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Los amotinados del CIE de Aluche abandonan la huelga de hambre

Una orden interna indica que debía haber destinados 63 policías en el centro y según los sindicatos "son la mitad"

Manifestantes en la puerta del CIE de Aluche (Madrid).
Manifestantes en la puerta del CIE de Aluche (Madrid).

La treintena de inmigrantes que protagonizó el motín del pasado martes en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche en Madrid ha abandonado la huelga de hambre, según funcionarios del citado centro que temían una nueva revuelta. Una orden de servicio interna de la policía indica que debía haber un total de 63 policías destinados en ese CIE, “pero de tres años para acá son menos de la mitad”, según los sindicatos.

La huelga de hambre había comenzado el pasado jueves, después de que el motín de casi 12 horas fuese neutralizado con la ayuda de la lluvia el miércoles por la mañana. Los 39 internos regresaron a sus habitaciones con un solo compromiso por parte de las autoridades: que no hubiera represalias. Después habían optado por una resistencia pacífica, negándose a comer hasta que la noche del sábado lograron algunos compromisos por parte del director del centro.

Por otro lado, una orden de servicio interna de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, fechada el 1 de abril de 2008, se refiere a la “Normas de funcionamiento del CIE de Aluche”, con 280 plazas. En ella se desgrana el personal de seguridad y custodia con el que debe de contar el centro: “Un subinspector como jefe de turno; uno o dos oficiales como adjuntos y coordinadores del jefe de turno, a quien sustituirá el más caracterizado en caso de ausencia; un policía como responsable de pantallas; dos policías responsables del módulo de mujeres, de sexo femenino; y siete policías masculinos, repartidos entre la primera planta —durante las horas en que se encuentren los internos en las habitaciones: 22.00 a 8.00 y de 15.00 a 16.00—; en la consulta médica habrá entre tres y seis, dependiendo del número de pacientes—; y otros tantos en horario de visita de familia y amigos, también en función del volumen de visitas”. Es decir, un subinspector, un mínimo de 13 policías por turno.

Sin embargo, pese a que ni la Dirección General de la Policía ni la Jefatura Superior facilitan cifras al respecto “por motivos de seguridad”, los funcionarios que se encuentran en el centro han denunciado ante los sindicatos que, desde hace tres años, los efectivos han llegado a reducirse “a seis por turno, es excepcional el día que llegamos a los diez”, aseguran, lo que “hace imposible garantizar la seguridad y la convivencia del centro, aunque ahora haya 110 internos por las obras, pero lo normal es que haya el doble”. Y añaden: “El día del motín coincidieron los del turno de tarde y el de noche y por eso no lograron salir del centro”, cuentan.

Cerrar por falta de medios

El sindicato Unión Federal de Policía advirtió de que algo así podía ocurrir. Y el Sindicato Unificado de Policía (SUP) instó a “cerrar estos centros si no se dotaban con los medios materiales y humanos necesarios”. Según los sindicatos, los momentos más complicados son los de “tránsito, visitas, consultas médicas...”. Aquellos de los que más se quejan los internos, que viven los días previos a su expulsión por hallarse en “situación irregular” —un máximo de 60 por ley— en una especie de régimen penitenciario precario, en falsas cárceles. Este sábado pasado, unas 200 personas volvieron a manifestarse en los alrededores del CIE de Aluche alentando a los internos a la lucha.