Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Calma, calma, que ya os llevo yo hasta el cadáver”

La Policía señala a Muñoz como el asesino de la peregrina del Camino de Santiago

El acusado por asesinar a la peregrina estadounidense, Miguel Ángel Muñoz Blas, junto a su abogado. J. Casares EFE ATLAS

El cerco policial que acabó con la detención de Miguel Ángel Muñoz, acusado del asesinato de la estadounidense Denise Pikka Thiem, ha vuelto a reproducirse este miércoles en la Audiencia Provincial de León. En la tercera sesión de la vista oral, los agentes han explicado cómo los indicios que iban recabando les conducían reiteradamente hasta el acusado —por ejemplo, la descripción que otras dos peregrinas hicieron de un atacante que les asaltó—; y cómo, posteriormente, su propia confesión fue el factor determinante para cerrar la investigación. “No habríamos encontrado el cadáver si él no hubiera dicho dónde estaba”, ha afirmado la inspectora de Astorga (León) que lideró las pesquisas.

“Calma, calma, que ya os llevo yo [hasta el cadáver]”, comentó el procesado a los agentes, según ha relatado uno de ellos este miércoles. Porque, en un primer momento, Muñoz negó su implicación en el asesinato de Thiem. Pero, después, dirigió a la Policía al lugar donde había enterrado el cuerpo y describió “con precisión” cómo supuestamente había matado a la víctima. Una segunda versión de la que se desdijo posteriormente, cuando su abogado afirmó que había sido presionado por las fuerzas de seguridad. Aunque, según los investigadores, esa confesión se produjo porque el presunto homicida se derrumbó: “Hubo un momento en el que se acurruca y llora diciendo: '¿Qué he hecho?”.

La peregrina Denise Pikka Thiem desapareció el pasado 5 de abril de 2015 en el Camino de Santiago. Según la fiscalía, la estadounidense había iniciado su ruta en Pamplona y, tras pasar por Astorga, se salió del trazado para visitar la localidad de Castrillo de los Polvazares (León). Allí, siguió unas flechas que había desviado supuestamente el acusado para que pasara junto a una finca de su propiedad, donde la atacó por sorpresa y la golpeó con un palo. Una vez en el suelo, la degolló, la desnudó, le cortó las manos —que nunca se han encontrado— y la enterró; según mantiene el Ministerio Público. Semanas después, trasladó el cadáver hasta otra zona. “Muñoz nos iba indicando todo. Se jactó, incluso, de que si no hubiera sido por él, no lo habríamos hallado”, ha subrayado uno de los investigadores.

“Se hizo un trabajo titánico. Se comprobaron llamadas de toda España y del extranjero, se investigaron los albergues del camino de Santiago, se comunicó el caso a la Interpol...”, ha defendido este miércoles la inspectora de la Policía Nacional, que ha reconocido que, desde el primer momento, la Policía Nacional trabajaba con la idea de que se trataba de una “desaparición no voluntaria”. “La familia nos describió a Denise como una persona muy ordenada que tenía un contacto habitual con ellos”, ha apostillado la agente.

Este miércoles, con las comparecencias de los primeros testigos, se deja ya atrás el silencio del acusado, que protagonizó la segunda sesión del juicio oral. “No voy a declarar ni voy a contestar ninguna pregunta, ni de la acusación ni de mi abogado”, afirmó Muñoz el martes, en una jornada reservada casi exclusivamente para su declaración. Una decisión que evidenció el cambio de estrategia de la defensa, que había asegurado que el presunto asesino estaba dispuesto a responder a todas las partes para demostrar su inocencia. El procesado se enfrenta a una pena de 25 años de cárcel.

Más información