Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Qué pasó con las encuestas y Trump?

Lo que sabemos (y no sabemos) sobre los sondeos en EE UU

El presidente electo Donald Trump sonríe en un acto post-electoral

Hillary Clinton era la favorita en las encuestas, pero el próximo presidente de los Estados Unidos será Donald Trump. Estas son algunas de las cosas que sabemos sobre los sondeos.

1. Las encuestas nacionales estuvieron bien. El promedio de sondeos decía que Hillary Clinton ganaría el voto popular por 2,7 puntos porcentuales y lo ha ganado por 1,8. Al estimar el voto en todo el país las encuestas se han desviado menos del 2%. Un error inferior al de 2012 y a la media histórica desde 1936.

2. Las encuestas de los estados clave estuvieron mal. El fallo en los estados decisivos fue mayor de lo habitual: 3,9 puntos en lugar de 2 o 3. Esos errores cambiaron el ganador en cinco estados —Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Wisconsin y Míchigan—, y decidieron las elecciones porque el ganador del estado se lleva todos los votos.

3. Los mejores modelos de predicción probablemente no fallaron. El modelo de Nate Silver daba un 30% de probabilidades a la victoria de Trump. No son pocas. Además el modelo tiene un histórico de aciertos en 2008, 2012 y 2014. Esos resultados indican que el modelo está bien calibrado: "falla" y "acierta" con la probabilidad esperada.

4. Otros modelos sí tienen problemas. Los modelos que daban a Trump una probabilidad del 1% o 2% seguramente están mal calibrados y confiaban demasiado en los sondeos. Pero eran modelos menos prometedores desde el principio (en mi promedio les daba diez veces menos peso).

5. Trump no era muy improbable. Se ha acusado a los modelos de predicción de no anticipar la victoria de Trump. Pero sus autores siempre lo consideraron una posibilidad. "Las encuestas todavía muestran a Clinton con ventaja, pero no con una asegurada", fue uno de los últimos titulares en The New York Times. "No ignoréis las encuestas: Clinton lidera pero la carrera está apretada", decían en FiveThirtyEight. Estos pollsters eran más conscientes de las opciones de Trump que la opinión mayoritaria de los analistas y comentaristas.

Para acabar repaso lo que sabemos sobre las posibles fuentes de error de las encuestas de 2016. De momento son casi todo hipótesis.

6. Quienes se decidieron al final lo hicieron por Trump. En estas elecciones había muchos indecisos y partidarios de terceras opciones: en 2012 eran el 3% y este año el 12%. Ahora sabemos que el voto de última hora se decantó por Trump en estados clave. Una parte del error de los sondeos vino por esto.

7. Quizás han fallado los intentos de predecir la abstención. Uno de los retos de los encuestadores es saber quién irá a votar. La abstención no se declara. se predice con preguntas indirectas y modelos de comportamiento. Pero este año eso pudo ser más difícil: los dos candidatos era impopulares, no entusiasmaban, y el entusiasmo se usa para predecir la participación.

8. No hay indicios de voto oculto. El argumento más repetido para explicar la victoria de Trump es el voto oculto: el candidato era impopular y la deseabilidad social habría hecho que sus partidarios ocultaran su voto. Pero los datos no avalan esta tesis. Trump batió a las encuestas donde era más popular. Además no fue el único republicano que mejoró los sondeos: los candidatos al senado también lo hicieron. Hubo intentos de detectar el voto oculto antes de las elecciones y no lo encontraron.

9. Pero quizás en la "no respuesta" sí había votantes de Trump. Las encuestas fallan cuando un grupo de votantes es reacio a responderlas. Esto alimenta otra teoría: la frustración y el rechazo hacía las instituciones, que caracteriza a parte del electorado de Trump, pudo hacer que sus simpatizantes fueran más reacios a contestar encuestas.

Puede ser también que las encuestas no hablaran con suficientes personas sin estudios. De esto hay indicios. La composición por nivel educativo del electorado no se conoce bien. Porque no hay registros. Quizás entre los encuestados hay menos blancos con bajo nivel de estudios de los que serían representativos. Si es así, eso habría contribuido a diluir a Trump en las encuestas, porque los blancos sin estudios son un colectivo donde el candidato republicano tiene éxito.

Que las encuestas se desvíen del resultado por estas razones no es excepcional. Al contrario: La abstención, los indecisos y la no respuesta introducen errores en cualquier encuesta. Por eso las encuestas son siempre una aproximación. Y por eso los modelos probabilísticos son útiles. Sirven para calcular que aunque Clinton lideraba los sondeos, Trump tenía opciones reales de ganar.