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Los alumnos reciben casi un 7% menos en becas que en 2011

Las ayudas a los universitarios caen 47,6 millones. Lo que percibe cada estudiante se reduce en todas las universidades, públicas y privadas

Los becarios universitarios recibieron 47,6 millones de euros menos en ayudas (-6,8%) en el curso 2015-2016 que cuatro años antes pese a que el Gobierno defienda que el presupuesto actual es “el más alto de la historia”. Las ayudas han caído en todas las universidades, públicas y privadas, y también en los niveles previos. En 2011, el PSOE presupuestó 1.168 millones pero gastó más de 1.500 solo en la convocatoria general de ayudas.

Biblioteca universitaria.
Biblioteca universitaria.

El presupuesto del Estado para las becas se ha convertido en el último año en motivo de orgullo del Gobierno español. Es la partida “más alta de la historia” que ya fue récord en 2015, han repetido el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en el último año subrayando los 1.472 millones para ayudas a estudiantes que reflejaba el presupuesto de 2016. Pero una cosa son las cuentas perfiladas al inicio del año y otra lo que se acaba gastando. Y la realidad es que los alumnos no han notado en sus bolsillos ese aumento recogido en los presupuestos generales del Estado. Los universitarios recibieron 47,6 millones de euros menos entre el curso 2011- 2012 (un 6,8% menos hasta 701,2 millones) y el pasado curso. Los de las etapas previas, 35,9 millones menos (un 7,9% menos hasta 457 millones).

Los datos del último curso confirman una tendencia del año anterior: hay más becarios pero con menos beca. Tienen 331 euros menos de media para afrontar el curso que en 2011, 2.166 euros anuales. El dinero que reciben para vivir durante el curso ha caído en todas las universidades españolas, públicas y privadas, según datos de una respuesta parlamentaria reciente que detalla las cantidades campus a campus.

12.000 ayudas a estudiantes de universidades privadas

El 3,7% de las ayudas universitarias estatales son para alumnos de los campus privados: 12.000 de las casi 324.000 repartidas, según datos oficiales. Los becarios reciben la asignación en función de criterios académicos y de renta, igual que el resto. Y el dinero para tasas universitarias solo cubre lo que costaría una matrícula en la Universidad pública, que puede ser hasta ocho veces más barata. El resto debe pagarlo la familia o la Universidad privada con becas propias.

La Comunidad Valenciana retiró a los campus privados de sus ayudas, un asunto que el Ministerio de Educación no se plantea. Carles López, de la asociación de estudiantes Canae, defiende que existan ayudas también en las privadas siempre que se cumplan los criterios de renta. Gorka Martín, de la asociación estudiantil CREUP, considera que “dar dinero a las universidades privadas no debe ser una prioridad”. “Lo que hace falta es que aumente la dotación en las públicas”, concluye.

Las respuestas a las preguntas sobre becas del diputado socialista Miguel Ángel Heredia, publicadas en diciembre, recogen la cuantía media de becas por cada curso desde 2011, lo que el Gobierno abona por las tasas de los becarios a las Universidades y el número de beneficiarios. El resultado de cruzar esos datos es que el curso 2011-2012 fue el año que más dinero se gastó en ayudas, con más de 1502 millones para la convocatoria general (sin contar otras ayudas, como las de familias numerosas), pese a que en 2011 el presupuesto oficial era de 1.168 millones. Los dos cursos siguientes hubo una reducción de más de 100 millones y, a partir del curso 2014-2015, la partida comenzó a subir aunque no hasta los niveles previos (ver gráfico).

Las asociaciones de estudiantes denuncian que muchos alumnos que reciben ayuda la han visto tan mermada que deben trabajar además de estudiar. Y que son miles (no hay cifras oficiales, pero el exministro José Ignacio Wert, calculó que serían unos 10.000) los que se han quedado sin poder estudiar desde que se cambió el sistema de reparto en 2013, cuando el Gobierno del PP endureció los criterios académicos y estableció que parte del dinero se repartiera como una cuantía variable, de modo que el presupuesto calculado al inicio de año no se rebase haya los candidatos que haya. “Ahora la renta de las familias tiene menos peso que el comportamiento académico y eso ha perjudicado sobre todo a los estudiantes de las regiones más pobres”, señala Juan Hernández Armenteros, profesor de la Universidad de Jaén y experto en financiación universitaria.

El Ministerio de Educación explica así por qué ahora se reparte menos dinero aunque los presupuestos reflejen más: “En el curso 2012-2013 se procede a un cambio en el sistema de becas, ya que el que regía hasta ese momento se había demostrado que era deficitario y generaba una deuda que nunca se asumía”, señala un portavoz oficial. Hasta entonces, las cuentas del Estado recogían una cantidad al inicio del año “pero finalmente se gastaba mucho más”. Educación asegura que quedó una deuda “de 1.000 millones de euros en el 2012 que estuvo a punto de colapsar el sistema de becas”. Ahora “se gasta lo que se tiene”.

El diputado socialista Ignacio Urquizu niega que el sistema de becas haya estado en riesgo y defiende otra política para su reparto. “Para el PSOE es un derecho subjetivo que no puede quedar restringido por el presupuesto. Si hay candidatos que cumplen los requisitos, no nos supone un problema que se genere deuda porque es una prioridad y se puede compensar con otras partidas”.

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