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El Gobierno se alinea con la UE frente a Trump pero se niega a descalificarle

Rajoy y sus ministros intentan rechazar todas las decisiones más conflictivas de Trump pero sin llamar demasiado la atención ni liderar la oposición al líder estadounidense

Ni palabras gruesas, ni descalificaciones personales ni estridencias y parapetarse tras lo que decidan los socios que de verdad mandan en la Unión Europea. Esa es la estrategia del Gobierno de Mariano Rajoy frente a las duras medidas y actuaciones polémicas de la nueva administración norteamericana de Donald Trump. Rajoy y sus ministros intentan el imposible juego de equilibrios de rechazar todas sus decisiones más conflictivas, muros y rupturas de tratados, pero sin llamar demasiado la atención ni liderar la oposición a Trump.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un acto en Madrid. En vídeo, Rajoy comenta las políticas migratorias de Donald Trump.

En cada comparecencia formal, informal, en corrillos más privados y en declaraciones oficiales con micrófonos, Mariano Rajoy pasa el mal trago de tener que pronunciarse sobre la última salida de tono u ocurrencia de Donald Trump. No le gusta y se encuentra visiblemente incómodo. Ayer se le preguntó específicamente sobre las órdenes ejecutivas del presidente de Estados Unidos contra los ciudadanos de varios países musulmanes y respondió: “Bueno, yo no estoy a favor de los vetos ni de las fronteras ni creo que el mundo vaya a caminar en esa dirección, por tanto espero que en el futuro esto se arregle y nos instalemos todos en una situación de normalidad”. No hubo más. En La Moncloa explican fuentes oficiales que eso quiere decir que Rajoy rechaza los límites impuestos por Trump a varios países musulmanes.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, fue algo más preciso y aseguró este martes que la lucha contra el terrorismo se tiene que hacer con “respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos”, sin discriminar por razón de nacionalidad o religión y admitió su inquietud por los efectos de esos vetos de Estados Unidos a la llegada de refugiados e inmigrantes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Yemen, Siria y Sudán: “Es normal que tengamos que preocuparnos por ello y abordar la cuestión para aclarar, no solo nosotros, sino en el marco de la Unión Europea, por ejemplo, las repercusiones que pueda tener para nuestros propios nacionales con doble nacionalidad”.

Dastis dio por hecho que los países iberoamericanos tendrán que mantener un “intercambio de pareceres” sobre Trump para ver qué se hace: “Las últimas decisiones del Gobierno de Estados Unidos plantean una serie de problemas sobre los que es bueno tomar posición”.

El presidente Rajoy recibirá este miércoles a la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, en un encuentro cerrado hace tiempo pero marcado ahora por la nueva coyuntura del actual inquilino de la Casa Blanca. Grynspan ha manifestado a través de su Facebook su solidaridad con México y su cercanía “con los mexicanos, que creen en construir puentes, no muros”.

En el Gobierno sostienen que Rajoy y varios de sus ministros han sido claros al distanciarse de todas esas actuaciones de Trump, contra México, contra el muro, sobre dejar de usar el español en la web de la Casa Blanca, contra los tratados de libre comercio o sobre los vetos religiosos, pero que eso no quiere decir que haya que insultarle o descalificarle personalmente.

“Marcamos distancia con Trump en todo lo que dice, estamos ahí con lo que haga la UE, pero no llevamos la voz cantante ni abanderamos, es verdad, somos muy prudentes pero ni avalamos ni justificamos lo que hace”, admiten en La Moncloa.

Es lo que intentó explicar en ese sentido ayer también el portavoz del ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, cuando abogó por una buena relación diplomática bilateral “dejando claros cuáles son nuestros principios, no pegando muchos gritos ni siendo muy estridentes”. El ministro de Educación, Cultura, Deportes y portavoz resumió así la estrategia del Gobierno Rajoy: “Creo que tenemos que mantener y defender nuestros valores y la mejor manera de comportarse con un socio es decir las cosas con claridad y franqueza. Y eso es lo que vamos a hacer, bilateralmente y en el marco de la Unión Europa”.

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