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El conservador González Rivas presidirá el Constitucional

La vicepresidenta de la institución será la catalana Encarnación Roca

La mayoría conservadora del Tribunal Constitucional impuso ayer los dos nombres que se situarán al frente de la institución los próximos tres años: el magistrado Juan José González Rivas será el presidente y Encarnación Roca, la vicepresidenta. Los dos fueron elegidos por el pleno en primera votación y con idéntico resultado: ocho votos a favor y cuatro abstenciones. La nueva cúpula tendrá como principal reto mantener la unanimidad lograda hasta ahora en la respuesta jurídica al desafío independentista catalán.

Juan José González Rivas en el acto en el que tomó posesión como magistrado del Constitucional, en noviembre de 2012. Ampliar foto
Juan José González Rivas en el acto en el que tomó posesión como magistrado del Constitucional, en noviembre de 2012.

El pleno del Tribunal Constitucional, renovado tras la incorporación la semana pasada de los cuatro magistrados designados por el Senado —Ricardo Enríquez, Alfredo Montoya, Cándido Conde-Pumpido y María Luisa Balaguer—, eligió ayer a Juan José González Roca, un juez de carrera de tendencia muy conservadora, para ocupar la presidencia. La catalana Encarnación Roca será la vicepresidenta.

El resultado no deparó sorpresas y ha situado al frente del Constitucional a los dos candidatos que se consideraban favoritos. En principio, cualquiera de los 12 magistrados del tribunal podía aspirar a la presidencia, pero siempre se ha seguido una regla no escrita según la cual el presidente es elegido entre los magistrados que se encuentran en el último tercio de su mandato. En esta situación había cuatro: los conservadores Andrés Ollero y González Rivas; y los más progresistas Fernando Valdés y Roca. Lo habitual es también que el presidente salga de la corriente mayoritaria del tribunal (actualmente la conservadora) y el vicepresidente de la minoritaria.

Antes de que se abriera el procedimiento de renovación, Ollero era considerado claramente como el candidato preferido por el Gobierno, pero su currículum político (17 años de diputado del PP) le complicaban la elección al frente de un tribunal que intenta desde hace años defender su autonomía frente a las acusaciones de politización. Ante esta situación, ganó fuerza la candidatura de González Rivas, exmagistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo.

La decisión supone un giro conservador de la cúpula del tribunal encargado de interpretar la Constitución. Aunque el anterior presidente, Francisco Pérez de los Cobos, mantenía posturas inequívocamente afines al PP y, una vez que tomó posesión, se supo incluso que había militado en ese partido durante varios años, los posicionamientos ideológicos de González Rivas son considerados incluso más conservadores que los de su predecesor. Nombrado magistrado del Constitucional en 2012 a propuesta de los populares, González Rivas fue uno de los magistrados que firmaron un voto particular en contra de la sentencia que avaló el matrimonio homosexual. “La unión entre personas del mismo sexo como matrimonio desnaturaliza la esencia de la institución”, alegó entonces el magistrado, que sí aceptaba que “las uniones duraderas entre personas del mismo sexo sean objeto de una especial consideración por el legislador”.

La elección de Roca para la vicepresidencia también hace perder peso al sector más progresista del tribunal. Pese a que esta catedrática de Derecho Civil accedió al Constitucional a propuesta del PSC (y con el visto bueno de CiU), se ha alineado con el sector mayoritario en casi todos los asuntos clave del tribunal.

Mujeres en el tribunal

Roca sustituirá en el cargo a otra mujer, Adela Asúa, que sí se ha caracterizado en su mandato por enfrentarse a las posiciones más conservadoras de la mayoría. Según fuentes consultadas, esta situación dividió el resultado final de la votación en dos bandos claramente diferenciados: los siete magistrados conservadores más Encarnación Roca votaron a favor de González Rivas y de la propia Roca y los cuatro de tendencia claramente progresista (Fernando Valdés, Juan Antonio Xiol, Cándido Conde-Pumpido y María Luisa Balaguer) se abstuvieron.
La elección de Roca permite que siga habiendo una mujer en la cúpula del tribunal, una petición en la que han incidido algunas asociaciones judiciales y las propias candidatas a magistradas durante el proceso de renovación. La presencia de la magistrada catalana en la cúpula del tribunal adquiere también un valor simbólico para contribuir a cambiar la imagen que tiene ahora el Constitucional de un tribunal poco sensible con las reivindicaciones catalanas. Este conflicto sin duda va a seguir ocupando parte de la tarea de los magistrados.

 

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