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ALBERTO GARZÓN, LÍDER DE IU Y COPORTAVOZ DE UNIDOS PODEMOS

“Pedro Sánchez no es el mártir revolucionario de izquierdas”

El coportavoz de Unidos Podemos: "El PSOE exploraba una investidura sin vetar a los independentistas"

En el último pleno al que asistió Pedro Sánchez, el del pasado 27 de septiembre, el exsecretario general del PSOE se acercó al líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, para interesarse por la enfermedad que le ha tenido apartado varias semanas del trabajo. “La semana que viene hablamos”, cuenta Garzón que le dijo Sánchez, tres días antes de dimitir. La última reunión entre ambos había sido a principios de septiembre. El coportavoz de Unidos Podemos en el Congreso extrae de sus conversaciones con el exlíder del PSOE que este exploraba un acuerdo también con los independentistas. Garzón (Logroño, 1985) reprocha que Sánchez actuó movido por su necesidad personal. El socio de Podemos se posiciona también en el debate interno de ese partido a favor de la tesis de Pablo Iglesias. Y no descarta un futuro partido conjunto.

Pregunta. ¿Qué es lo último que habló con Sánchez?

Respuesta. Quedé con él después de la investidura de Mariano Rajoy y estuvimos hablando de las posibilidades que se abrían. Creo que Sánchez tenía una intención un poco más sincera que la ocasión anterior de intentar un Gobierno en el que participara Unidos Podemos. Es evidente también que el PSOE estaba explorando incluso una investidura más abierta que en ocasiones anteriores. Es decir, sin vetar a partidos independentistas y nacionalistas. Eso sí nos lo había manifestado antes el PSOE: que iban a hablar con todo el mundo y que no iba a ser como el 20-D, sino que serían mucho más abiertos.

P. ¿Usted creyó que la apuesta de Sánchez por un Gobierno alternativo al PP era sincera?

Hacia el partido de Unidos Podemos

El líder de IU asegura que la coalición de Unidos Podemos que comparte con el partido de Pablo Iglesias puede terminar convirtiéndose en un nuevo partido, siempre que Podemos resuelva el debate sobre su proyecto optando por “uno que impugne el sistema y que quiera construir con otra gente”. En ese caso, “es perfectamente posible, incluso deseable, que caminemos hacia un espacio político que no solo sea de candidatura sino que tenga también otra serie de ramificaciones, en la calle, en el espacio incluso orgánico”, afirma. “La decisión aprobada por la asamblea de IU es la de construir con más gente, pero siempre que el proyecto político sea compatible”. No lo sería, indica, “con un Podemos con un proyecto político pareciéndose a un PSOE 2.0”. ¿Entonces veremos a Unidos Podemos convertido en un nuevo partido? “Como hipótesis sí, pero ni con ese nombre ni la forma”.

R. Después de lo que hemos visto es fácil interpretar que quienes se han opuesto a Sánchez lo han hecho por una pugna de poder pero también con una motivación política de evitar un Gobierno en el que tuviera influencia la izquierda, Unidos Podemos. Sin embargo, hemos de insistir en la memoria. Pedro Sánchez no es el mártir revolucionario de izquierdas ni el adalid de los Gobiernos de izquierdas, ni siquiera progresistas. Pedro Sánchez es, al fin y al cabo, quien tomó la decisión de pactar con Ciudadanos dejando tirada una mesa de negociación con partidos de izquierdas. Creo que ese último intento sí tenía alguna intención de llegar a un Gobierno, pero ya no tanto por una convicción ideológica sino por la necesidad política de poder mantener una dirección que era la que estaba vigente hasta ahora.

P. ¿Qué hará el PSOE?

R. Es difícil de saber porque sus contradicciones son muy agudas. Los resultados del derribo de Sánchez han sido más ajustados de lo que uno podía imaginar. No ha sido un golpe palaciego en el sentido literario, sino una reyerta a palos, y retransmitida. Yo parto de una hipótesis: nadie empieza un golpe de esta naturaleza para quedarse a mitad de camino. Si se dirigen a elecciones tendrán mayor coste que si se abstienen.

