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A pesar del caso Cassandra, la mayoría de españoles está a favor de la libertad de expresión

El 57% cree que se debería poder decir en público cosas que ofenden a minorías

A pesar del caso Cassandra, la mayoría de españoles está a favor de la libertad de expresión

Una tuitera de 21 años ha sido condenada a prisión por hacer chistes sobre el asesinato de Carrero Blanco. La Audiencia considera que los tuits de Cassandra Vera constituyen un delito de humillación a las víctimas del terrorismo. Se reabre así el debate sobre los límites de la libertad de expresión.

Vaya por delante mi opinión: creo que el peor chiste del caso es la sentencia, como ha escrito Daniel Gascón.

Pero la condena no es un caso aislado. Es ejemplo de una deriva que endurece los límites a la libertad de expresión. Mucha gente parece dispuesta a prohibir (o casi prohibir) las expresiones que le disgustan. Es una actitud que existe en la derecha y en la izquierda. En los juzgados hemos visto denuncias por tuits, por quemar una foto de Juan Carlos de Borbón y por obras de titiriteros. Pero también se han pedido acciones contra el autobús de Hazte Oír y se han boicoteado actos en universidades de según qué ponentes.

La sociedad española está dividido sobre los límites al derecho a hablar. Nadie cuestiona que las personas debemos poder criticar al gobierno y sus políticas. Pero con otros temas sí hay división: solo el 57% de los españoles cree que las personas deben poder decir cosas que ofendan a las minorías, según datos de Pew Research en 2015. Una proporción similar opina lo mismo a la hora de ofender creencias y sentimientos religiosos.

Estas cifras colocan a España entre los países partidarios de privilegiar la liberal de expresión frente al derecho a no ser ofendido. México, Venezuela y Perú aparecen también arriba en el ranking (ver gráfico arriba). Otros países europeos tienen más dudas. En Alemania 2 de cada 3 personas creen que "el gobierno debería evitar que las personas dijeses cosas ofensivas para las minorías".

El debate no es generacional. Los jóvenes siguen siendo más liberales en muchos asuntos, pero no con la libertad de expresión. Un estudio de Populus encontró que los jóvenes son progresistas en asuntos como la igualdad de género, los derechos de los transexuales o el matrimonio homosexual. Sin embargo, el apoyo a la libertad de expresión divide a los jóvenes de países como Francia, Italia, Alemania, EE UU o Reino Unido. Solo la mitad piensa que las personas deberíamos tener el derecho de expresar ideas que quizás ofenderán a ciertas minorías o a fieles de una religión.

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