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Cospedal pone la bandera a media asta en la sede de Defensa por Semana Santa

El Ministerio asegura que se ha hecho lo mismo que en años anteriores

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Bandera a media asta este jueves en el Ministerio de Defensa en Madrid. EL PAÍS

El Ministerio de Defensa es el único que, durante la Semana Santa, ondea la bandera a media asta en su sede central, en el Paseo de la Castellana de Madrid. Al parecer, tiene un motivo de duelo que no comparte ningún otro departamento del Gobierno ni alta institución del Estado: la conmemoración de la muerte de Jesucristo.

A principios de esta semana, eldiario.es reveló una instrucción del jefe del Estado Mayor de la Defensa del siguiente tenor: “Desde las 14.00 horas del Jueves Santo hasta las 00.01 horas del Domingo de Resurrección, la enseña nacional ondeará a media asta en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos”.

No constituía ninguna novedad. Al menos desde la llegada del PP al poder, la bandera española ha ondeado a media asta en las instalaciones militares durante los días centrales de la Semana Santa, a pesar de que el reglamento de honores militares de 2010, promulgado cuando Carme Chacón era ministra de Defensa, limitaba esta muestra de duelo a las ocasiones en que el Gobierno decrete luto nacional, cuando se produzca el fallecimiento de un militar en acto de servicio, del titular de la Corona, de su consorte o su heredero.

El reglamento no prohibía que se hiciera también en otras ocasiones y el Gobierno del PP se agarró a esta posibilidad para, sin modificar el decreto, defender que los ejércitos pudieran adoptarla “por tradición”, dada la ancestral vinculación de las Fuerzas Armas con expresiones religiosas de hondo arraigo popular en muchas localidades de España, como las procesiones. “El ondeo a media asta de la enseña nacional en determinadas fechas forma parte de la tradición secular de los ejércitos y está integrada en la normalidad de los actos de régimen interior que se celebran en las unidades militares”, rezaba una respuesta al diputado socialista José Martínez Olmos, en 2014.

Hasta ahora, Defensa siempre se había desvinculado de este asunto, alegando que son las Fuerzas Armadas las que organizan su régimen interior y que los responsables políticos se limitan a respetar sus tradiciones. Sin embargo, la decisión poner la bandera a media asta en la sede central del departamento invalida este argumento: ni el Ministerio de Defensa es una “unidad, base, centro o acuartelamiento” militar, sino un órgano de dirección política y gestión administrativa, ni el jefe del Estado Mayor de la Defensa tiene autoridad alguna para darle instrucciones. De hecho, la decisión de poner la enseña a media asta ha sido adoptada por el Gabinete de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, según un portavoz de su departamento.

El mismo portavoz insistió en que "no se ha hecho nada distinto de lo que se hacía en años anteriores". Fuentes próximas al equipo anterior sostienen que en aquella etapa se hizo en las unidades militares, pero no en el órgano central del ministerio. En la Semana Santa de 2013, ya con el Gobierno del PP, EL PAÍS comprobó que no ondeaba a media asta en la sede del órgano central. En todo caso, no se puede apelar a la tradición para la sede central del Ministerio de Defensa, que se creó hace 40 años, ni tampoco a la vinculación con expresiones religiosas de carácter popular, que en su caso no existen.

Aunque las Fuerzas Armadas tienen peculiaridades en materia religiosa –cuentan con capellanes castrenses, todos los cuerpos militares tienen una patrona e integran ceremonias religiosas en sus celebraciones— como institución deben mantener neutralidad ante las distintas confesiones de sus miembros. La mezcla de patriotismo y fe produjo en España el nacional-catolicismo, al que la Constitución mandó al baúl de la historia.

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