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Rajoy sacrifica las reválidas de Wert y las aplaza sin fecha

La prueba de Bachillerato se queda solo para el acceso a la Universidad y la de ESO como evaluación de diagnóstico "hasta que haya un pacto por la educación"

Es el primer punto polémico de la ley educativa del PP que se queda en el camino. Mariano Rajoy ha anunciado este miércoles que deja “sin efecto académico” las reválidas de ESO y Bachillerato que impulsó el anterior ministro, José Ignacio Wert. La primera —la de ESO— quedará como un examen de diagnóstico y la segunda —Bachillerato— se convierte de facto en una Selectividad algo más compleja. El anuncio, tras la masiva huelga contra las pruebas, fue vendido por el PP como un gesto hacia Ciudadanos y PSOE. Ahora se debe aprobar el cambio normativo.

La manifestación en Madrid. Foto: C. Rosillo / vídeo: Reuters

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) prevé unos exámenes externos para los alumnos de cuarto de ESO (15 y 16 años) y segundo de Bachillerato (17 y 18) que se implantan este curso como prueba piloto y que los estudiantes debían aprobar necesariamente a partir de 2018 para poder obtener el título y seguir estudiando. Son las repudiadas reválidas, contra las que el miércoles protestaron decenas de miles de personas en todo el país y que han despertado críticas hasta de las comunidades del PP.

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, aprovechó la réplica al PSOE en la sesión de investidura para hacer la única concesión del día. “Las reválidas no tendrán efectos académicos hasta que no se llegue al pacto nacional por la educación que propuse ayer [por el miércoles]”, afirmó.

Su anuncio no implica que se eliminen estos exámenes externos, pero sí que no será necesario aprobarlos para poder seguir estudiando. Con esta cesión, el PP quiere “crear un clima” que haga posible un pacto educativo que en España nunca se ha conseguido, según ha indicado después el ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo. En cualquier caso, el resto de formaciones políticas ya han manifestado que rechazan este modelo de evaluaciones, por lo que es posible que las reválidas no vuelvan, bien porque haya un pacto y las demás formaciones lo pidan o bien porque el acuerdo no se llegue a cerrar nunca.

Como la Selectividad

La prueba de Bachillerato “será muy similar” a la Selectividad y solo tendrán que hacerla los que aspiren a ir a la universidad como pasaba hasta ahora, según Méndez de Vigo. La orden ministerial con los detalles de esta prueba, aún pendiente de aprobación, será la que determine hasta qué punto el PP ha dado todo un giro para quedarse al final en el mismo sitio. La orden previa aprobada en julio suponía más exámenes incluso de asignaturas de distintos cursos y más días de evaluación, además de poner en manos del Estado el marco general de la prueba que hasta ahora desarrollaban las comunidades autónomas con profesores universitarios y de Bachillerato.

Las de Secundaria quedarán como pruebas de diagnóstico sin efectos académicos para el alumno, pero con las que se mide la evolución general, como pasa con las evaluaciones de Primaria de la LOMCE, que también han cosechado rechazo, entre otros motivos, por el temor a que se usen para hacer rankings de centros.

Para eliminar el carácter de reválida, el Gobierno debe modificar el calendario de implantación de las medidas de la LOMCE. Aunque ese calendario forma parte de la ley, se puede modificar mediante un real decreto al “no tener carácter orgánico”, según un portavoz del ministerio. El documento ya está preparado y se aprobará “de forma inmediata” en cuanto haya un nuevo Gobierno.

Las otras polémicas de la LOMCE

Las reválidas son quizá el aspecto más polémico de la LOMCE, que ayer Rajoy rechazó derogar completamente como le piden el grueso de la oposición. La ley incluye otros temas espinosos como contemplar la Religión como asignatura evaluable, la “libertad de elección de los padres” que blinda la educación concertada o la garantía de subvenciones a los centros que segregan por sexos.

José Luis Pazos, presidente de la confederación de familias de la pública CEAPA, asegura que el anuncio de Rajoy "es insuficiente". "No nos vale lo que ha dicho, a nuestros efectos nada ha cambiado porque hemos pedido la eliminación de las reválidas y de los exámenes externos en general, parece que ha escuchado solo a medias", señala Pazos, cuya organización fue una de las convocantes de las movilizaciones del miércoles. "A lo mejor no se han enterado de que la comunidad educativa rechaza también las pruebas de diagnóstico en 3º y 6º de primaria y de que no las vamos a aceptar".

El anuncio del presidente "refleja la presión que tienen por las movilizaciones multitudinarias en todo el país, pero no nos valen ni moratorias ni juegos, queremos su derogación inmediata de principio a final y eso le exigimos a Rajoy", añade Ana García, responsable del Sindicato de Estudiantes, también convocante de los paros. Su organización dio un ultimátum al Gobierno hasta el lunes para eliminar las reválidas o enfrentarse a nuevas movilizaciones. "El ultimátum sigue en pie, si de aquí al lunes no anuncia la derogación, sin trampa ni cartón, seguiremos en las calles".

"Es un anuncio insuficiente", añade Paco García, responsable de Enseñanza de CC OO. "Lo que pedimos es la derogación del decreto de reválidas y que se mantenga la PAU con las adecuaciones precisas mientras se negocia el pacto educativo". El representante sindical desconfía de que se pueda alcanzar ese acuerdo "si el presidente parte de la idea de que no piensa derogar la LOMCE. Dice que quiere un pacto educativo pero siembra el camino de obstáculos". Comisiones reclama al presidente en funciones "un primer gesto" en los próximos presupuestos, en los que pide que no se incluyan recortes en educación que se sumen "a los 9.000 millones ya perdidos" en gasto educativo.

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