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España solo brinda palabras de cariño a México frente a Trump

El Ejecutivo de Rajoy reacciona con cautela ante la crisis abierta entre los dos países norteamericanos

Palabras de cariño hacia México y llamamientos al entendimiento entre ambas partes, pero nada más. El Gobierno español reaccionó este viernes con cautela ante la crisis abierta por la Administración de Trump con su vecino del sur, en cuya frontera se propone levantar un muro que le quiere hacer pagar. Rajoy se limitó a desear que “la sensatez, la cordura y el sentido común” se impongan en la relación entre dos países con los que España mantiene “estrechísimas relaciones”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni. EFE

El Gobierno español no quiere verse arrastrado por la crisis que enfrenta a dos países amigos: Estados Unidos, su principal aliado militar y la primera potencia económica del mundo; y México, un importante socio comercial y el mejor apoyo que ha tenido en América Latina en los últimos años. Por eso, ha optado por ganar tiempo y no precipitarse, a la espera de que las aguas vuelvan a su cauce y de que no sea necesario indisponerse con el nuevo inquilino de la Casa Blanca antes siquiera de haber comprobado cómo serán sus relaciones bilaterales.

Ante la petición del PSOE de que España promueva sendas cumbres de la Comunidad Iberoamericana y de la Unión Europea para mostrar su solidaridad con México —frente al proyecto de Trump de construir un muro en su frontera sur y financiarlo con la imposición de un arancel del 20% a los productos mexicanos—, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, se limitó a llamar al diálogo a ambas partes y señalar que, “por el momento, todo lo demás es prematuro”. “En derecho internacional hay que ser firme, pero pausado, tomarse tiempo y no intentar ir muy deprisa”, subrayó.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, habló con la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, quien se mostró preocupada por la deriva de la nueva Administración estadounidense, pero le confirmó que México no ha pedido la convocatoria de una cumbre, según fuentes diplomáticas. La misma información le trasladó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, de visita en Madrid, que se reunió también con Rajoy.

Grynspan dejó clara su opinión a través de un mensaje en su perfil de Facebook: “Como latinoamericana y como iberoamericana, toda mi cercanía con los mexicanos que creen, como bien ha dicho el presidente Enrique Peña Nieto, en construir puentes y no muros. Hoy todos somos México”.

La oposición pide respuestas contundentes

En México se está librando “un combate contra la infamia” y España debe mostrar un “rechazo sólido” a las políticas de Trump. Con esta contundencia se pronunció el diputado socialista Eduardo Madina. La presidenta andaluza, Susana Díaz, no le fue a la zaga: “Todos debemos tener un reconocimiento al pueblo de México, que lamentablemente está viviendo en sus fronteras como la intolerancia se hace piedra y se hace hecho”. La Gestora del PSOE pidió que se convoquen cumbres de la UE y la comunidad Iberoamericana.

De su lado, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, declaró a la Cadena SER que “en algunas cosas” Rajoy piensa como Trump, pues “sigue poniendo muros en Ceuta y Melilla y practica un estilo político autoritario”. Para Iglesias, “es evidente” que Trump pone en peligro la democracia.

España no puede promover una cumbre de la OEA, organización de la que es mero observador, pero sí de la comunidad iberoamericana y también de la UE pero, alegan fuentes diplomáticas, “México no ha pedido ayuda”, por lo que resulta prematuro anticiparse a sus deseos. Las mismas fuentes no descartaron que el Gobierno español haga “algún gesto”, para mostrar que está al lado del pueblo mexicano en estos momentos difíciles, como una visita de alto nivel, pero incluso para ello consideraron conveniente “esperar un tiempo prudencial”.

En la rueda de prensa conjunta con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, Rajoy aseguró que España matiene “estrechísimas relaciones” con Estados Unidos y México. Con el primero, subrayó, comparte valores como la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos. “La relación siempre ha sido buena y positiva para ambas partes y pretendemos que eso siga sucediendo en el futuro”.

Con el segundo, añadió, “nos une todo eso y además hay vínculos históricos, personales, la lengua, la cultura [...]. Hay una relación verdadera, intensa, afable y de muchos años que va a preservarse”. Es decir, que España preferiría no verse obligada a elegir entre ambos y confía en que “la sensatez, la cordura y el sentido común van a triunfar” como sucede “casi siempre” en las relaciones entre países vecinos, según Rajoy.

Méndez de Vigo, que midió cuidadosamente sus palabras, dijo tras el Consejo de Ministros que “los mexicanos saben que cuentan siempre con el cariño sincero del pueblo español” e hizo “un llamamiento a que se restablezca el clima de diálogo respetuoso entre ambas partes”. El ministro aclaró luego a los periodistas, ya fuera de micrófonos, que el llamamiento se dirigía a EE UU, pues México no ha sido “irrespetuoso” con su vecino.

Pero solo se decantó implícitamente contra las políticas de Trump, que ha sacado a su país del acuerdo comercial del Pacífico y se propone revisar el pacto con México y Canadá, cuando dijo que España “no es partidaria, ni en este caso ni en ningún otro, de poner aranceles y sí de que exista la libertad y los contactos entre los pueblos y países que tienen una cercanía geográfica e indudables lazos históricos y culturales”.

Preguntados por el llamamiento de la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande a cerrar filas ante el reto que supone la Administración de Trump, Rajoy y Gentiloni evitaron mencionar al nuevo presidente estadounidense. “La UE siempre mantiene una postura de unidad” dijo el español, mientras el italiano adujo que, “cuando se reúnen los líderes europeos, no lo hacen para responder a alguien”.

 

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