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Mas, recibido en Madrid con gritos de “traidor” y “separatistas, terroristas”

El expresidente catalán pone en duda la legitimidad de la Constitución en Cataluña

Artur Mas, expresidente de la Generalitat, ha puesto en duda este martes la legitimidad de la Constitución en Cataluña. “Sigue siendo el marco legal, pero tengo la obligación de transmitirles que esa legalidad no necesariamente se corresponde con una legitimidad del texto en Cataluña”, ha dicho sobre la Ley Fundamental durante un debate en Madrid con José Manuel García-Margallo, exministro de Exteriores. “Hemos llegado al punto en que gran parte de esa legitimidad se ha perdido, se ha difuminado, se cuestiona claramente esa legitimidad constitucional en Cataluña (...) La mejor forma de resolver diferencias es a través del voto, no del veto”, ha añadido.

Mas, en el centro, abucheado y rodeado de pancartas a favor de la unidad de España.

Cuando Artur Mas ha aparecido por la madrileña calle del Prado para participar en un debate con José Manuel García-Margallo, ha estallado un coro amenazante. "Gobierno, traidor, defiende a tu nación", han gritado medio centenar de personas agrupadas a las puertas del Ateneo, donde tenían cita el expresidente de la Generalitat y el exministro de exteriores del último Gobierno de Mariano Rajoy. "Artur Mas, a prisión, por corrupto y por ladrón", han chillado las personas que aguardaban a Mas, identificadas como falangistas por la pancarta que ellas mismas portaban. "Separatistas, terroristas", han bramado rodeados de banderas de España. Luego, entre los cuchicheos de la sala, algún aplauso y algún insulto, Mas ha comparado su proyecto de celebrar un referéndum con las consultas celebradas en Escocia y Quebec (Canadá).

“Les dirijo la palabra como condenado por la justicia por organizar una consulta que no tenía carácter vinculante”, ha dicho sobre su inhabilitación por organizar el 9-N. “Faltan votos y sobran vetos”, ha seguido. "El 70% de la gente que hoy vive en Cataluña tiene un origen no catalán. Esto no es un reto, una reivindicación nacionalista, étnica o historicista. Es un reto nacional y social, planteado por una sociedad muy mezclada, en origen, lenguas y culturas", ha argumentado. Y ha reconocido que “la mayoría de interlocutores” internacionales prefieren que la independencia “no llegue a materializarse”. “La última batalla se juega en la escena internacional”, ha subrayado.

Margallo ha emplazado a Mas a lograr una mayoría en el Congreso para reformar la Constitución y que esta recoja la posibilidad de organizar un referéndum. Le ha advertido de que Cataluña quedaría fuera de la UE si declara unilateralmente su independencia.

"Nos encontramos ante la ruptura de la legalidad", ha asegurado el exministro de exteriores. "Si se quiere invocar el derecho de la autodeterminación, hágase reformando la constitución. Lo que no puede ser es saltarse la constitución por la via de atrás y producir un derecho que no existe. La soberanía pertenece al pueblo español", ha seguido. Y ha opinado: “Podemos hablar de financiación, pero saltarse la ley merece la reacción de un Estado que quiera llamarse como tal”.

Bronca en la entrada

Antes, la llegada de Mas al Ateneo. La cincuentena de personas que la han emprendido a gritos con el expresidente de la Generalitat de Cataluña se han agrupado tras una pancarta en la que se leía una proclama contra el referéndum de autodeterminación que pide el político catalán: "La unidad de España ni se vota ni se negocia". Entre los manifestantes no han sido excepcionales las cabezas rapadas. Ha habido varias banderas españolas en las que se leía "¡Viva la unidad de España!". Y decenas de policías que han vigilado que la situación no fuera a más entre los bolardos y los adoquines del Madrid de los Austrias: los antidisturbios han tenido que llegar a emprenderla a empujones con los más exaltados de la protesta, que han intentado superar el cordón policial para acercarse al expresidente de la Generalitat.

En ese ambiente ha entrado Mas al Ateneo. Justo en el día en el que ha alegado que se han vulnerado sus derechos constitucionales con la sentencia que le inhabilita durante dos años por su participación en el referéndum de 9-N, el expresidente catalán ha acudido a la capital para defender una consulta vinculante y se le ha recibido con gritos, abucheos y amenazas.

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