Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rosario Porto reconoce que intentó evitar el traslado de prisión con la ingesta masiva de pastillas

Los funcionarios de la cárcel de Teixeiro sostienen que "no es un hecho aislado" y piden una investigación

Alfonso Basterra y Rosario, padres de Asunta Basterra.

Rosario Porto, la madre de la pequeña Asunta, que cumple como su marido, Alfonso Basterra, condena de 18 años de cárcel por el asesinato de la niña, está “muy débil”, “hundida” e “insiste en negar su culpabilidad” en el crimen. Su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, asegura haberla encontrado en esas condiciones en la visita que este mismo miércoles le ha hecho en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) en donde Porto permanece ingresada desde el viernes -día en el que iba a ser trasladada a la cárcel pontevedresa de A Lama- para reponerse de una ingesta masiva de pastillas. El letrado, que asegura que pedirá que se reconsidere la decisión del traslado, sostiene en declaraciones a EL PAÍS que, contrariamente a la versión de Instituciones Penitenciarias, Porto le ha confirmado que ingirió los fármacos “porque ya no puede más, no tiene fuerzas” y el anuncio del traslado de prisión “fue la gota que colmó el vaso”.

El letrado asegura que, ya en la plata de reclusos del CHUO a la que ha sido trasladada desde la UCI, Porto le ha asegurado que el jueves le informaron verbalmente del traslado y “ya no tuvo más fuerzas para seguir adelante”; si ya estaba débil, señala el letrado, eso “suponía para ella un esfuerzo añadido: nuevo entorno, gente nueva...”.

Aranguren afirma que ni su clienta ni él han recibido notificación oficial de ese traslado. “No le han dado ningún papel, solo han tensado la cuerda con este castigo por el hecho de que ella se niega a reconocer la autoría” del asesinato de su hija, sostiene.

El defensor destaca que a él le han comunicado que su cliente “no progresa”, en el sentido de que no asume la responsabilidad del crimen. En su opinión, la decisión del traslado adoptada por Instituciones Penitenciarias es arbitraria: “desde luego, no es para todo el mundo igual; hay presos en sus mismas condiciones a los que no se traslada de cárcel”.

La tesis sobre la ingesta masiva de fármacos que Instituciones Penitenciarias ha presentado como una “mala reacción” a los medicamentos pautados a Rosario Porto, es la que mantienen, desde el primer momento, los funcionarios de la prisión coruñesa de Teixeiro. La Sección Sindical de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) ha instado a que se investigue el incidente protagonizado por Porto ya que, sostiene el sindicato, no se trata de un hecho aislado “ni en esta ni en otras prisiones” de España.

Acaip ha difundido un comunicado en el que recuerda que Instituciones Penitenciarias anunció que se realizaría una investigación después de haber encontrado el pasado viernes desmayada en su celda a Rosario Porto tras la ingesta de fármacos que el sindicato vincula, de la misma forma que el abogado de la reclusa, con su intento de evitar el traslado a la cárcel de A Lama.

Los representantes de este sindicato en la prisión de A Coruña instan a la dirección de la cárcel y a Instituciones Penitenciarias “a que realicen una investigación y hagan público su resultado” aunque adelantan sus dudas: “No saldrían bien parados”, sostienen.

El abogado de Rosario Porto contradice también la versión de Instituciones Penitenciarias. Aranguren asegura que ella misma le ha confirmado que realizó una ingesta masiva cuando le comunicaron que la iban a trasladar a la prisión de A Lama. “Estaba dando señales”, sostiene el letrado, que asegura que, tal y como esperaba, se ha encontrado a una mujer “hundida y sin fuerzas para seguir adelante”. “Ni siquiera se puede mantener una conversación con ella, solo intercambiar algunas palabras”, señala.

Recuerda Araguren que no es la primera ocasión en la que su clienta es víctima de una sobredosis en la cárcel solo que en esta ocasión, afirma, “ha sido más grave, bien porque llevaba más tiempo con la ingesta o porque tomó más de golpe”. Gutiérrez Aranguren cuestiona no solo el papel de la Administración en este suceso, sino también el de los funcionarios. “Son ellos los que vigilan”, señala.

Los trabajadores de Prisiones alertan, no obstante, a través del sindicato, de que llevan años denunciando “el problema que supone para la salud de los internos y para la seguridad de los centros penitenciarios el actual sistema de reparto de la medicación” tanto en Teixeiro como en otras prisiones. Así, cuestionan que se entreguen a los presos “todas las dosis para tres o cuatro días” de una sola vez. Los medicamentos, aseguran “circulan por los módulos sin supervisión alguna al carecer de los recursos humanos necesarios”. Una política penitenciaria que desemboca, denuncian, en la “venta de fármacos y robos” entre internos así como en incidentes con los funcionarios por parte de algunos presos “totalmente colocados”.

El sindicato asegura que el caso de Rosario Porto no es un hecho aislado. “Lamentablemente, la normalidad son las sobredosis por medicación”, sostiene Acaip.

Más información