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María Jesús Montero. Consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía

“El sistema tiene que tender a que todos seamos iguales”

La consejera andaluza de Finanzas reclama que el Estado garantice los fondos para pagar los servicios básicos en sanidad, educación y prestaciones sociales.

La Consejera de Hacienda de Andalucía, María Jesús Montero.
La Consejera de Hacienda de Andalucía, María Jesús Montero. EL PAIS

María Jesús Montero (Sevilla, 1966) es la responsable de las finanzas de la Junta de Andalucía, una de los territorios con más protagonismo en el debate de la financiación. Montero pide al Estado que garantice los recursos suficientes para pagar la educación, sanidad y servicios sociales. Aboga por que el sistema tienda a igualar la financiación per cápita para todas las competencias.

Pregunta. ¿En qué le perjudica el actual modelo?

Respuesta. Creo que el modelo de financiación se ha caracterizado porque ha sido complejo. Se ha puesto de manifiesto que el conjunto de los recursos para financiar la bolsa de los servicios públicos fundamentales era escaso. Andalucía ha dejado de recibir respecto a la media más de 4.500 millones. Y al pasar de población de derecho a población protegida se haya dejado en el camino a 250.000 andaluces.

P. ¿Cree entonces que el Fondo de Garantía de Reserva de los Servicios Fundamentales (FGSPF), que financia la sanidad, educación y servicios sociales debería tener más recursos?

R. Sí, se calculó sin tener en cuenta las necesidades de gasto. Si echamos una cuenta rápida a lo que cuestan estas políticas en sanidad, educación o servicios sociales, transferidas prácticamente al 100% a las comunidades, y lo que aporta el fondo de garantía (FGSP) tenemos un decalaje de en torno a 16.000 millones. Esto provoca que el discurso que hacen todas las comunidades sea el mismo, que el modelo le vaya mal a todo el mundo. ¿Cómo es posible que a todo el mundo le vaya mal el modelo? Creo que a todos les va mal porque la bolsa de recursos es insuficiente. Incluso los que reciben más recursos tienen la sensación que no son suficientes.

P. Hemos vivido una de las crisis más profundas. El modelo apenas ha tenido tiempo a desplegar su efecto con crecimiento y ahora se va a cambiar sin la perspectiva de ver cómo funciona.

R. Uno de los elementos de por qué el modelo no funcionó como estaba previsto es porque no se había diseñado para un momento de bajada de ingresos. Nosotros abogamos por un fondo de estabilización. Que tenga una capacidad de producir ahorros en los momentos de gran expansión económica y poder utilizarlo en los momentos de caída del ciclo.

P. Hay quien pide limitar la solidaridad

R. Para garantizar la igualdad entre territorios, la nivelación total puede ser una aspiración. Creo que nadie discute que la nivelación tiene que ser total para los servicios públicos fundamentales. Nuestra aspiración sería intentar que en el resto de competencias también se pudiera producir igualdad, pero son elementos que tendremos poner en la coctelera para la discusión del modelo.

P. ¿Y la ordinalidad [un principio por el que las regiones deben mantener la posición que ocupan por financiación per cápita antes y después del reparto]?

R. Hay que ponerla en relación con la convergencia. Es necesario que los territorios que tienen necesidad de seguir convergiendo con el resto cuenten con una singularidad en el tratamiento del modelo.

P. ¿La convergencia debe estar dentro del modelo o fuera?

R. En el tratamiento del modelo. La convergencia es la otra cara de la ordinalidad. Ambos debates deben caminar de la mano

P. ¿Hay que acabar con el statu quo [un mecanismo por el que ninguna comunidad pierde respecto al modelo de financiación anterior, lo que limita las posibilidades de mejorar]?

R. El gran conjunto de los expertos entienden que si se parte de él se consolidarán las desigualdades que ha provocado. Hay que cuestionar el statu quo desde la posición de que probablemente ninguna comunidad pueda perder recursos.

P. ¿Cómo se hace?

R. Tendríamos que ver qué hay que aportar a la bolsa común para que todos tengamos los recursos suficientes. Abogaría por que la dotación del FGSPF se haga teniendo en cuenta las necesidades de gasto. Huiría de metodologías complejas. Iría a un año base que haya demostrado ser eficiente, 2014, y vería qué han costado los servicios básicos fundamentales. Ese dinero es que el incorporaría al fondo.

P. ¿Sin tener en cuenta los criterios de la población ajustada?

R. Hay que hacer tres debates: De cuánto tiene que estar dotada la bolsa, cómo se distribuye y en tercer lugar, como puede evolucionar la bolsa en el futuro en función de las previsiones económicas.

