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Así enseñan los profesores más innovadores del mundo

Los finalistas al premio internacional al mejor docente, entre los que está el español David Calle, cuentan sus claves en el aula

Los 10 finalistas del Global Teacher Prize 2017 con Sunny Varkey, presidente de la fundación que organiza el premio.

Hay veces que pasa. Hay alumnos que responden lo mismo que Samantha cuando le preguntan cómo es su profesora. “Es la mejor”. ¿Y por qué? “Sin ella no hubiera conseguido ir a la Universidad”. Maggie McDonell es su maestra favorita y puede que se convierta también en la mejor del mundo, según el foro internacional que este fin de semana ha juntado a miles de personas de distintos rincones del planeta en Dubái para hablar de educación.

Compite con otros nueve candidatos, entre los que está el español David Calle, por el Global Teacher Prize, el premio al profesor global, valorado en un millón de dólares. Han sido elegidos entre los 200.000 aspirantes de 179 países que presentaron candidaturas y representan a los cinco continentes. Cada uno a su manera buscan dar a sus alumnos más posibilidades de las que la vida ofrece.

Maestra de esquimales

Así enseñan los profesores más innovadores del mundo

La profesora canadiense McDonell, en chándal y con un exultante sentido del humor, trabaja en realidad en las condiciones más difíciles. Es maestra en un pueblo llamado Salluit, la segunda comunidad inuit más septentrional de Quebec, a la que solo se puede llegar en avión. Entre sus alumnas, los embarazos de adolescentes son comunes, hay altos niveles de abuso sexual. Se ha traído a tres alumnos a la convención mundial. Su clave es precisamente contar siempre con ellos. “Hay que ser genuina y auténtica, que vean que de verdad te vuelcas y participas en la comunidad”, explica.

Así enseñan los profesores más innovadores del mundo

El profesor YouTuber

Al español David Calle, nacido en Coslada (Madrid) y profesor de una academia desde que se quedó en paro como ingeniero, lo que le funciona es hablar el lenguaje de los chicos. Los 700 vídeos que ha grabado en YouTube para explicar ciencias y matemáticas, con más de 20 millones de visitas, están llenos de superhéroes. Los consultan alumnos que se han quedado descolgados de las clases y aquellos que no pueden pagarse un profesor particular. “Les digo que si no existieran las matemáticas no tendrían WhatsApp”, explicaba ayer a un nutrido público. Este domingo sobre las cuatro de la tarde (hora española) se conocerá quién es el ganador o ganadora entre los candidatos, cinco hombres y cinco mujeres venidos de Pakistán, Reino Unido, Alemania, Jamaica, Brasil, Australia, Kenia o China.

Danzando en Kenia

Así enseñan los profesores más innovadores del mundo

La danza sacó a Michael Wamaya de la calle y con ella este keniata busca hacer lo propio con sus alumnos. “El arte es el único mecanismo para que los niños se expresen, la mejor forma de comunicar con ellos”, contaba ayer en la convención organizada por la fundación Varkey, a la que ha sido invitado EL PAÍS. Sus alumnos tienen entre cinco y 16 años, provienen de algunas de las áreas más deprimidas de Nairobi y el valle del Rift. “Con el ballet aprenden a respetarse entre todos, los mayores trabajan con los pequeños, los protegen, se conocen”, explica. En sus clases no hay barra de baile para apoyarse (“usamos las mesas”) ni un buen parqué sobre el que danzar. “Pero en África tenemos mucha creatividad y es estupendo aplicarla con nuestros chicos”.

Aprender química en el río

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“Yo no consigo enseñar con teoría”, explica por su parte el brasileño Wemerson da Silva Nogueira, que viene de Espírito Santo, al sureste de Brasil. Da clases en un suburbio con altas tasas de criminalidad y problemas de drogas. Él, en vez de libros de texto, usa el mundo. Para enseñar química, por ejemplo, se desplazó con sus alumnos de 12 y 13 años a 150 kilómetros para tomar muestras del río Doce, contaminado con millones de toneladas de metales pesados dejando a 50.000 personas sin abastecimiento. Juntos analizaron esas muestras y consiguieron construir un filtro que permitió reutilizar el agua para riego y uso doméstico. “Fue un día muy feliz para toda la comunidad".