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Arnaldo Otegi: “El desarme de ETA debería haberse producido antes”

"El Gobierno puede sostener el relato de la derrota de ETA y nosotros, otro”, asegura el líder de la izquierda abertzale

Arnaldo Otegi, el pasado jueves en Rentería.
Arnaldo Otegi, el pasado jueves en Rentería. AFP

Arnaldo Otegi, secretario general de Sortu y el líder de más renombre de la izquierda independentista vasca, habló con EL PAÍS en vísperas de la entrega de armas de ETA, el largamente esperado paso posterior al anuncio del cese de fuego definitivo de 2011 y, todo indica, el anterior a la disolución de la organización terrorista, fundada en 1958, durante la dictadura de Franco.

Pregunta. Los eventos de este fin de semana en el sur de Francia, con la comisión internacional de verificación y el desarme y, en paralelo, el acto político abertzale, ¿son intentos de salvar la cara tras una gran derrota?

Respuesta. Bueno, aquí estamos siempre en la batalla del relato y cómo se va a construir el relato y yo creo que desgraciadamente en el ADN cultural español siempre existe una cierta tendencia a la humillación, y siempre se entienden las cosas en términos de ganadores y perdedores… Pero desde la humillación no se construye nada. Es más, si uno quiere garantizar la repetición de determinados escenarios lo que tiene que hacer es humillar a la gente. Yo digo: vamos a ser lo suficientemente responsables como para construir un escenario que no permita la humillación de nadie, ni de un lado ni de otro… La humillación es muy mala consejera… Desde la humillación es muy difícil construir una paz justa y duradera. Eso genera resentimiento y se vuelve en contra. Eso es pensar a corto plazo. Lo que se genera es un clima que no va a conducir a nada bueno, seguro.

P. Entonces, ¿está de acuerdo en que el desarme se ha montado como un ejercicio para salvar la cara, la dignidad, de ETA?

R. No hablaría de salvar la cara, yo diría que esta tesis de que ETA es una organización que nace de este pueblo y al final entrega las armas a este pueblo, bueno, forma parte de ese relato, y es un relato de una parte, como lo son todos los relatos. Pero es un relato que se hace en términos constructivos, no se hace en contra de nadie. Es un relato que permite planear una dinámica que no pretende ofender o humillar a nadie, sino que busca cerrar un capítulo de la forma más digna posible.

P. Se ha acabado ETA en la práctica y la violencia ha termindo, se están entregando las armas y el Gobierno de España no ha negociado, no ha hecho concesiones, pero ha logrado sus objetivos… El Gobierno puede presentar esto como una gran victoria, ¿no?

R. Sí, puede sostener ese relato. Nosotros podemos sostener otro, que es que tenemos la impresión de que no hay Gobierno en el Estado español que sea capaz de alcanzar un acuerdo de la naturaleza que nosotros planteábamos. Nuestras soluciones son sus tragedias. No hay posibilidad de negociar con un Estado español que no te reconozca tu identidad nacional. Eso no va a ocurrir. Eso ocurre en Gran Bretaña y Escocia y no va a ocurrir aquí porque estas soluciones son sus tragedias. Es imposible.

P. Pero el Gobierno español dice que ETA ha sido derrotada y lo celebra...

R. ¡Pero no lo celebran! Salen enfadados, eso es lo curioso. Si a mí me dicen mañana que la Guardia Civil va abandonar mi país, que se va a declarar la independencia y que van a entregar las armas, yo monto una fiesta y, vamos, se me va a notar en la cara que estoy encantado. Lo curioso del Gobierno español es que dicen “nosotros hemos derrotado a ETA” y lo dicen enfadados, muy serios, crispados. ¿Por qué siguen tan cabreados? Ya les ha desaparecido el enemigo interno. Tienen un problema: no tienen acomodo en esta situación.

P. ¿El desarme debería haberse producido antes?

R. Ese es el gran debate y el que no se puede hacer porque es muy complicado, si pones una fecha, entonces la pregunta es: ¿y por qué no antes? Pero estamos de acuerdo en que esto debería haber sucedido antes. Somos muy conscientes. Para mí la autocrítica más estructural y más profunda que hacemos es precisamente esta: es decir, que nosotros no fuéramos capaces de leer antes que había una sociedad a la que supuestamente pretendíamos servir que nos estaba demandando que cesara la lucha armada. No supimos leer que la lucha armada debería haber desaparecido antes.

P. ¿Lo que viene ahora es la disolución formal de ETA? ¿Estamos en vísperas de eso?

R. El otro día lo que dije es que hemos pasado un montón de tiempo exigiendo que se produjera el desarme. Cada paso hay que valorarlo. Hay un poco de precipitación ahora. Primero tenemos el desarme y hay otros capítulos que se van a exigir, como el tema de los presos, la dispersión, los presos enfermos, desmilitarización global. Y creo que ETA ha anunciado un próximo debate y no voy a interpelar a ETA ni a hacerle peticiones porque no me corresponde y no ayuda.

P. ¿Podemos hablar de plazos?

R. Yo no hablaría de plazos. Me imagino que esto exige que la militancia de esa organización tenga un debate sereno.

P. ¿El día que se anuncie la disolución formal de ETA se abrirían las puertas a negociar el tema de los presos? ¿Hay ya conversaciones sobre esto?

R. Con el Gobierno del PP no hay nada. Nada.

P. ¿Ni siquiera hay conversaciones a través del PNV?

R. No estamos hablando ni por intermediarios. No tienen ningún interés. Pero sí creo que una vez se produzca el desarme el escenario va a cambiar. Hay cosas que serán difícilmente sostenibles. Que se mantenga la dispersión de los presos enfermos, por ejemplo, va a ser cada día más difícil para el Gobierno español y probablemente por esto estén tan crispados.

P. ¿El Gobierno español ofrecerá como incentivo para la disolución tratar el tema de los presos?

R. No lo creo… Es evidente que es lo razonable, lo que haría cualquier otro Gobierno, es incentivar ese paso, desde la legalidad. Aplicando la legalidad, gente que tiene cánceres estaría en la calle.