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Errejón sostiene que el entorno de Iglesias quiere descabalgarle

El 'numero dos' asegura que no le quieren "tan cercano o en posiciones tan relevantes"

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias discuten en el escaño del Congreso. EFE

La pelea no es por el número uno de Podemos, sino que muchos números tres tratan de ser el dos. Es la tesis que sostiene Íñigo Errejón, que apunta directamente al "entorno" de Pablo Iglesias como el interesado en descabalgarle como número dos, bien sea perdiendo la Secretaría Política o la portavocía parlamentaria del partido, pero en todo caso apartándole del "tándem" que él formaba hasta ahora con Iglesias. "Una parte del nuevo entorno de Pablo no me quiere tan cerca o de posiciones tan relevantes en las que estaba antes", ha asegurado este lunes en una entrevista en Radiocable. Errejón no pone nombres, pero sí señala a quienes participaron en la campaña contra él en las redes sociales el día de Nochebuena, bajo el lema "Íñigo así no".

En esa campaña —que conocía el propio Iglesias, según él mismo ha reconocido— participaron la jefa de gabinete de Iglesias, Irene Montero, el secretario de Organización, Pablo Echenique, el secretario general adjunto del grupo parlamentario, Juanma del Olmo, y el diputado Rafael Mayoral, entre otros. Se trata del núcleo duro del secretario general, formado por los mismos dirigentes a quienes señaló el cofundador del partido Luis Alegre en una durísima carta publicada ayer en Eldiario.es en la que les acusa de ser un "grupo de conspiradores" que pretenden "destruir el proyecto". Errejón no ha llegado a compartir estas críticas, pero sí ha destacado la "honestidad" de Alegre. A cambio, el propio Iglesias se ha indignado con las palabras de quien fue uno de sus dirigentes más cercanos. "He sentido lástima de que se hable de Luis Alegre, no por ser uno de los filósofos más brillantes de este país, sino por insultar a compañeros", ha afirmado en Radio Nacional. "Nuestros inscritos [las bases] están pasando vergüenza de lo que está sucediendo".

Errejón insiste en que su puesto está en peligro, mientras Iglesias incide en que lo que se dirime es el liderazgo del partido. Dos estrategias enfrentadas, ambas victimizadoras, que pugnan por calar en las bases de Podemos, que están votando ya desde el pasado sábado hasta el próximo, cuando se celebre el congreso presencial del partido en el Palacio de Vistalegre, en Madrid.

"Pablo y yo hacemos un magnífico tándem. Sé que hay gente que no quiere que yo esté en este tándem", insistió ayer Errejón en La Sexta. El secretario político asegura que los "costes" de su decisión de confrontar en el congreso con Iglesias le han sido "advertidos de forma clara", aunque no concreta cómo. "Es obvio que yo tengo diferencias con una parte del nuevo entorno de Pablo", reconoció también. Como adelantó EL PAÍS, el entorno de Iglesias ya cuestionaba antes de confirmarse la confrontación en listas separadas que Errejón pudiera seguir en una posición tan relevante como número dos mientras mantiene tal nivel de discrepancia con el secretario general. La suya es una función tan relevante que requiere una coherencia estratégica con el líder, argumentan.

Una parte del partido señala ahora al nuevo círculo de Iglesias como el motivo de la ruptura en dos de Podemos. Los errejonistas y Luis Alegre aseguran que el líder fue expulsándolos a todos de su entorno —el secretario de Relaciones Internacionales, Pablo Bustinduy, hoy en la candidatura de Errejón, fue su primer jefe de gabinete— mientras otros, provenientes del PCE, ocuparon su lugar, y de ahí el "giro" de Iglesias hacia la izquierda.

El partido afronta, en todo caso, los seis días más decisivos de sus tres años de vida, pero hay muchos que ya dan por irreconciliable la fractura. "Podemos está roto y no se puede recomponer de cualquier manera", escribe este lunes en Cuartopoder el filósofo Santiago Alba Rico, integrante de la lista de Errejón a la dirección de Podemos. "Llegamos a Vistalegre II con un partido roto en el que la mitad del partido quiere sencillamente suprimir a la otra mitad, sin concesiones ni negociaciones; y la ha empujado a una batalla final sin cuartel ni prisioneros tras intentar asegurarse por anticipado la victoria mediante triquiñuelas procedimentales, plebiscitos fraudulentos, chantajes políticos y prácticas criminalizadoras absolutamente inaceptables entre compañeros", asegura.

Alba Rico cuestiona, incluso, que Errejón no se haya postulado al cargo de secretario general, sino que confronte solo con una lista a la dirección y ponencias diferenciadas a las de Iglesias. "Creo —lo he repetido varias veces estos días— que Íñigo Errejón debería haber disputado la secretaría general a Pablo Iglesias, que hubiera sido mejor para los dos y para el partido, y que su fidelidad y su prudencia solo han dado alas a la pugnacidad de Iglesias y a esta carrera entrópica hacia el abismo", concluye.

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