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La legislatura sin mayorías

El Gobierno asume que tendrá que sacar los Presupuestos sin el PSOE

El revolcón del decreto de la estiba pone en primer plano la frágil estabilidad parlamentaria de Rajoy

El Gobierno de Mariano Rajoy ha asumido que tendrá que sacar adelante los Presupuestos del Estado de 2017 sin el apoyo del PSOE, partido que se encuentra envuelto en un proceso de renovación de su liderazgo. Todos los pasos están medidos: el próximo 31 de marzo, el Consejo de Ministros aprobará las cuentas, que, tras una larga tramitación parlamentaria, verán finalmente la luz a finales de junio, según los cálculos del Ejecutivo.

Cristóbal Montoro y Mariano Rajoy, el pasado 12 de marzo. Ampliar foto
Cristóbal Montoro y Mariano Rajoy, el pasado 12 de marzo.

El revolcón político con el decreto de la estiba ha refrescado esta pasada semana a Rajoy su frágil estabilidad parlamentaria en plena vorágine de los congresos del PP y con una repleta agenda como líder internacional. Pero en el Parlamento avanza su mandato y el PP cada día tiene menos socios fiables. Los próximos meses serán aún más esclarecedores y definitivos.

El Gobierno tramitará el proyecto de Presupuestos con 13 fechas y votaciones clave entre el 31 de marzo y el 23 de junio, aún sin apoyos y con la incógnita de las primarias y el congreso del PSOE del que tendrá que salir nuevo líder. A la semana siguiente deberá tramitar el techo de gasto para 2018 como exige el compromiso con los socios europeos.

Como casi todos los presidentes, Rajoy también quiere en su segunda legislatura viajar más para presumir de cómo está España. En Berlín, Bruselas, Roma, Malta o Brasil se siente seguro y a veces envidiado. El próximo fin de semana participará en la capital italiana en la conmemoración del 60º aniversario de la Unión Europea y la siguiente semana será uno de los pocos presidentes que estará en el Congreso del PP europeo en La Valeta (Malta) sin inciertas elecciones o grandes amenazas internas a la vista. En sus últimos mítines Rajoy ha recomendado como siempre hablar bien de España y ahora también de Europa.

Las caras de desconcierto de Rajoy el jueves en el Congreso, cuando salió derrotado su decreto ley para regular según las normas europeas el sector de la estiba, no eran exactamente de sorpresa. Su decepción con el PSOE y Ciudadanos, partidos a los que lleva cortejando desde hace meses, fue enorme, ya que considera que no estuvieron a la altura.

Luego les achacó falta de responsabilidad y el riesgo de que España pierda crédito en Europa por incumplir una sentencia europea. En privado, sin cámaras ni micrófonos, Rajoy aclaró este pasado fin de semana durante alguno de los congresos regionales del PP que el drama no es para tanto: “La situación no es tan mala, no nos llevamos tan mal”. Aunque luego precisó que “lo fetén” y con lo que había que quedarse eran los reproches que había dedicado en público a los partidos en la oposición.

Contactos prioritarios

Si la política es en parte teatro, la función que toca ahora será la muy determinante tramitación de los Presupuestos para 2017, año que ya está en curso. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aclaró esta semana a EL PAÍS que el calendario se va a mantener y también la prioridad en los contactos en marcha con los futuros socios: Coalición Canaria, el PNV, Ciudadanos y el diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo.

Esos partidos suman con el PP, Foro Asturias y UPN los 175 escaños necesarios para salvar todas las trincheras parlamentarias, que no serán pocas: 13 sesiones con sus correspondientes votaciones en comisiones y plenos del Congreso y el Senado hasta llegar a la votación final —con unas 30 secciones diferentes del Presupuesto— en la Cámara baja en la semana del 19 al 23 de junio.

Las fechas están tan tasadas porque el Gobierno tiene el compromiso de aprobar, pase lo que pase en el Congreso, el techo de gasto para todas las Administraciones Públicas del presupuesto de 2018 que exige Bruselas en el Consejo de Ministros del viernes 30 de junio.

