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Marhuenda, sobre su imputación: “Eran conversaciones con un amigo desesperado”

El director y el presidente de 'La Razón' declaran como imputados en la Audiencia Nacional

Francisco Marhuenda y Mauricio Casal declaran en la Audiencia Nacional.

Francisco Marhuenda y Mauricio Casals, director y presidente de La Razón, han acudido este jueves a declarar ante el juez Eloy Velasco, imputados ambos por un delito de coacciones por presionar supuestamente a la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, para que no denunciara una serie de irregularidades que han dado lugar a la Operación Lezo, por la que ayer fue detenido el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. "En mi vida la he presionado y en mi vida he intentado influir en un proceso judicial", ha afirmado a la salida del tribunal el mediático Marhuenda, habitual de las tertulias de televisión: "Nunca hemos hecho nada incorrecto". Ambos han reconocido la existencia de las conversaciones telefónicas que han derivado en su imputación.

"Eran unas conversaciones con un amigo que estaba desesperado", ha añadido el director de La Razón —en referencia a Edmundo Rodríguez Sobrino, actual consejero delegado de la empresa editora de La Razón y detenido este miércoles en la Operación Lezo— antes de remachar: "Hablando por teléfono, hay palabras que se pueden entender mal". "Eran conversaciones para tranquilizar a Edmundo Rodríguez", ha insistido. Frente a las explicaciones públicas de Marhuenda, Mauricio Casals se ha marchado de la Audiencia Nacional sin hacer declaraciones ante las cámaras. "Siempre he estado muy tranquilo", ha afirmado Casals a la salida del tribunal, sin parar de caminar, tras prestar declaración ante el juez Velasco. "Hablará después Francisco", ha apostillado inmediatamente el presidente del periódico, al que el juez le ha puesto los audios de las diferentes conversaciones telefónicas que mantuvo con Sobrino.

El magistrado imputó el pasado miércoles al director y al presidente de La Razón por coacciones a Cifuentes para evitar que denunciara las irregularidades detectadas por una auditoría realizada por su Ejecutivo en el seno del Canal de Isabel II y en las que estaba presuntamente implicado Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero delegado de la empresa editora del periódico y hombre de confianza en Latinoamérica de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid y detenido en la Operación Lezo. "Edmundo estaba obsesionado con que se filtraran informaciones contra él desde la Comunidad de Madrid", ha explicado Marhuenda.

Según fuentes cercanas a la investigación, durante unos pinchazos telefónicos se intervinieron conversaciones entre Marhuenda, Casals y Rodríguez; que desvelan supuestamente cómo trataron de frenar la decisión de la presidenta de la Comunidad de acudir a la Justicia a denunciar la compra por parte del Canal de Isabel II de una empresa brasileña por un precio que solo un mes después de la adquisición se demostró excesivo. Entre insultos, los tres hablan de usar el periódico para atacar a la dirigente del PP si continúa adelante con su decisión de denunciar las irregularidades detectadas. Incluso, de publicar noticias falsas, según las mismas fuentes. "Eran formas de hablar", ha argumentado Casals sobre las grabaciones, antes de añadir: "Quién se puede imaginar que desde un diario se puede presionar".

La figura de Edmundo Rodríguez emerge como una de las piezas clave de la trama. El actual consejero de Audiovisual España 2000, editora de La Razón, fue durante años la mano derecha de Ignacio González en América. Una función que desempeñaba desde la presidencia de la sociedad Interamericana de Aguas y Servicios SA (Inassa), filial del Canal de Isabel II que gestiona desde Colombia el resto de compañías dependientes de la empresa de suministro de aguas. La relación entre Rodríguez y el expresidente de Madrid era tan estrecha que ambos viajaron juntos a Cartagena de Indias en 2008, cuando fueron grabados con unas bolsas sospechosas que, según aseguraron más tarde, solo contenían unas toallas. Tras la victoria de Cifuentes en las últimas elecciones autonómicas, la dirigente del PP destituyó a Rodríguez Sobrino en abril de 2016, después de que los papeles de Panamá revelaran que dirigía tres empresas en Hong Kong -paraíso fiscal hasta 2012- gestionadas por el bufete de Mossack Fonseca.

"Las conversaciones [grabadas] son con un consejero del periódico al que yo le tengo mucho cariño. Y él me dijo que era inocente", se ha justificado reiteradamente este jueves Marhuenda, que ha pedido perdón por insultar a Marisa González, jefa de gabinete de Cifuentes, durante esas llamadas telefónicas. "Pido perdón por llamarle zorra. No estaba en mi mejor día. Fue un comentario coloquial y desafortunado", ha insistido el director de La Razón, antes de repetir que estaba "muy tranquilo" tras su imputación. En los audios, según ha reconocido el tertuliano, le comentó a Rodríguez Soriano: "Me ha llamado la zorra de Marisa por la leche que le hemos dado hoy. Le ha hecho mucha pupa. Marisa quiere saber si es una campaña. Evidentemente he dicho que no, no hace falta reconocerlo, no es tonta. Le dije: ‘hombre, si hacéis las cosas mal, pues nosotros..’. Mañana le damos otro viaje a Cifu [Cifuentes]". "Era una conversación telefónica privada y en ningún caso se produjeron después [las presiones]", ha continuado Marhuenda, que se ha despedido de los medios con una exclamación: "Me siento como La Pantoja".