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Las críticas de Sortu a la Ertzaintza abren una crisis en EH Bildu

Urizar de EA, socio de Otegi, dice que las protestas por presuntos casos de tortura "nos devuelven al pasado"

Concentración de Sortu ante la comisaría de la Ertzaintza de Hernani.

Eusko Alkartasuna ha estallado. La campaña de protestas que su socio en EH Bildu, Sortu, la formación heredera de Herri Batasuna, ha organizado frente a las comisarias de la Ertzaintza, y las declaraciones de su portavoz, Arkaitz Rodríguez, en el sentido de que la Ertzaintza había torturado a más de 400 personas, han abierto una crisis entre los compañeros de coalición. EA se ha desmarcado de esa campaña y su secretario general, Pello Urizar, cree que son imágenes que "nos devuelven al pasado con el eterno rifirrafe de priorizar unas víctimas frente a otras".

La portavoz de EH Bildu en el Parlamento, Maddalen Iriarte, ha limitado este jueves la crisis al entorno de los partidos, al asegurar en la Cámara vasca que "en la coalición hay normalidad". Sin embargo, pese al malestar de EA, Sortu mantiene la convocatoria para las 19,30 de este jueves de otra concentración de protesta frente a la comisaría de la Ertzaintza de Hernani.

El portavoz de Sortu, Arkaitz Rodríguez, cree, sin embargo, que "hay un interés desmedido" en "proyectar una supuesta división o desavenencia" en EH Bildu, cuando la coalición vive las discrepancias internas "con absoluta naturalidad". Rodríguez ha dicho que EH Bildu es "una fuerza plural" y "no podía ser de otra manera" que existan diferentes puntos de vista. Tras asegurar, en una conferencia de prensa en San Sebastián, que no buscan la desaparición de la Ertzaintza sino su reforma ha explicado que en la reunión que ha mantenido EH Bildu esta mañana han "comentado" las críticas de Urizar, pero el encuentro ha servido para hablar "del futuro" de la coalición.

Aunque las diferencias entre Sortu y EA a la hora de elaborar el relato de la violencia de los últimos cuarenta años son palpables, las discrepancias no habían salido a la luz como en esta ocasión. EA rechaza de forma frontal que Sortu haya hecho "coincidir la campaña contra la Ertzaintza con el día contra la tortura y el aniversario del asesinato de Joxe Arregi" tras ser detenido en 1981 por la Guardia Civil. "Es volver a comparar a la Policía autonómica "con otras", como la Guardia Civil o Policía Nacional "cuya trayectoria es ampliamente rechazada por una mayoría de la sociedad vasca con sobrados motivos", ha explicado en una nota.

El Gobierno vasco aprobó en 2003, a instancia de EA, un protocolo para la Coordinación de la Asistencia a Personas Detenidas en Régimen de Incomunicación que se aplica en las detenciones practicadas por agentes de la Ertzaintza. Fuentes de EA atribuyen la organización de la campaña a un movimiento de Sortu tendente más a calmar a los críticos a la línea oficial que a una mirada constructiva al futuro, sobre todo después de que ETA dejara de matar. Además, consideran "muy poco consecuente" con la reflexión de Sortu tras el congreso de finales de enero, en el que se plantearon abrir la formación a nuevos colectivos para liderar un movimiento social hacia la independencia.

La consejera de Seguridad vasca, Estefanía Beltrán de Heredia recordó el miércoles que la Ertzaintza nunca ha sido condenada por torturas y que "la realidad objetiva" es que ETA asesinó a 15 de sus agentes, mientras que todo el cuerpo policial "sufrió en sus propias carnes" la presión de la banda y de la kale borroka. El propio Fiscal Superior Vasco, Juan Calparsoro, ha ratificado este jueves la inexistencia de condenas por torturas contra la Ertzaintza.

Las críticas y la campaña de concentraciones de Sortu se amparan en el contenido del tercero de los informes encargados por el Gobierno vasco a diversos especialistas para conocer el alcance de las vulneraciones de derechos humanos en Euskadi. Tras analizar la situación de los amenazados por ETA y de los agentes de la Ertzaintza, el antropólogo forense Paco Etxeberria puso de manifiesto que, de los más de 4.000 casos de tortura que estudió, 310 fueron atribuidos a la Ertzaintza, aunque ninguno de ellos fue ratificado con una sentencia judicial.