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Errejón fuerza a Iglesias a cerrar el paso a una fusión de Podemos e IU

El 'número dos' pide una mayoría de dos tercios de las bases para aprobar una integración

Íñigo Errejón, 'número dos' de Podemos, junto a Alberto Garzón, líder de IU, en un congreso de CC OO.

Íñigo Errejón ha logrado dificultar al máximo una eventual fusión de Podemos con su principal aliado de ámbito nacional: IU. El número dos del partido incluye en su propuesta organizativa para el congreso una cláusula que establece que cualquier integración con otra fuerza debe ser aprobada por dos tercios de las bases de Podemos. La propuesta, que nace de su recelo a que el partido se encasille en la izquierda, contará con el respaldo de Pablo Iglesias, según confirmó este domingo el secretario de Organización, Pablo Echenique. Errejón quiere también eliminar la competencia del líder para convocar consultas a las bases.

El movimiento de Errejón ha forzado a Iglesias a asumir ese blindaje antifusión. Tras conocerse la propuesta del número dos —un día antes de que Iglesias presente su proyecto organizativo para el partido—, el equipo del secretario general confirmó que la secundaría e incluso que llevaría la medida “más allá”, dijo Echenique. Fuentes del equipo de Iglesias apuntaron a EL PAÍS que están estudiando incluir en su propuesta que una hipotética fusión con otra fuerza requiriera, además de la aprobación por mayoría cualificada de las bases, el acuerdo de un porcentaje de los círculos. Errejón logra así su propósito: dificultar al máximo una integración orgánica con IU.

La alianza electoral de Podemos con IU ha supuesto desde el principio un elemento de tensión entre Iglesias y Errejón. El número dos ha mostrado siempre sus dudas de que el acuerdo sea beneficioso para el partido, ya que cree que compromete la buscada transversalidad ideológica de Podemos. En su ponencia política para el congreso del próximo febrero, Errejón escribe que la alianza “no pareció funcionar” en las elecciones del 26 de junio, en las que Unidos Podemos perdió un millón de votos respecto al resultado de ambas fuerzas por separado en los comicios anteriores de diciembre. La coalición fue aprobada por un 98% de las bases de Podemos.

El sector errejonista se alarmó después de que Iglesias escribiera en su ponencia política que un partido del siglo XXI debe concebirse “como parte de un proyecto más grande que el propio partido”. El pasado viernes, en un acto de Iglesias para reivindicar las alianzas de Podemos, el líder de IU, Alberto Garzón, aseguró que le constaba el compromiso del líder de Podemos de “construir la unidad, no como mera alianza electoral, sino de ir mucho más allá”.

Garzón dejó clara su intención de profundizar en la alianza con Podemos, incluso a costa de la dilución de la identidad de su partido: “Hay gente que no sabe si yo soy de IU o de Podemos, le pasa también a Pablo [Iglesias], que no se sabe si es de IU o de Podemos, y eso no es un perjuicio, es una buena noticia”, dijo.

Tras conocerse la cláusula anti integración del secretario político de Podemos, Iglesias y Garzón negaron este domingo estar pensando en una fusión de sus formaciones. El líder de IU publicó un comunicado en el que asegura que “en ningún caso” pretende una integración. Garzón se queja también de la “falta de respeto” de “algunos dirigentes de Podemos” —no citó a Errejón— que parecen poner a IU “como contraejemplo de todo”. “Si hay quien no quiere la unidad con nosotros sólo tiene que decirlo claramente. No parece coherente insultar una y otra vez a quien comparte tu proyecto”, criticó el líder de IU. “Nosotros tampoco queremos fusión, compañero Alberto Garzón, pero es un orgullo caminar a vuestro lado”, tuiteó después Iglesias.

Los poderes del secretario general

La propuesta organizativa de Errejón resta también importantes poderes al secretario general. Uno de los más relevantes es la capacidad del líder de convocar unilateralmente consultas a las bases, una facultad que Iglesias utilizó precisamente para que se decidieran las reglas del congreso y que ha sido cuestionada incluso por la cofundadora Carolina Bescansa. El sector errejonista fue también crítico con esa convocatoria a las bases porque entendía que saltaba al máximo órgano de dirección, el Consejo Ciudadano, el competente para tomar esa decisión. Errejón elimina esta atribución del secretario general, que ya no podrá convocar consultas a las bases si no tiene el acuerdo del órgano de dirección. Según su propuesta, se requerirá la mayoría simple del Consejo Ciudadano. El líder pierde también la facultad de poder disolver cualquier dirección autonómica y local.

