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El talante de otro gobierno mariano

El PP y la cámara esperan la composición del nuevo ejecutivo como prueba de la verdad del cambio de chip de Rajoy

Los discursos, los mensajes, las poses, los tuits, las fotos, los rifirrafes, algunos protagonistas y bastantes postureos de estos días en el debate de investidura han reafirmado que finalmente ha empezado otra legislatura con otras formas y rivalidades pero no está claro aún si también de verdad con otros contenidos y objetivos. Rajoy e Iglesias se divirtieron un rato juntos en otra reedición de sus peculiares y en ocasiones brillantes juegos parlamentarios. Rivera e Iglesias ya no soportan su desprecio mutuo y están al borde del insulto. A Pablo Iglesias ya no le llega con querer acaparar el liderazgo de toda la oposición; quiere también convocar todas las manifestaciones y diseñar todas las pancartas. El PSOE aún vive en el diván a la espera de superar que Pedro Sánchez deje de amagar y cuente el domingo en un plató de televisión,tras ser reelegido Rajoy, si sigue en la idea de salvar las esencias de su partido o de mantener su escaño.

Algunos dirigentes políticos del Grupo Mixto tuvieron la valentía de calificar ayer en el atril del Congreso de “mago” a Rajoy y de felicitarle con un sincero chapeau. Otra vez presidente sin mover la varita: contemplando. El líder popular se pudo permitir así el lujo de proclamar sin mucho desgaste casi el fin de las grandes diferencias ideológicas porque ya no funcionan: “Hay que dejar de lado los esfuerzos para ser más diferentes o más distintos y de colocar al otro donde no está. No es bueno demonizar al adversario”. Se lo dijo al PSOE del atribulado Antonio Hernando, que representó como pudo a los gestores del nuevo socialismo posibilista. En su equipo ensalzaron luego que Rajoy no había querido hacer sangre. Que quiso demostrar el nacimiento de una era distinta de diálogo y de un gobierno conjunto con otros partidos y con la cámara.

El propio Rajoy pareció tomar nota y asumió al final de la sesión que el cambio de chip debía implicar a todos. Lo dijo justo después de que todos los diputados de Unidos Podemos abandonasen el hemiciclo tras desenfundar Venezuela el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, para defender a sus diputados de la acusación de Iglesias de que podrían ser delincuentes potenciales. El presidente evitó respaldarle explícitamente a la salida pero la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, sí usó uno de sus recurrentes refranes: "Como trates serás tratado". En el entorno de Rajoy en La Moncloa fueron igual de contundentes: "Donde las dan las toman".

El gran gesto de Rajoy que espera ahora la cámara y, sobre todo con nervios crecientes los dirigentes populares presuntamente implicados, es la prueba de la verdad de la composición de su nuevo Gobierno. En La Moncloa quieren quitarse presión y filtran que Rajoy podría tomarse su tiempo, uno o dos días tras jurar el domingo la presidencia, para pensar un poco más la estructura, el organigrama y el reparto de funciones, además de los nombres de los candidatos. El debate es: ¿continuismo o renovación mariana?

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