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Iglesias y Errejón encaran la pugna con acusaciones de traición y juego sucio

El líder no desmiente una información que acusa a su 'número dos' de conspirar para derrocarle

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se encaminan a la batalla por el congreso de Podemos en un clima de elevada hostilidad interna y con acusaciones cruzadas de traición y juego sucio por parte de sus equipos. El sector afín al número dos cree que el entorno del líder ha difundido para perjudicarle una información sobre la supuesta conspiración que Errejón quiso perpetrar con el exsecretario de Organización Sergio Pascual para hacer caer a Iglesias, y ha detectado páginas de Facebook de desprestigio. Los pablistas se quejan de una guerra en las redes.

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Foto: GERARD JULIEN (AFP) / Vídeo: Atlas

"Operación Jaque Pastor” es el nombre de la conspiración para hacer caer a Iglesias que supuestamente tenía detrás nada menos que a su número dos, ayudado por el entonces secretario de Organización, Sergio Pascual, destituido fulminantemente por ese episodio en marzo del año pasado. La supuesta operación tomaba su nombre de una jugada de ajedrez que en cuatro movimientos da mate al rey. Empezaba en Madrid el año pasado y acababa en el congreso que se celebrará dentro de menos de 15 días, con Iglesias descabalgado.

El presunto intento de traición habría sido detectado en enero de 2016 por el equipo de Iglesias, según publicó La Vanguardia, sin que ningún dirigente lo admita en público y sin que se hayan publicado pruebas. Según esa información, los colaboradores de Iglesias detectaron mensajes de Pascual en la red social Telegram en los que el ex número tres maniobraba para provocar un cambio en la dirección del partido en Madrid. El objetivo último era hacer caer a Iglesias en el congreso, una vez debilitado al perder la importante plaza madrileña.

¿Ocurrió? Y si sucedió, ¿por qué no se dejó caer también Errejón? Las preguntas no tienen respuesta, pero lo cierto es que la información del periódico catalán no fue desmentida por Iglesias el domingo en La Sexta. El líder se negó a acusar a Errejón, pero no desmintió la noticia. “Yo no acuso a nadie de conspirar, pero está muy bien que los periodistas hagan su trabajo”, dijo refiriéndose a esa información. “El artículo es excelente”, abundó. En otro momento de la entrevista, Iglesias sostuvo sin embargo que “en Podemos no se conspira, se debate”.

En el sector errejonista nadie duda de que el entorno del líder ha aprovechado para difundir una información que aseguran es falsa un año después para enfangar el congreso.

No es ese el único movimiento de juego sucio que detectan en el equipo del secretario político. En Facebook han aparecido páginas de desprestigio del número dos, que precisamente amplifican la difusión de esa información sobre la supuesta estrategia de Errejón para derrocar a Iglesias, así como otros artículos que aluden a su intención de disputar el liderazgo de Podemos, a pesar de que no se postula a la secretaría general. Los ecos de esas tesis se han extendido por las bases del partido. La semana pasada, Errejón contestó a las preguntas de los militantes a través de la página web de Podemos y varios de ellos le inquirieron por la presunta Operación Jaque Pastor.

Guerra de tuis

En el entorno del líder se reprocha por su parte al sector de Errejón su tono beligerante y su guerra en las redes contra el secretario general. Durante la entrevista de Iglesias en La Sexta, una de las diputadas del equipo de Errejón, Ángela Rodríguez, acusó en Twitter al líder de machista por su actitud con la periodista Ana Pastor, aunque luego borró el mensaje. Los pablistas apuntan a la existencia de canales de Telegram que critican permanentemente a Iglesias y a sus afines.

La hostilidad soterrada —y pública— es tal que en el reglamento aprobado por el partido para la presentación de candidaturas al congreso (cuyo plazo de inscripción acaba el 1 de febrero) advierte de la expulsión del proceso de quien lleve a cabo “cualquier intento de menoscabar infundadamente la reputación de un candidato”, así como el “intento deliberado de obtener ventaja a través de métodos que escapan a los éticamente aceptables”.

El equipo de Errejón llamó ayer a dejar atrás el barro. La responsable de igualdad del partido, Clara Serra, estrecha colaboradora de Errejón, pidió no “enfangar un debate de ideas y político con actitudes de ataque a compañeros, o de intoxicación en los medios que no le hacen bien a nadie”. A escasas horas de que se confirme la confrontación en listas separadas en el congreso, la incógnita es si el partido resistirá una batalla que puede ser cruenta.

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