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La crisis empobrece cinco veces más a los niños de rentas bajas que a los ricos

El 60% de los menores pobres vive en hogares cuyo sustentador principal tiene un trabajo temporal

Vicente, de 43 años, está desempleado y tiene tres hijos.

Los ingresos de los padres son fundamentales para determinar las oportunidades de empleo que tendrán los hijos en el futuro, pero en España, los hijos de los trabajadores más precarios lo tienen complicado para ascender en la pirámide social. La destrucción de puestos de trabajo y su precarización durante la crisis afectó especialmente a las familias más pobres, tanto es así que el 60% de los menores más desfavorecidos viven en hogares cuyo principal sustentador tiene un empleo temporal, según el informe Desheredados que ha presentado este martes la ONG Save the Children.

Estos niños, hijos de las familias con las rentas más bajas, se han empobrecido cinco veces más que los menores de los hogares más ricos —un 32% y un 6% respectivamente— entre 2008 y 2015 en España. Esta realidad evidencia la desigualdad de oportunidades entre los diferentes estratos sociales, que perpetúa la tendencia de: padres pobres, hijos pobres. "Un niño que nace en un hogar pobre está condenado de por vida a serlo. El Estado no permite que los niños tengan las mismas oportunidades, al contrario, pone zancadillas a los que están peor. Ni las políticas públicas de protección social ni el sistema fiscal están diseñados para reducir la desigualdad o acabar con la pobreza", ha dicho Andrés Conde, director de la ONG. 

Junto al empleo precario y los bajos ingresos, los hogares desfavorecidos tienen que hacer frente al alquiler de la vivienda. La mitad de los niños pobres viven en familias que destinan más del 40% de su renta a los gastos de la casa, una losa que asfixia a estos hogares y que resta recursos para la educación de sus hijos. Es el caso de Gabriela González, madre de tres hijos, de origen paraguayo. González tiene el espacio tan limitado en su piso que no le ha quedado más remedio que colocar la nevera en el recibidor. La mujer tiene que esquivar un colchón tendido en el pasillo cuando quiere pasar a su habitación.

Gabriela González vive con sus tres hijos junto a otra familia para poder pagar el alquiler. ampliar foto
Gabriela González vive con sus tres hijos junto a otra familia para poder pagar el alquiler.

Ella y su pareja comparten cuarto con sus tres hijos. Las estanterías empapelan las paredes de la habitación. Cada balda está repleta de ropa, zapatos, maletas y juguetes. No hay puertas que cubran estos estantes, por lo que todo queda al descubierto. La acumulación de objetos da la sensación al visitante de que no cabe nada ni nadie más dentro del dormitorio, pero aún faltan sus hijos. La menor, de dos años, duerme en una cuna a los pies de la cama de la pareja. Los otros dos niños, de 15 y nueve años, tienen su litera detrás de un tabique que divide el cuarto en dos zonas. La intimidad es mínima. La hermana de González también vive en este piso con su marido y sus dos hijas, además de un señor español al que le alquilan la tercera habitación de la vivienda por 200 euros. “Vivimos pegados pero no podemos vivir solos. Nos organizamos así para poder pagar los 935 euros de alquiler”, explica. 

El matrimonio llegó a España en 2004 para trabajar. Ricardo, el marido de González, es conserje autónomo y ella está desempleada, aunque cuida unas horas a la semana un bebé. El alto precio de la vivienda no les ha dejado más salida que compartirla. González sueña con tener una casa para su familia. Un detalle sencillo y cotidiano delata la falta de comodidades: “Me gustaría salir del baño con una toalla no salir ya vestida”. Sus hijos también sufren la precariedad. "A veces me preguntan que si pueden invitar a casa a un amigo pero, ¿dónde los meto?". 

Los ricos cobran siete veces más que los pobres en España

España es el sexto país más desigualdad de la Unión Europea por detrás de Lituania, Rumanía, Bulgaria, Letonia y Estonia. Tanto es así que las familias más ricas ganan siete veces más que las más pobres, según denunció el Fondo Monetario Internacional. La capacidad de las políticas públicas españolas para distribuir la riqueza es menor que la de otros países europeos. Mientras que Suecia reduce la desigualdad en un 52,9% a través de la inversión en políticas sociales, España lo hace en un 31,9%.

El gasto estatal en pensiones ha cambiado el retrato de la pobreza en los últimos años. En 2006 el 29,3% de las personas de 65 años vivían en la pobreza mientras que en 2015 bajó hasta el 12,3%. Ahora los niños son los principales afectados. En este periodo, los menores más desfavorecidos han pasado de un 27,1% a un 29,6%. 

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