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España vuelve a ser líder de trasplantes y logra reducir las listas de espera

Todas las comunidades autónomas superan por primera vez los 35 donantes por millón de población

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Nueva técnica para los trasplantes de pulmón en el Hospital Puerta de Hierro, Madrid.

Otro año de récords para España en donación y trasplantes. El país líder durante 25 años consecutivos ha vuelto a pulverizar en 2016 sus cifras: 43,4 donantes por millón de habitantes (un total de 2.018 donantes) y 4.818 trasplantes. En la edad se alcanzó otro máximo histórico con un donante hepático de 94 años. La lista de espera, además, se ha reducido para casi todos los órganos y ha pasado de 5.673 pacientes en 2015 a 5.477, es decir, ha bajado en 196. En total, el año pasado se realizaron 2.994 trasplantes renales, 1.159 hepáticos, 281 cardíacos, 307 pulmonares, 73 de páncreas y cuatro intestinales.

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Resultados del sistema nacional de trasplante de órganos en 2016

Este es el balance que ha conocido este miércoles la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, en su visita a la sede de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), liderada por Rafael Matesanz desde hace 28 años, cargo que dejará en los primeros meses de este año.

Para Matesanz, el despegue de los últimos años se explica por el fomento de la donación en asistolia —muerte cardíaca—. Uno de cada cuatro donantes lo es en asistolia. Esto incluye a la gente que llega a urgencias con una parada circulatoria y que si no se puede reanimar, puede donar sus riñones principalmente. El otro caso es la gente a la que le retiran las medidas de soporte en el hospital y que previamente accede a donar los órganos. "Nosotros adoptamos a este donante a partir del 2010 y ese es el que está creciendo de forma espectacular. Ahora somos el primer país en este tipo de donantes", afirma el director de la ONT.

Un sistema altruista y anónimo

Emilio de Benito

El sistema nacional de trasplantes tiene una base que la ONT defiende a capa y espada: es altruista y anónimo. Quien dona no sabe a quién lo hace (con la excepción de algunos casos de médula, riñón o hígado, en que se puede recibir de un familiar) y no recibe ninguna compensación. Del mismo modo, quien recibe no paga por ello, ni sabe de dónde viene el órgano.

En otros países no es así. Por ejemplo, en EE UU se puede saber quién va a recibir el órgano (y se han dado casos de blancos que se han negado a que vayan a un negro, por ejemplo), y en Alemania la Fundación DKMS organiza fiestas en las que pueden conocerse quienes comparten médula.

Matesanz no duda de que esas condiciones son clave: evitan suspicacias y aseguran la igualdad.

El segundo factor del alza es una mayor colaboración de los médicos de urgencias en la detección de posibles donantes. "Hace años vimos que los hospitales que tenían mayores tasas de donación eran los que tenían buena coordinación entre los servicios de urgencias y el departamento de trasplante", cuenta Matesanz. A raíz de esto, se estableció hace nueve años un convenio entre la ONT y la Sociedad Española de Medicina de Urgencias (SEMES). Desde entonces se han formado más de 7.000 médicos de urgencias. "Estos médicos detectan a los posibles donantes e informan a las familias cuando el paciente tiene una situación no tratable pero puede donar órganos". Matesanz afirma que las respuestas de las familias son muy buenas en estas situaciones. Las negativas de las familias fueron de un 15,6% en 2016.

Los dos factores detrás del alza han acentuado el envejecimiento progresivo de los donantes: más de la mitad (54,6%) supera los 60 años, cerca de la tercera parte supera los 70 y casi un 10% los 80, registrándose el máximo histórico con un donante hepático de 94 años. Este paciente, que tenía muerte encefálica, fue derivado de urgencias.

En el recorrido desde el año 2000 se aprecia una disminución de los donantes más jóvenes: Si a comienzos de este siglo el 19,8% de los donantes tenía entre 15 y 29 años, el porcentaje actual es de 4,5%. En el caso de los adultos de entre 30 y 44 años, el porcentaje cayó de 16,9% a 9,8%. "Cada vez habrá menos jóvenes. Hace 30 años más de la mitad de los donantes eran personas que habían fallecido en un accidente de tráfico. La imagen del donante era un joven que se había accidentado en moto por ir sin casco. Hoy eso es una leyenda urbana", comenta Matesanz. El porcentaje de donantes por accidentes de tráfico fue de un 4,4% el año pasado. 

Todas las comunidades autónomas han superado por primera vez los 35 donantes por millón de población, pero tres incluso han sobrepasado los 60 (Cantabria, País Vasco y Navarra) y dos más los 50 donantes (Murcia y La Rioja). Estas comunidades autónomas tienen poca población por lo que les es más fácil que a otras encabezar el listado. 

Meta cumplida

Los donantes de médula ósea, es decir, de células madre sanguíneas, alcanzaron los 281.969 el año pasado. Cuando entró en vigor el Plan Nacional de Médula Ósea para coordinar las actuaciones en las comunidades autónomas en 2012, la cifra era de 107.003. Por una serie de factores, entre ellos una fuerte campaña comunicacional, en 2016 se duplicó el número de nuevos donantes de médula ósea. Se inscribieron 74.397, lo que da una media de 6.200 nuevos donantes mensuales, cuando el 2015 esta cifra se situó en 3.134. Hace cinco años, los nuevos inscritos al mes no superaban los 600. 

Este trasplante permite curar enfermedades que afectan especialmente a la sangre, como las leucemias, linfomas y mielomas. La leucemia es el cáncer infantil más frecuente. "Probablemente la cifra que nos habíamos planteado de los 400.000 donantes de médula ósea para el 2020 se cumplirá en 2017", adelanta Matesanz.

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