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Rajoy rechaza “comerciar” con el proceso “amputador” del separatismo

El presidente del Gobierno reafirma su disposición al diálogo sin contrarreformas de sus principales políticas

Rajoy, este domingo, en el congreso del PP. ÁLVARO GARCÍA Atlas

Mariano Rajoy preservó para su proclamación como reafirmado presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno su perfil más institucional e hilvanó un discurso como si estuviera en el Palacio de La Moncloa basado en dos ejes: la necesidad ahora de más diálogo entre todos los actores políticos del nuevo mapa del país y ratificación de su estrategia única frente al desafío separatista en Cataluña. Sobre la demanda de más diálogo avisó de que está dispuesto a todo pero sin enmendar lo hecho y que cree que ha funcionado en su reciente mandato. Es decir, sin "contrarreformas". Sobre Cataluña no aportó novedad alguna pero sí más contundencia en su oposición al referéndum. Solo está dispuesto a cumplir la ley y la Constitución actual y rechaza "tratar o comerciar" nada sobre un proceso independentista que descalificó como "una amputación terrible y dolorosa que no hay cirujano que salve".

Detrás de Rajoy la bandera constitucional de España ondeando en la pantalla gigante que escoltaba todo el escenario. El líder del PP se revistió de presidente y dividió su intervención en dos capítulos principales: diálogo y Cataluña. Sobre el conflicto territorial, Rajoy quiso empezar por desmontar la idea de que se trata de una discusión sobre el modelo de Estado y su articulación territorial. Le parece un dilema falso. Sostiene que para hablar de eso ya hay cauces adecuados que no se utilizan lo suficiente. Rajoy entiende que el problema "es otra cosa".

El jefe del Ejecutivo español y respaldado líder del PP denuncia que lo que se busca plantear es "la eliminación de la soberanía nacional" y "saltarse la ley a la torera" con la apelación a un "derecho a decidir" que no corresponde a unos pocos catalanes sino a todos los españoles. Rajoy reafirmó así que "sobre el cumplimiento de la ley y la Constitución no es posible discusión alguna" ni tampoco sobre cómo ponerse de acuerdo "para ver cómo se incumple la ley" porque eso supondría "acabar con la democracia".

"Se puede cambiar la Constitución, pero solo sí así lo deciden todos los españoles, yo no lo recomiendo", dejó clara cuál es su opinión el jefe del PP, que añadió sus razones: "Porque juntos estamos mejor que separados, porque juntos somos más y somos mejores". Rajoy etiquetó de nuevo el proceso separatista en Cataluña como "un disparate" y señaló que esa será la posición que va a defender el PP en los próximos años: "No vamos a tratar ni comerciar sobre un proceso que pasa por encima de la Constitución y nadie puede pretender que seamos cómplices de esa arbitrariedad". Por si cabía alguna duda, que no fue el caso, el presidente del PP y del Gobierno sentenció: "Lo que no hemos aceptado, ni lo haremos en el futuro son las imposiciones, los monólogos, los contratos de adhesión ni, por supuesto, sortear la ley. Por tanto, repito: no vamos a admitir la celebración de un referéndum que prohíbe nuestra Constitución, que busca la independencia de Cataluña y la ruptura de España".

Para terminar esa fase catalana de su discurso el líder popular alertó contra ese "proceso de secesión" que "no es una poda agradable hecha por un amable jardinero, sino que es una amputación terrible y dolorosa que no hay cirujano que salve". El jefe del ejecutivo punteó luego las tres prioridades que se ha fijado ahora en su nuevo mandato sobre Cataluñadiá: primero, "recuperar a las instituciones para que vuelvan estar al servicio de todos los catalanes, con independencia de sus convicciones políticas y no sólo al servicio del independentismo, las instituciones son de todos, no sólo de una parte de la sociedad, aquí y en todo el mundo democrático"; segundo, "trabajar para reconstruir la cohesión interna, destruida irresponsablemente por años de separatismo que han dividido dramáticamente a la sociedad"; y, tercero, "buscar un nuevo espíritu de concordia interior que aleje los extremismos, que hoy tienen una influencia determinante en las decisiones de la Generalitat y están poniendo en serio riesgo el modelo económico y social de Cataluña".

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Rajoy mantuvo que eso es precisamente lo que quieren, dictan, anhelan y demandan la mayoría de los catalanes y remachó: "España va a seguir siendo España, y lo sabemos porque el auténtico garante es el pueblo español. Nadie nos va a separar. Nadie nos arrebatará lo que tanto esfuerzo nos costó conseguir: la España actual, la mejor España de la historia".

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