P. Y si se abstienen, ¿podrán seguir liderando la oposición?

R. Si el PSOE favorece un Gobierno del PP está condicionando el futuro de este país y es muy difícil que pueda decir al mismo tiempo que es la oposición a ese Gobierno. Si nosotros lo hacemos bien, y esa es una cuestión que tenemos que trabajar, la oposición quedará claramente del lado de Unidos Podemos, porque representará la candidatura con mayor representación parlamentaria que se sitúa en contra no solo de la política concreta del PP, sino de su propio Gobierno.

P. ¿La crisis del PSOE es una oportunidad para Unidos Podemos?

R. Puede ser una oportunidad para Unidos Podemos, y no solo cuantitativa. Es evidente que el PSOE, con esta decisión, ha afectado a su militancia y a sus votantes, que han podido quedar frustrados. No es para menos, los militantes votaron a un candidato que ha sido derribado por unos órganos oligárquicos. Mucho más si su voto se traduce en el futuro un Gobierno del PP. Si Unidos Podemos somos capaces de actuar honestamente defendiendo con coherencia nuestros principios, es posible que seamos el instrumento útil para mucha gente que se ha quedado huérfana o se va a quedar huérfana en las próximas semanas.

P. ¿Con quién se alinea en el debate interno en Podemos, con Pablo Iglesias o Íñigo Errejón?

R. Yo no tengo vida política en el interior de Podemos y no entiendo el ecosistema que opera y en qué lugar me encontraría. Sin embargo, creo que tenemos la necesidad de defender una posición política muy clara. Nosotros tenemos que ser críticos que impugnan el sistema, no solo el económico, sino también el político. Se trata de ser duros en el contenido, independientemente de si luego se expresa con mejores o peores formas. Soy reacio a aquellas otras estrategias que defienden la transversalidad, que a veces mal entendida se traduce en la moderación del discurso y del contenido, y por tanto no es radical.

P. Así que apoya a Iglesias.

R. Sin compartir al 100% las intervenciones de Pablo Iglesias, creo que el mensaje, el camino por el que va su discurso es el correcto, el de construir en este país un espacio político que aunque sea heterogéneo tenga claro que debe impugnar el sistema, que debe recuperar el empuje del 15-M y un contenido político desde la radicalidad.

P. Monedero dijo que era un debate ideológico y de poder. ¿Está de acuerdo?

R. Todas las organizaciones sociales están sujetas a las mismas dinámicas, y el poder es una de ellas. Sería mentir decir que el poder no está presente, igual que decir que no lo están los egos. Por supuesto que hay egos que influyen, que hay relaciones personales que influyen, trayectorias pasadas que influyen, pero al final lo importante suelen ser los proyectos políticos. Desde una perspectiva histórica, más allá de la refriega que pueda haber en cada partido y en cada momento, se trata de que la UE está sufriendo una avalancha de crecimiento de partidos de la extrema derecha, cuya base social pertenece fundamentalmente a la clase trabajadora. En España la clase trabajadora ha votado al PP en una parte, y al PSOE, que se está descomponiendo, en otra. Necesitamos reorganizar a la gente que considera que este país necesita un modelo de justicia social diferente. Hay que construir un proyecto político para esta tarea. Creo que ese también es el debate en Podemos. Y en lo fundamental creo que hay acuerdo, y creo que es lo positivo.

P. Podemos le quiso dejar sin una portavocía relevante de comisión, eso fue un mensaje político.

R. En Podemos hay determinadas visiones, a veces antagónicas, sobre la relación con IU. A veces se transforma en disputas que han afectado al Parlamento. En el caso de la portavocía lo singular fue que me pilló en el hospital, y fue un momento bastante confuso en el que no quedaba claro quién ni cómo estaba decidiendo. Finalmente, Pablo Iglesias medió y conseguimos la coportavocía de Hacienda.

P. ¿IU ha perdido su visibilidad?

R. La conserva absolutamente. Entiendo que haya gente que por oposición política a nosotros, que hemos ganado en IU con el 75%, pueda incluso criticar ese aspecto de la visibilidad, pero lo cierto es que hace seis meses nosotros teníamos dos diputados escondidos tras una columna en el Parlamento hablando un minuto por cada debate, y ahora lo que tenemos son cinco diputados plenamente de IU, más tres que son de IU pero participan de las confluencias, es decir, un total de ocho diputados, situados en términos de visibilidad en posiciones muy evidentes como la mía. En términos objetivos estamos en condiciones infinitamente mejores que en la anterior legislatura.

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