Montoro reafirmó que esas son las fechas señaladas y que no se cambiarán. Según el ministro, las negociaciones van por buen camino con Coalición Canaria, Ciudadanos y PNV. También avanzó que convocará personalmente al diputado canario Pedro Quevedo. El Gobierno ve mucho más complicado, casi imposible, cualquier acercamiento al PSOE, partido que elegirá a su nuevo líder entre mayo y junio, meses definitivos para la aprobación del Presupuesto.

Los planes del Gobierno para sellar alianzas para las cuentas públicas parecen encarrilados. Portavoces de Coalición Canaria y Ciudadanos han mostrado su disposición al acuerdo si se cumplen las medidas y las inversiones pactadas. El PP y el PNV han logrado un primer entendimiento para impulsar las cuentas vascas y Aitor Esteban (portavoz nacionalista en el Congreso) se mueve muy fluidamente por los despachos de todos los ministros.

Pedro Quevedo, que siempre se ha mostrado muy contrario a Rajoy, ha aclarado que ahora no es el momento adecuado para poner fin a la legislatura y que a cambio exigirá algo más que “un poquito de propaganda” o “alguna especie de propina”.

A la espera del nuevo líder en el principal partido de la oposición

Mariano Rajoy y otros miembros de su Gobierno, como el ministro portavoz Íñigo Méndez de Vigo, subrayan en las tribunas oficiales que su pretensión es presentar los Presupuestos y agotar la legislatura. Luego, otros dirigentes del PP, como el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, o el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, se encargan de completar la estrategia y advertir a la oposición, y en especial al PSOE, de que si no se asegura la estabilidad en los proyectos clave no se puede descartar que haya elecciones anticipadas.

Y es que tanto el Gobierno como el PP saben que la legislatura depende en buena parte de lo que ocurra en las primarias que el PSOE va a celebrar y a las que van a concurrir la presidenta andaluza, Susana Díaz; el anterior secretario general, Pedro Sánchez, y Patxi López. Los populares dan por hecho que una victoria de Sánchez rompería cualquier puente de diálogo con los socialistas y que la legislatura podría tener los días contados por el bloqueo político en el Congreso de los Diputados.

Los populares atacan constantemente a la presidenta andaluza, pero creen que su visión de España es más próxima y que con ella al frente del PSOE se podría negociar para alcanzar un mínimo de estabilidad para el país. Esta predilección, que han manifestado públicamente dirigentes como Pablo Casado o Feijóo, está causando algunas contradicciones, especialmente en Andalucía.

En el congreso que el PP andaluz ha celebrado este fin de semana, en el que fue refrendado como presidente Juan Manuel Moreno, los principales dirigentes del partido y del Gobierno han dedicado más tiempo a cuestionar la gestión de Díaz en la Junta que a elogiar al líder regional. En esta línea se han pronunciado, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro Juan Ignacio Zoido o el histórico dirigente del PP andaluz Javier Arenas.

Paralelamente, los populares piensan que la marcha a Madrid de Díaz —esta piensa compatibilizar el liderazgo del PSOE si gana las primarias con la presidencia de la Junta— les podría facilitar una victoria en Andalucía, un territorio que el PP nunca ha conseguido gobernar pese a haber acariciado esta opción en alguna ocasión. El PP no ve un relevo claro a Díaz en Andalucía y consideran que su líder se está consolidando como clara alternativa.

Los populares están criticando que Díaz pretenda compaginar ambos cargos si finalmente se hace con el liderazgo del PSOE y sostienen que quiere ser presidenta de Andalucía “a tiempo parcial”. Los dirigentes del PP, sin embargo, no ven ningún problema en que la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, sea a la vez ministra de Defensa y presidenta regional en Castilla-La Mancha. Dicen que los dos supuestos no son extrapolables, que la comparación de Díaz en ese caso sería con Rajoy e incluso que Andalucía no es Castilla-La Mancha.

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