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Laureano Oubiña sale en libertad

El narcotraficante gallego abandonó la prisión de Navalcarnero (Madrid) después de estar retenido casi tres semanas por un enfrentamiento con un funcionario

Laureano Oubiña abandona la prisión dos semanas después de obtener el tercer grado.

El narcotraficante gallego Laureano Oubiña ha abandonado a primera hora de este lunes la prisión de Navalcarnero (Madrid) después de estar retenido casi tres semanas por las autoridades penitenciarias del penal que le abrieron un expediente disciplinario por un enfrentamiento del interno con un funcionario. La sanción, que ha sido recurrida por su abogado, retrasó el incumplimiento del auto de la Audiencia Nacional que ordenó su excarcelación el 24 de febrero y le concedió el tercer grado penitenciario.

Oubiña Piñeiro, de 70 años, dejó la prisión acompañado por el capellán de Navalcarnero para dirigirse en Centro de Inserción Social (CIS) de Alcalá del que dependerá durante los próximos cinco meses hasta que se extinga su última condena de 4 años y seis meses por blanqueo de dinero. Laureano Oubiña ha asegurado ante los medios al salir de la cárcel que no está contento. "Esto ha tardado muchísimo en llegar. Y ha sido posible gracias al juez y al gran abogado que tengo y gracias al cura, porque por estos... —señalando a la prisión de Navalcarnero— este es un Estado dentro dentro de un Estado y un gran negocio para quien la dirige".

El narcotraficante, que ha pasado casi 30 años entrando y saliendo de las prisiones españolas desde finales de los años ochenta, trabajará durante estos meses de libertad condicional como voluntario en la ONG, Asociación San Francisco de Asís de Guadalajara, que asiste a inmigrantes y extoxicómanos.

Esta nueva etapa de Laureano Oubiña estuvo rodeada de polémica y provocó que el pasada semana el juez de Vigilancia Penitenciaria. José Luis Castro, dictase una providencia exigiendo a la dirección general del centro penitenciario que informase de los motivos por los que no se había ejecutado el auto de excarcelación de Oubiña. El magistrado contestaba así al escrito de su abogado en el que se quejaba de las “trabas” del incumplimiento de la resolución judicial por parte de la prisión.

Castro, con el informe favorable de la Fiscalía Antidroga de la Audiencia Nacional, había acordado la libertad condicional de Oubiña después de validar su oferta de trabajo, aunque le impuso la prohibición de no regresar a Galicia estos próximos cinco meses. El propio interno, su abogado y su procurador no han parado de interponer escritos y recursos desde el mismo día en que se conoció el auto. Incluso se llegó a plantear un habeas corpus por retención ilegal en el juzgado de Navalcarnero que fue desestimado por la jueza de guardia al considerarlo un asunto estrictamente penitenciario.

La Junta de Tratamiento de la prisión se opuso sistemáticamente a la concesión del tercer grado a Oubiña, alegando “factores de inadaptación” del preso, su reincidencia delictiva, alarma social y tiempo de la condena que le queda por cumplir, además de valorar el “escaso efecto intimidatorio de la pena”.

El expediente disciplinario que ha impedido la excarcelación de Oubiña fue abierto hace casi dos meses, cuando este regresaba del hospital donde le tratan de un cáncer. Entonces, un funcionario le llamó la atención la barba recortada del interno, dando como hecho que este había aprovechado para ir al peluquero. Oubiña contestó que hicieran todas las comprobaciones visionando las cámaras de seguridad de la cárcel.

Este es el segundo incidente penitenciario que impide a Oubiña salir de la prisión. En 2011 se paralizó otro auto de libertad condicional cuando cumplía una condena por narcotráfico en la prisión de Dueñas (Palencia) tras el hallazgo de un móvil en su celda, lo que motivó la apertura de un expediente por falta grave.

Laureano Oubiña negó los cargos y denunció a otro interno al que acusó de haberle dejado el teléfono en su celda para comprometerle. Al final, el propio denunciado llegó a reconocer los hechos y meses después se cerró el expediente a favor del polémico traficante de hachís que ya encadenaba otros dos juicios por blanqueo del que solo uno salió absuelto.

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