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La policía francesa seguirá actuando y buscando las armas de ETA

La banda terrorista ha anunciado este viernes su desarme unilateral e incondicional para el 8 de abril

Imagen del diario Gara en el que se ha publicado el comunicado del desame definitivo de ETA.
Imagen del diario Gara en el que se ha publicado el comunicado del desame definitivo de ETA. EFE

Francia quiere mantener la presión sobre ETA y sus posibles colaboradores, pese al anuncio de desarme definitivo previsto para el 8 de abril. Las fuerzas de seguridad francesas seguirán actuando contra los miembros del grupo terrorista y buscando sus arsenales, según han explicado este viernes fuentes policiales. Como ha ocurrido en intentos anteriores de escenificar una entrega de armamento, la policía planea mantener su política de detener a quien sea encontrado con armas o en contacto con los etarras que permanecen huidos.

El argumento de las autoridades francesas ante el nuevo escenario es similar al de las españolas. Bruno Le Roux, el ministro del Interior, lo resumió en diciembre después de que la policía francesa detuviese a cinco intermediarios civiles en una vivienda, Louhossoa, en sur de Francia, donde preparaban una entrega de armas.

"Siempre me alegro", dijo entonces Le Roux, citado por Le Monde. “Nadie debe prestar su ayuda cuando se trata de la neutralización o la destrucción de armas”. Le Roux añadió: “No hay un proceso de paz. Todavía estamos en la búsqueda de las responsabilidades”.

Las autoridades ven los gestos de entregas de armas como operaciones propagandísticas. Y avisan de que puede tratarse de pruebas que queden destruidas o manipulada. ETA anunció el final de la lucha armada hace casi cinco años, pero no su disolución ni la entrega de armas. Las citadas fuentes están convencidas de que, aunque se produzca la entrega al día 8, quedarán armas sin descubrir, porque los activistas actuales desconocen la ubicación de los zulos que los etarras más veteranos construyeron en el pasado.

Oficialmente, el Gobierno francés evitó ayer reaccionar al anuncio. “Sobre este tema, ningún comentario”, dijo una portavoz del Ministerio del Interior. Pero en declaraciones públicas recientes, incluidas del ministro Le Roux, ha insistido en que en este asunto está en sintonía con el Gobierno español.

Hace unos meses, el intento de implicar a Francia en la entrega de armas de ETA abrió una reflexión en algunos sectores de la mayoría gubernamental sobre la conveniencia de aceptar el ofrecimiento. El acercamiento no se concretó.

En octubre, la policía francesa descubrió un almacén con un centenar de armas en Compiègne, al norte de París. Los etarras huidos —hoy son “unos cuatro o cinco”, según las fuentes policiales— querían escenificar allí la entrega del material. Dos meses después llegó la detención de los intermediarios en Louhossoa. Los cinco detenidos salieron en libertad unos días después, pero están inculpados por “tenencia de armas y explosivos en relación con una empresa terrorista”.

Unos días después, 600 cargos electos del País Vasco francés, de todo el espectro político, pidieron por carta al Gobierno que “se [implicará] en el proceso de desarme y en la resolución global del conflicto”. Los firmantes defendían la actuación de los implicados como un gesto de la sociedad civil destinada a “paliar la falta de implicación de los estados español y francés”.

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