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Las lágrimas de Aguirre

La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid acaba llorando tras recibir una larga ovación cuando iba a comenzar su intervención en el primer congreso con ella como expresidenta

La expresidenta regional y del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, este viernes.

Una ovación de más de cinco minutos ha impedido a Esperanza Aguirre continuar su discurso en el Congreso Autonómico del PP de Madrid y le ha llevado hasta las lágrimas. Solo dos días después de que Francisco Granados, su exnúmero dos, pidiera al juez que la citara como testigo en el caso Púnica, la expresidenta de la Comunidad de Madrid ha tenido que apurar un vaso de agua para contener las emociones. "Me vais a emocionar", ha dicho, la voz entrecortada, intentándose imponer al griterío de los compromisarios del partido que presidió durante 12 años. Eso solo ha provocado que el público se pusiera en pie, unido en un aplauso que ha inundado el anfiteatro del hotel Auditorium, de Madrid, y que ha sido acompañado por gritos de “¡bravo!”.

“El Partido Popular de Madrid tiene la mejor sucesora [por Cristina Cifuentes] de quien sin duda es una de las más grandes políticas que ha tenido la democracia española, Y esa persona es Esperanza Aguirre”, ha dicho María Dolores de Cospedal, ministra de defensa y secretaria general del PP, durante el Congreso autonómico del partido en Madrid. “Con ella hemos ganado todas las elecciones y el partido ha sido un referente de progreso y liderazgo. Gracias por tanta dedicación, vocación y esa personalidad que deja impronta en la política española”.

"Ha sido y sigue siendo un referente para el partido", ha coincidido Juan Carlos Vera, secretario general de la gestora del PP de Madrid, formada, precisamente, tras la dimisión de la actual concejal como presidenta. Sus palabras han sido como la pólvora: otra ronda de aplausos ha estallado en honor de Aguirre, cuyos más acérrimos seguidores se han distribuido estratégicamente por el auditorio.

Entonces ha llegado la intervención de Rajoy. Su escueto agradecimiento a Aguirre. Una cuarta ovación atronadora. Y ese último gesto de la concejal, señalándose con el dedo índice a los ojos, marcando el camino de las lágrimas por sus mejillas.

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