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Alberto Garzón: el ‘predicador’ comunista

Garzón emprende una gira para divulgar la ideología al cumplirse 100 años de la Revolución Rusa

Alberto Garzón, líder de IU.
Alberto Garzón, líder de IU. EL PAÍS

¿Qué es ser comunista hoy? La pregunta la formula Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida. Su respuesta es objeto de una gira de conferencias que el político está realizando por todo el país con una acogida interesante. Su propósito es dotar de un nuevo significado al “denostado” comunismo que augura que será blanco de nuevos ataques este año en el que se cumplen importantes aniversarios del movimiento: 2017 es el centenario de la Revolución Rusa, el 150º aniversario de la publicación de El Capital de Karl Marx, el 80º aniversario de la muerte de Antonio Gramsci… Y, en España, el 40º aniversario de la legalización del Partido Comunista, cuya efeméride fue el pasado 9 de abril. Y persisten los recelos. “Parece que los comunistas matamos gatitos por las noches”, ironiza en sus charlas. En tiempos de Instagram, Garzón, a sus 31 años, defiende que el comunismo no está reñido con la modernidad y ejerce de predicador—él prefiere “divulgador”— del mismo. “Se puede ser comunista y tener un iPhone”, reivindica.

El político quiere, en primer lugar, poner en valor la palabra comunista, aunque “lo fácil” sea rehuirla. “Esa es una opción legítima, pero no es nuestra opción, porque el lenguaje es ideología”, explica en sus conferencias bajo el título de Cómo ser comunista hoy, que ha pronunciado ya en varias provincias andaluzas, Extremadura y Madrid (una de las más multitudinarias, en la Universidad Complutense, donde acudió más de un millar de personas), y con las que va a seguir recorriendo España. “El comunismo es una forma de ver el mundo, unas gafas que te pones. Que dice que la desigualdad no es justa y además es evitable”, enfatiza en las charlas, en las que repasa la historia del marxismo, con leves críticas, como el abandono de la lucha de las mujeres.

¿Solo eso? “En el nombre del comunismo se han cometido crímenes”, reconoce Garzón en conversación con EL PAÍS. “Pero de la misma forma que sería injusto decir que Jesucristo fue responsable de la muerte en la hoguera de Giordano Bruno, lo sería echarle al marxismo la culpa de un comportamiento que es histórico y que tiene sus sombras”, argumenta. El coportavoz de Unidos Podemos en el Congreso admite que “uno de los errores fue abandonar su raíz republicana, que es la que permite defender la libertad de expresión, los sistemas pluripartidistas, la democracia procedimental” y eso, según el político, “no ha existido o lo ha hecho con muy poca intensidad en los llamados países del socialismo real”, dice sobre los regímenes totalitarios comunistas.

Con el PCE de Santiago Carrillo, cuyo papel en la Transición fue clave para el paso pacífico de la dictadura a la democracia, siempre ha sido muy crítico por “moderarse”. “La posición política de Carrillo y el eurocomunismo solo nos ha traído males”, incidió el pasado febrero en Córdoba. “Recordaréis que Carrillo ordenaba retirar las banderas republicanas en los mítines. La lógica que imperaba era la moderación”. Garzón critica que el PCE abandonara el leninismo y cree que se “institucionalizó”, aunque también reconoce que se hizo “lo que se pudo”. El líder de IU, donde se integra el PCE, apuesta por superar ambas organizaciones en un nuevo “espacio político” con Podemos y otras formaciones, una posición a la que se opone un sector del partido, como el que representa Gaspar Llamazares. Con Podemos forma una coalición electoral y parlamentaria de la que desaparecieron sus siglas.

¿Qué objetivos políticos tiene un comunista del año 2017? Se resumen en “transformar la sociedad para que no esté regida por el principio de la ganancia” y, en la práctica, asegurar una educación y sanidad totalmente públicas, la nacionalización de las grandes empresas, como las energéticas, y el derecho a la vivienda y el trabajo garantizados por el Estado, explica el diputado. “Nosotros no somos contrarios a la propiedad privada personal, sí de los grandes medios de producción”, aclara.

Es por eso por lo que los comunistas hoy no incurren en contradicciones por tener el último iPhone, por ejemplo: él tiene uno. “Tenemos que vivir con el ejemplo pero eso no significa odio hacia a lo material. El comunismo se plantea como superación del capitalismo, no como paso a una sociedad primitiva”. El líder de IU afirma que en Unidos Podemos hay “muchos comunistas”, pero los hay más cómodos en otras etiquetas. Él prefiere decir que es comunista a que es de izquierdas. En sus conferencias, de acento académico, recuerda: “El marxismo no es la llave que abre todas las puertas, sino una luz que nos permite entender mejor la realidad”.

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