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¿Qué tiene que ver un hojaldre de pescados con Tyrion Lannister?

15 restaurantes de Peñíscola recorren con sus platos los escenarios y anécdotas de los rodajes de series y películas que han recalado en la localidad castellonense

Dúo de cocas de hojaldre con pescados, dedicado a Tyrion Lannister, de 'Juego de Tronos'.
Dúo de cocas de hojaldre con pescados, dedicado a Tyrion Lannister, de 'Juego de Tronos'.

“Qué osadía. Mira que me han dedicado cuadros, calles, cines… pero ¿un arroz? Ahora sí me recordarán después de muerto”. Así dio su consentimiento Luis García Berlanga al arroz elaborado en su honor y que lleva el nombre de una de sus películas, Calabuch, rodada en 1956 en Peñíscola. Hoy recuerda esta anécdota a EL PAÍS Jaime Sanz, del restaurante Casa Jaime, un establecimiento con 50 años de trayectoria en la ciudad del Papa Luna y autor de este plato marinero hecho con espardenyes y ortiguillas de mar.

Corría la década de los 90. Fue Jaime de Armiñán, guionista, director, enamorado de Peñíscola y un habitual de Casa Jaime, el que propuso bautizar este plato que le hacía su padre y que degustó cientos de veces con el nombre de su amigo Luis García Berlanga, señala Sanz. Aprovechando una visita del director valenciano al Festival de Cine de Comedia de Peñíscola, el propio Berlanga recaló en el restaurante, degustó el arroz y “tras un silencio”, corroboró con la frase “ahora sí me recordarán después de muerto” que este era de su agrado. “Lo que más le gustó es que los productos que usábamos eran humildes”, añade el restaurador.

El Arroz Calabuch es uno de los platos de cine con los que 15 establecimientos de la localidad castellonense suman desde esta Semana Santa la experiencia gastronómica cinéfila a la ruta que recuerda a turistas y visitantes la trayectoria de rodajes que han recalado en este rincón del Mediterráneo. Lo hacen con la incorporación de platos inspirados en las grabaciones y en las superproducciones que han tenido Peñíscola como epicentro —de Juego de Tronos a El Chiringuito de Pepe, Calabuch o El Cid— o relacionados con anécdotas que han dejado a su paso los directores y actores de esas series y películas.

Una de las superproducciones que más ha contribuido a la proyección internacional de Peñíscola como ciudad de cine fue Juego de Tronos, que rodó en los aledaños del castillo templario del Papa Luna parte de su sexta temporada en octubre de 2015. El equipo de la serie eligió el restaurante Carmen Guillemot para celebrar la cena de fin de rodaje. Y fue esa velada, “fantástica”, en palabras de la propietaria, la que inspiró las dos aportaciones culinarias con las que este establecimiento se ha sumado a la campaña lanzada desde el área de turismo de Peñíscola y que lo acredita, junto a los otros 14, como un restaurante de película. Se trata de un Confit de cordero a la brasa dorado con ghee y aromatizado con ras el hanout, que entusiasmó al actor Conleth Hill (Varys) y a los creadores de Juego de Tronos, D. B. Weiss y David Benioff, hasta el punto de que éste último lo definió como “el cordero más grande de todos los tiempos”.

El otro plato, un dúo de cocas de hojaldre con pescados, está dedicado a Tyrion Lannister, el personaje que encarna Peter Dinklage, “a quien le encantaron los escabeches, salazones y ahumados de pescados”. Elementos que, como el cordero, forman parte también del universo gastronómico de Juego de Tronos. 

Pero hay más superproducciones que han inspirado los menús de estos restaurantes. Como El Cid, que protagonizó Charlton Heston y París Tombuctú, también de Berlanga, o la serie El Chiringuito de Pepe. Precisamente a esta le dedica el segundo de sus platos Casa Jaime: Un plato llamado Peñíscola. Se trata de un carpacho de alcachofa con un velo de galera con yemas de erizo y alga codium, con sabor a percebe. Plasma el plato con el nombre de la localidad que Mati (Dafne Fernández), una de las protagonistas, elabora en un episodio para un crítico gastronómico pero del que nunca dan imágenes “y que prueban con los ojos cerrados”. Un cúmulo de sensaciones al que Casa Jaime ha puesto aroma y sabor “de mar, de tierra, de huerta, de olivo… que es lo que percibimos cuando llegamos a Peñíscola”, sostienen sus creadores.

Para completar la experiencia, más fusiones entre gastronomía y cine, como la Perdiz del Norte a los vinos de Alto Jardín del establecimiento Tío Pepe, en honor a Meereen, uno de los siete reinos de Juego de Tronos, o La Espetada de Pepe, la apuesta de Roca Mar en alusión al concurso de espetada que vertebra uno de los capítulos de El Chiringuito de Pepe y en el que participa Pepe Leal (Jesús Bonilla). También forma parte de esta iniciativa El Calamar París y el Langostino Tombuctú de Roca Mar en homenaje al film de Berlanga, y a ella podría incorporarse próximamente alguna excelencia culinaria relacionada con El Ministerio del Tiempo, el último rodaje que ha acogido el municipio. Y de postre, y para cerrar ruta, el brewatt de almendras dedicado a Tizona, la espada de El Cid, de Mandarina Club-Rojo Picota.

Platos que ofrecen también La Cabaña, la taberna El Ánfora, El Caragol, Cinquanta, El Mercat de Peñíscola, Mola Gastrobar, Muva Beach, Rancho Marinero, Portal de Sant Pere y Vista al Mar para descubrir los escenarios de película que aglutina Peñíscola, ahora también a través del paladar.