregularidades del Canal de Isabel II ante la justicia y que esa “es la forma de actuar del PP”. A la dirección nacional del partido, sin embargo, han llegado críticas desde el sector más conservador en Madrid contra la actuación de Cifuentes en este caso. Le achacan que pudo ser más discreta y evitar la denuncia contra su excompañero González. La cúpula popular no las respalda. Al contrario.

En las plantas con mando en plaza en el PP se considera que Cifuentes hizo “lo que debía y lo único que podía” pero temen que ahora pueda quedar “lastrada ante el lío mediático que se avecina” al estar implicados directivos de medios tan relevantes como La Razón, vinculados al grupo Atresmedia.

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