P. Habla de que el estado tiene que ceder recursos al sistema pero tampoco tiene margen

R. Si le preguntamos a los ciudadanos hacia dónde se tienen que dirigir los impuestos que pagan, la mayoría diría de forma espontánea que a pensiones, salud, educación, políticas sociales, desempleo, vivienda protegida y poco más…. La fiscalidad tiene que estar unida de forma inexorable a aquellos servicios que los ciudadanos piensan que tienen que ser los pilares del estado de bienestar. Dónde estén radicadas las competencias es otra cuestión. Por tanto hablar de donde salen los recursos del sistema de financiación significa hablar de muchos elementos, como hablar de la fiscalidad en España, como hablar de la capacidad de convergencia, como de la fiscalidad en Europa. No hablo de tocar la fiscalidad, digo que tiene que nutrir las competencias que nos hagan iguales.

P. Hay quien pide más capacidad fiscal

R. En los últimos modelos, el comportamiento de determinados impuestos con una cesión significativa a las comunidades ha producido asimetrías. Y se ha producido entre aquellos que han tenido que ejercer la capacidad fiscal para atender sus servicios públicos fundamentales y aquellos que no han tenido que hacerlo porque el sistema les proporcionaba recursos suficientes. No creo que el modelo que nos tiene que hacer a todos iguales, se pueda definir por la capacidad fiscal del territorio. Ante más capacidad fiscal defendemos igualdad de todos los ciudadanos.

P. Pero los expertos proponen diferentes fórmulas para elevar la capacidad fiscal.

R. Habrá que estudiarlo en profundidad. Pero lo importante es ver cómo somos capaces de nutrir la bolsa de servicios básicos. Se puede hacer con transferencias directas o con mayor capacidad fiscal. Pero la utilización de la capacidad fiscal puede producir desigualdades. Entiendo que puede haber territorios que crean que pueden conseguir mayores recursos si se les cede capacidad fiscal y por tanto tener una posición ventajosa de cara al modelo. No sería deseable, porque el modelo tiene que tender a que todos los ciudadanos sean iguales.

P. Acusan a algunas comunidades de dumping fiscal. ¿Habría que armonizar impuestos?

R. Si, probablemente. Se trata de que no se produzca competencia desleal entre CCAA. Hay un debate sobre el impuesto de sucesiones. Si se demuestra que provoca desigualdades en los territorios, rescátese el impuesto de sucesiones y patrimonio. El debate en el modelo de financiación autonómica no está si en si la fiscalidad hay que subirla o hay que eliminar impuestos, ese debate nos lo hurtaron en la última reforma fiscal. Si el Estado considera que no tiene suficientes recursos lo que tiene que hacer es plantearse su propuesta fiscal.

P. ¿Habría que hacer quitas de las deudas de FLA?

R. Habría que hacer un estudio detallado de como España y sus diferentes administraciones va a hacer frente a una deuda que está alcanzando el 100% del PIB. Habrá que estudiar cómo se aborda la deuda, igual que habrá que estudiar cómo se aplica la regla de gasto. Porque no parece ortodoxo que, cuando la recuperación aún no está bien asentada y no se han recuperado lo que se ha deteriorado con la crisis, pasemos a la aplicación de la regla de gasto lastrando el desarrollo de servicios públicos.

P. Pero las comunidades del mediterráneo piden una quita.

R. Creemos que hay que hacerla, pero hay que estudiar con detalle de dónde parte esa deuda. No hay ninguna duda que a autonomías que han estado infrafinanciadas se les debería condonar una parte del FLA.

P. Alguna comunidad ha dicho que paga la educación de otras.

R. Me parece un debate absolutamente injusto. Eso no es tolerable. Se hace un flaco favor desde autonomías que tienen la sede de gran parte de las empresas de este país, que consumen en el resto de España, pero que tributan en un territorio hacer planteamientos de este tipo que llevan a enfrentamientos no deseables.

P. Cataluña ha tenido un papel protagonista en el diseño de los modelos anteriores. Andalucía era el contrapeso. ¿Cómo queda ahora el escenario?

R. Si Cataluña no participa en el debate del modelo de financiación, estará cojo. Nuestra voluntad es que Cataluña se sienta cómoda en el modelo territorial, eso tiene mucho que ver con sentirse cómodo con el sistema de financiación.

P. Pero ellos siempre hayan reclamado más competencias tributarias.

R. Ellos planteaban una mayor autonomía fiscal, una mayor capacidad fiscal e incluso la propia recaudación fiscal. Respecto a eso, creo que no se debe hacer nada en el modelo que ponga en peligro la igualdad de todos los ciudadanos. Podemos discrepar o no pero siempre es mejor debatir.

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