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Rajoy ordena a los ministros que multipliquen el diálogo en Cataluña

El presidente del Gobierno y la vicepresidenta negocian sus entrevistas con Puigdemont y Junqueras

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno en la Delegacion del Gobierno, Barcelona. ALBERT GARCIA ATLAS

El mandato de Mariano Rajoy en esta legislatura para encarar el reto independentista empieza por dotar de mayor presencia a su Gobierno y al PP en el “paisaje” catalán. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, pasó gran parte del día de este miércoles en su nuevo despacho en la Delegación del Gobierno en Cataluña. Primero comió con representantes empresariales y luego se citó sin guion con los líderes de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y del PSC, Miquel Iceta. La primera elección de Santamaría irritó al gobierno nacionalista catalán, con el que está pactando una entrevista y una cita entre Rajoy y el president Carles Puigdemont.

La vicepresidenta confirmó este martes, en charla con los periodistas en el 38 homenaje a la Constitución, que pretende incorporarse con cierta normalidad al “paisaje” político en Cataluña y este miércoles se trasladó a su nuevo despacho en Barcelona tras resolver en Madrid la comisión de subsecretarios que determina los asuntos del Consejo de Ministros. Salió de Barajas a las 12.00 con billete de puente aéreo abierto para el regreso.

El gran encargo político de Rajoy a la vicepresidenta y ahora también ministra de Administraciones Territoriales es que cambie el tono de las relaciones del Gobierno central con Cataluña y con sus dirigentes políticos. Santamaría ha emprendido una campaña de gestos para conformar otro clima y para facilitar una interlocución que estaba prácticamente rota. En su entorno en La Moncloa definen la nueva estrategia como de “perfil duro en lo jurídico y cercano en lo político, es decir, con cintura para afrontar el desafío separatista y espíritu de diálogo para todo lo demás”.

El equipo de la vicepresidenta está cerrando ya en estos días el catálogo de temas que abordará en breve con el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, con el que mantendrá probablemente en unos días una reunión en Barcelona. Junqueras ya le adelantó a Santamaría que quiere abordar una ristra de 46 asuntos pendientes, entre los que incluye el referéndum de autodeterminación para Cataluña. Santamaría comentó este martes que ella está dispuesta a discutir y charlar sobre 45 de esas demandas, todas menos la independencia.

Primer día de despacho en Barcelona

J. C., Madrid

Soraya Sáenz de Santamaría llegó este miércoles a Barcelona al final de la mañana para participar en una comida con un grupo de empresarios que La Moncloa no precisó. “Ha ido muy bien” comentó luego. Fuentes de la patronal catalana Foment del Treball, de PIMEC y de la Cámara de Comercio aclararon que ellos no participaron en el almuerzo. Santamaría llegó a su despacho en la Delegación del Gobierno sobre las 17.15 y a las 18.00 inició una entrevista con el líder del PSC, Miquel Iceta. Sobre las 19.00 se entrevistó con la presidenta en Cataluña de Ciudadanos, Inés Arrimadas. En las dos entrevistas le acompañó el nuevo delegado del ejecutivo en Cataluña, Enric Millo, que al finalizar los encuentros salió para valorar el "buen entendimiento y el tono cordial" de los mismos. Desde el equipo de la vicepresidenta se aseguró que sus interlocutores agradecieron el gesto de acercamiento. De noche la vicepresidenta regresó a Madrid.

El encuentro entre Santamaría y Junqueras aún no se ha podido programar en parte porque ambos Gobiernos, el central y el autonómico, están pendientes de la cita a la que Rajoy y el presidente catalán, Carles Puigdemont, se han convocado varias veces en charlas informales. El Gobierno del PP no quiere importunar al Ejecutivo catalán, formado en coalición por el Partido Demócrata Catalá (antigua CiU) y por ERC, con ninguna preferencia política.

Santamaría ya anticipó en la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, que quería instalarse un despacho en Barcelona. Pero no será un espacio solo para la vicepresidenta. La idea de Rajoy es que todos los ministros y altos cargos de relevancia del ejecutivo central tengan un lugar en la capital catalana donde puedan convocar a sus interlocutores para realizar entrevistas y reuniones. Quieren aumentar el número de sus visitas y los contactos de todo signo, del mundo nacionalista y de diversos sectores sociales. El mensaje que se transmite es que el Gobierno de Rajoy quiere escuchar más y a más colectivos que los nacionalistas. Este miércoles, antes de entrevistarse con Arrimadas e Iceta, la vicepresidenta organizó una comida con representantes empresariales catalanes que se han mostrado estos años preocupados por la inestabilidad que genera el “choque de trenes” entre las dos Administraciones del Estado.

Tener visibilidad

El PP catalán, por su parte, hace tiempo que persigue ese objetivo de tener más visibilidad y, de hecho, los responsables de la ponencia política del próximo Congreso Nacional del partido han programado una reunión el próximo día 17 también en Barcelona.

La vicepresidenta aclaró el martes, además, que su objetivo es ganarse cierta confianza con los dirigentes políticos catalanes para poder abordar todo tipo de asuntos y en ese sentido no renuncia aún a que el presidente catalán, Carles Puigdemont, acuda a mediados de enero a la Conferencia de Presidentes autonómicos con la que Rajoy quiere estrenar el curso político en 2017.

Santamaría añadió que Rajoy enviará en unos días la carta oficial con la convocatoria y que ella se encargará de cerrar con los responsables autonómicos una agenda lo suficientemente atractiva “y con contenido” para convencer a los presidentes regionales de que es importante su asistencia. Esa agenda no está aún definida, pero se volcará en temas de Estado como la situación económica, la financiación de las comunidades, el empleo y el momento europeo.

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