El equipo del secretario general rechaza que el líder pierda esa facultad. "No vayamos a enjaular a Pablo Iglesias después de Vistalegre dos", ha considerado el secretario de Organización, porque "con un Pablo Iglesias enjaulado, Podemos sería menos fuerte". Pablo Echenique comparte "avanzar en democracia, sí, pero teniendo cuidado con que los secretarios generales tengan algo de margen de maniobra después de Vistalegre dos", ha asegurado este domingo.

Errejón limita además el mandato del líder "a un máximo de tres años con un máximo de dos mandatos". Iglesias va a empezar su segundo mandato a partir del congreso de febrero y lleva ya tres años como líder, con lo cual la aplicación literal de esa cláusula le obligaría a marcharse en 2020. Pero, aunque el documento no lo especifica, la Constitución establece que las disposiciones que limitan derechos no son retroactivas y una de las firmantes de la propuesta organizativa de Errejón, la diputada Ángela Ballester, ha aclarado en Twitter que esta limitación no sería retroactiva y por tanto no impediría a Iglesias continuar tres mandatos. Podemos ya establecía en su código ético una limitación de mandatos a ocho años, con posibilidad de prorrogarse excepcionalmente a un máximo de doce.

El número dos incluye también varias cláusulas que pueden leerse como una protección ante la posibilidad de que Iglesias pretendiera relevarle de sus funciones. Errejón establece que sea el máximo órgano de dirección el competente para eliminar o modificar las secretarías, y que solo pueda hacerlo por una mayoría cualificada de dos tercios. Iglesias quiere evitar que Errejón siga siendo un secretario político o número dos con tanto poder interno, y una de las opciones con las que podría hacerlo es eliminando su secretaría o modificando sus competencias. La secretaría política, además, se incluye como un área fija en el organigrama del partido.

Los errejonistas quieren también que las portavocías de Congreso y Senado —Errejón ocupa la de la Cámara baja— así como la presidencia y secretaría del grupo se elijan por el máximo órgano de dirección entre una terna propuesta por los grupos, en lugar de que lo decida la ejecutiva.

De la misma forma, la propuesta organizativa de Errejón para Podemos recoge que la reestructuración de áreas o equipos requiera acuerdo del consejo también por mayoría cualificada. "Aprobar la creación de cualquier unidad funcional nueva, área o equipo, o reestructuración de las existentes, así como cualquier redistribución de competencias entre las mismas, por mayoría cualificada de ⅔ ". La filosofía de esta medida es la de la "lógica cooperativa", dicen en el sector errejonista, pero de fondo también traslucen sus temores a que Iglesias y sus afines pretendan una reestructuración interna que les deje fuera.

Cinco miembros de la ejecutiva firman con Errejón

El proyecto capitaneado por Íñigo Errejón que ha presentado una ponencia política y un documento organizativo, ético y de igualdad propios para el congreso de Podemos (aunque aún no se ha configurado como una lista propia a la dirección, pendiente de llegar a un acuerdo con Pablo Iglesias) está formado por importantes cargos del partido, incluidos cinco miembros de la ejecutiva. 

Errejón, secretario político, Pablo Bustinduy, secretario de Relaciones Internacionales, Ángela Ballester, secretaria de Coordinación Ejecutiva, Auxiliadora Honorato, secretaria de Acción Institucional y Tania González, secretaria de Rescate Ciudadano, firman los documentos del equipo "Recuperar la ilusión" de Errejón. 

Se trata de cinco de los doce componentes actuales de la ejecutiva de Podemos. Entre estos, otros cuatro estarían alineados con Iglesias (además del secretario general, Irene Montero, su jefa de gabinete, Rafael Mayoral, secretario de Relaciones con la Sociedad Civil, y Pablo Echenique, secretario de Organización), dos han lanzado una vía alternativa (Carolina Bescansa, secretaria de Análisis Social, y Nacho Álvarez, responsable de Economía) y el último, Luis Alegre, ha decidido no alinearse con nadie, aunque ha firmado un artículo de opinión recientemente cercano a las tesis de Errejón.

Forman parte del equipo de Errejón también Rita Maestre, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Jorge Moruno, responsable de Discurso de Podemos, Clara Serra, responsable de Igualdad o Eduardo Rubiño, responsable de redes sociales.

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