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Hernando defiende la abstención ante un PSOE que mira de reojo a Sánchez

El portavoz socialista afirma que el PSOE liderará la oposición “que nunca se ha hecho solo detrás de una pancarta”

El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando.

Toda la atención del PSOE se ha centrado en el discurso de su portavoz, Antonio Hernando, en la intervención de Pablo Iglesias, y en las señales que pudiera ofrecer Pedro Sánchez. Sus más cercanos aseguran que tiene serias dudas sobre si participar o no en la votación del sábado. Votar no a la investidura de Rajoy le resulta difícil al chocar con las decisiones de su partido. No participar es una posibilidad. Sus próximos le recomiendan que no deje el escaño.

La tensión, la tristeza y la preocupación embargan a los diputados socialistas, según ha podido comprobar este jueves toda la Cámara. El discurso de Antonio Hernando, portavoz socialista, probablemente el más difícil de su vida, ha abundado en las muchas razones de los socialistas para mostrarse en contra de Rajoy, y de que gobierne este país. Por bien del país, por salir del bloqueo institucional, porque los españoles no se merecen que haya otras elecciones y porque desde el Parlamento van a condicionar y maniatar a un gobierno débil, el PSOE se abstendrá para que empiece la legislatura.

Todos los argumentos que ha ofrecido Hernando han afianzado a los diputados contrarios a la abstención. Entre ellos, están los que votarán por respeto a la disciplina del partido y quienes se les hace imposible ese acatamiento, votarán no y arrostraran las consecuencias de su indisciplina: una multa económica y la apertura de un expediente disciplinario. El máximo adalid del no, Pedro Sánchez, correría la misma suerte.

Sánchez no ha dado ninguna señal de qué hará aunque las personas que han estado más cerca de él en las últimas horas señalan que la decisión aún no está del todo cerrada. Durante todo el día ha tomado cuerpo desde el propio grupo socialista la tesis de que podría dejar el escaño en las próximas horas. No es esto lo que han señalado personas de su entorno en las últimas horas de este jueves. Según dichos interlocutores, el exlíder del PSOE quiere seguir en política y su baza la quiere jugar en el próximo congreso del PSOE, cuya convocatoria depende de la comisión gestora. Ese cónclave no se celebrará antes de seis meses. Desde esa perspectiva le aconsejan que mantenga el escaño.

“Los españoles no olvidarán durante muchísimos años que Podemos impidió que hubiera un gobierno de izquierdas”

Antonio Hernando (PSOE)

Los inconvenientes de seguir siendo parte del grupo parlamentario son muchos, entre ellos que tendría que votar este sábado acorde a sus principios o acatando la disciplina del mismo.

Zozobra interna

“El comité federal tomó una decisión y para los socialistas ese órgano es el sancta santorum”, explican en su entorno, para resaltar el abismo que se le abre a Sánchez ante la hipótesis de desobedecer al máximo órgano de poder de su partido. Otra posibilidad que apuntan los interlocutores que han tratado con Pedro Sánchez apunta a que este no participe de la votación, ausentándose, no estando presente en el hemiclo.

La zozobra que se vive en el PSOE, no obstante, trasciende a la figura de Pedro Sánchez. Los diputados que se mantienen en el no, en torno a una quincena, se sienten presionados y siguen clamando por una solución que ya es imposible. De nuevo surge la defensa de que solo se abstengan los once necesarios, máxime cuando ya hay candidatos para “el sacrificio”. No solo el diputado valenciano José Luis Abalos, que se ha ofrecido públicamente, sino que de todas las federaciones habría voluntarios. De esta manera, quedaría más visible que el PSOE solo trata de que empiece la legislatura y su compromiso es mínimo. De sanciones e incluso de expulsiones del grupo parlamentario se ha hablado entre los disputados que, con gran dolor, incluso con lágrimas en algunos casos, señalaban que no podían salir del no, pero todo se arreglaría si se aceptaba la vía de la abstención mínima. Desde la nueva mayoría se ponía el énfasis en el discurso de Antonio Hernando, lejano hasta el infinito de Rajoy. Los críticos, sin embargo, se han fijado en la estrategia de Pablo Iglesias de colocarse como jefe de la oposición al considerar al PSOE del lado del gobierno del PP. 

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