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Archivada la causa por exorcizar durante tres meses a una menor

La juez cierra la investigación por malos tratos después de que la afectada negara su propia versión

Varios sacerdotes siguen una clase sobre exorcismo en la Academia Apostólica Regina de Roma.
Varios sacerdotes siguen una clase sobre exorcismo en la Academia Apostólica Regina de Roma.

Las sesiones de exorcismo comenzaron en abril de 2014 y se prolongaron durante tres meses. El objetivo: librar a una menor burgalesa de “una posesión demoniaca”, según ella misma declaró a la Policía Nacional, que abrió una investigación después de que la joven se personara en la comisaría para denunciar su historia. Una causa que acaba de archivar, por segunda vez, el Juzgado de Instrucción número de 2 de Burgos por no “existir indicios racionales de criminalidad suficientes” contra los padres, una profesora de religión, un catequista y un sacerdote, que se encontraban acusados de los delitos de malos tratos físicos y psíquicos, amenazas, coacciones y contra la integridad moral. La chica, que llegó a ratificar su declaración ante la magistrada, se desdijo meses después de lo relatado y afirmó que, entonces, “no veía las cosas como eran en realidad”.

“La única prueba de cargo existente era la declaración de la víctima, quien el 27 de mayo de 2015 compareció ante este Juzgado y manifestó que renunciaba a las acciones civiles y penales que le pudieran corresponder”, ha detallado la instructora en este nuevo auto, después de que se reabriera la causa por instancia de la Audiencia Provincial, que ordenó que se recabaran más pruebas sobre lo ocurrido hace tres años.

La joven, que había tratado de suicidarse, relató a los investigadores que comenzó a sufrir anorexia en 2012, cuando experimentó también problemas de ansiedad y dejó de comer para “hacer penitencia”. La misma razón que le llevó a hacerse “cortes en las muñecas”, según contó a los agentes, a quienes les detalló que su madre y el grupo religioso de la Milicia de Santa María le obligaron a hacerlo. Fue entonces, además, cuando los progenitores interpretaron que la joven se encontraba poseída, algo que presuntamente les había sugerido un seminarista.

El arzobispado de Burgos ha reconocido que los exorcismos se llevaron a cabo. “Pero fueron bastante posteriores a su intento de suicidio”, según detalló la institución eclesiástica, que incidió en que fue decisión de los padres llevar a su hija a esas sesiones. “Fue después de que [la chica] estuviese ingresada varias veces”, remachó el arzobispado, que añadió: “Los exorcismos son una practica religiosa que se ha mantenido en la tradición de la la Iglesia como un derecho de todos los fieles”.

La jueza, tras reabrir la causa, ha vuelto a cerrarla el pasado 10 de marzo tras concluir que “siguen sin existir indicios racionales de criminalidad”. En su auto, la magistrada explica que la chica se negó otra vez a declarar el pasado 7 de julio. Una decisión “voluntaria y que no está sometida a ninguna presión”, según repitió la joven. “No existe información objetiva alguna que permita dudar de la voluntariedad [para cambiar su versión]”, detalló el médico forense que intervino en la causa, que concluyó: “Además, no hay datos para admitir un empeoramiento o agravación del estado de la joven por consecuencia de la práctica de los exorcismos, ni se constata la aparición de nuevas alteraciones que podrían ser consideradas como lesión psíquica”.

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