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Solo ocho condenados del 11-M seguirán en prisión al acabar el año

Tres de los 18 encarcelados salen libres este 2017, 13 años después del atentado

Hubo 116 imputados durante la instrucción del sumario, pero solo 28 se sentaron en el banquillo. De ellos, 21 fueron condenados por la Audiencia Nacional, aunque el Tribunal Supremo redujo su número a 18. Hoy, trece años después de los atentados del 11-M, solo diez de ellos siguen en prisión. Cuando acabe 2017, serán ocho ya que en los próximos meses serán excarcelados dos de ellos. Otro ya lo fue en enero. Los últimos en salir serán el minero Suárez Trashorras y los dos a los que la sentencia consideró autores materiales, Zougam y El Ganaoui. Ellos seguirán entre rejas hasta 2044.

Varios pasajeros pasan junto al monumento homenaje a las víctimas del 11-M.

La relación de presos condenados por el 11-M sufrirá tres ‘bajas’ durante 2017. Uno salió de la cárcel el pasado 28 de enero. Era Youssef Belhadj, quien tras permanecer 12 años en primer grado penitenciario, fue expulsado a su país de origen, Marruecos, inmediatamente después de poner el pie fuera de la cárcel. Sus pasos serán seguidos el próximo 21 de marzo por Hamid Ahmidan, condenado a 23 años por la Audiencia Nacional aunque posteriormente el Tribunal Supremo rebajó la pena a 13 años. Hasta entonces, permanecerá en el centro penitenciario de Villabona (Asturias) en segundo grado penitenciario.

Ahmidan ha sido el único yihadista que ha mostrado en este tiempo su rechazo a la violencia. Lo hizo hace poco más de un año en una carta dirigida al juez de Vigilancia Penitenciaria en la que rechazaba “todo tipo de violencia, incluida la que por motivos religiosos realizan los islamistas” y se mostraba contrario a “los hechos ocurridos actualmente en Siria y en todas las partes del mundo donde se está matando a víctimas inocentes por motivos religiosos”.

El 25 de octubre de 2017 le tocará el turno a Saed El Harrak, sobre el que recayó una pena de 12 años de cárcel. Recluido en la prisión de León, él si permanece en primer grado, que incluye un duro régimen de vida que le obliga a permanecer en aislamiento en su celda con tan solo 4 ó 5 horas diarias de salida al patio. Ambos serán expulsados a sus países de origen cuando sean liberados. Con la excarcelación de ambos, ya solo quedarán ocho condenados por la mayor masacre terrorista sufrida por España.

No se producirá otra excarcelación hasta el 3 de junio de 2019. Ese día está prevista la salida de Hassan El Haski, quien en la actualidad está recluido en primer grado en la prisión alicantina de Villena. Considerado uno de los cabecillas del Grupo Combatiente Islámico Marroquí (GICM) en España, de su relación con la masacre solo se pudo probar que estaba al corriente de los preparativos. Tres años después, en 2022, será el turno de otros tres. El primero será Rachid Aglif, alias ‘El Conejo’, que saldrá en abril de ese año. Condenado a 18 años de cárcel, acompañó a Jamal Ahmidan, ‘El Chino’, —uno de los jefes de la célula que se suicidó en el piso de Leganés— a una de las reuniones con el minero Emilio Suárez Trashorras en las que se negoció el intercambio de explosivos por hachís. Está recluido en primer grado en la prisión de Castellón.

Un ‘plan Nanclares’ para presos yihadistas

Instituciones Penitenciarias distribuyó en octubre a todas las cárceles españolas un novedoso "programa marco de intervención" con el que pretende alejar de la violencia islamista a 228 reclusos musulmanes. Dicho documento pone como objetivo “la prevención, el desenganche y desradicalización de aquellos internos con una asunción arraigada de una ideología extremista”. Para ello, plantea hasta tres fases que suman 19 pasos para conseguir la reinserción de los mismos. Es el 'Plan Nanclares' para yihadistas, que el Ministerio del Interior pretende aplicar únicamente a aquellos presos que accedan de manera“voluntaria”, aunque también apuesta por “incentivar la participación” en el mismo. El programa contempla dividir en tres tipos. Por un lado, el denominado “Grupo FIES (A)”, formado por "procesados o condenados por su vinculación con el terrorismo islámico". Cuando se elaboró el documento eran “115 internos”. El segundo es el llamado “Grupo FIES (B)”, formado por 33 internos que si bien entraron en prisión por otros delitos, ahora “llevan a cabo una misión de adoctrinamiento y difusión de ideas radicalizadas sobre el resto de internos”. El tercer colectivo ha sido bautizado como "Grupos FIES (C)”. Son 80 presos “con un mayor o menor nivel de riesgo y vulnerabilidad hacia el proceso de fundamentalización y radicalización, asumiendo un papel más pasivo”. En este grupo también se han incluido a reos “musulmanes jóvenes de segundas y terceras generaciones que presenten factores de riesgo”. Interior guarda hasta ahora un mutismo absoluto sobre los resultados del programa en estos primeros meses de funcionamiento, aunque fuentes penitenciarias apuntan que “por ahora son prácticamente nulos”.

Le seguirá Antonio Toro, cuñado de Trashorras, quien fue absuelto en la sentencia de la Audiencia Nacional, pero al que el Tribunal Supremo le impuso posteriormente una pena de cuatro años. Aunque ya ha cumplido la misma, permanecerá en prisión hasta el año 2022 después de que en 2009 la Audiencia Nacional acordara acumular las condenas que ya le habían impuesto otros tribunales, principalmente por tráfico de drogas. Finalmente, Mohamed Bouharrat, actualmente en segundo grado en la prisión de Valladolid, cumplirá su pena el 30 de octubre de ese mismo año.

En 2023, en concreto el 12 de septiembre, será el turno de Abdemaljid Bouchar, a quien la Policía bautizó como ‘el Gamo’ tras escapar a la carrera del cerco policial al piso de Leganés donde terminaron suicidándose siete de los integrantes de la célula que cometió la masacre. Detenido en Serbia en 2005 y extraditado a España, fue acusado durante el juicio de ser uno de los autores materiales de los atentados, pero el testigo que durante la instrucción del sumario lo identificó como una de las personas que depositó una de las mochilas con explosivos en los trenes se retractó durante la vista. Condenado a 18 años de prisión, está recluido en primer grado en la cárcel coruñesa de Teixeiro.

Los últimos tres presos del 11-M tienen por delante aún una larga estancia en prisión: hasta el año 2044. Se trata de los que recibieron las mayores penas, todas ellas de miles de años, aunque la ley solo permite que el cumplimiento de 40 efectivos de prisión. Uno es José Emilio Suárez Trashorras, el exminero asturiano que facilitó el explosivo a la 'célula'. Fue condenado a 34.715 años como colaborador necesario en los 192 asesinatos por ello. Los otros son Jamal Zougam y Otman El Gnaoui, considerados autores materiales y a los que se les impuso 42.922 años de cárcel a cada uno, las mayores impuestas jamás por la Justicia española. El primero está recluido en la prisión pontevedresa de A Lama en segundo grado. Cumplirá la totalidad de la condena en marzo de ese año. En esa misma prisión también está El Gnaoui, aunque en el régimen penitenciario más duro. Jamal Zougam lo está en la coruñesa de Teixeiro, también en primer grado. Esta cárcel es la que en la actualidad custodia a más condenados por el 11-M: tres.

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