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MIGUEL REQUENA

“Los titulados progresan más, sobre todo los de origen social bajo”

El catedrático de la UNED Miguel Requena rechaza en su último trabajo que la educación ya no sea una buena herramienta para progresar

A pesar de la crisis, haber pasado por la Universidad o tener un título superior de Formación Profesional son aún un “ascensor social”. Miguel Requena, catedrático de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), lo defiende en esta entrevista y en el trabajo publicado en el nuevo observatorio social de La Caixa, presentado ayer. Con datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) busca combatir la idea de que la educación ya no es una herramienta efectiva para progresar. La falta de formación hace que seis de cada 10 personas de familias trabajadoras no consigan un puesto mejor, mientras que se reduce a un 17% si esas mismas personas de origen humilde son titulados superiores.

Su trabajo no revisa el efecto de la subida de tasas universitarias a partir del año 2012 y el endurecimiento de los requisitos para obtener una beca, aunque considera que “obviamente” ese cambio influye.

Pregunta. ¿Hasta qué punto una mejor educación garantiza una mejor posición social?

Respuesta. En España es así. O, si no la garantiza, aumenta las posibilidades de conseguirla. La educación, como ha venido ocurriendo a lo largo del siglo XX, es la mejor palanca que la mayoría de la gente tiene a su disposición para ascender.

P. ¿Y cambia según la familia de procedencia del estudiante?

R. Los titulados progresan, sobre todo los de origen social bajo. Si nos fijamos en cómo la educación protege contra el desempleo, podemos decir además que lo hace prácticamente a todas las edades y tanto en hombres como en mujeres.

P. Pero hay una proporción muy alta de titulados universitarios que acaban trabajando en algo para lo que no necesitan un título.

R. La sobrecualificación es bastante alta, ronda el 34%. Pero se mide con los datos de la gente que se va incorporando cada año, no con toda la población laboral. Pero eso no es incompatible con que la educación es aún un buen instrumento para promocionar socialmente. Lo que hay que comparar es la gente con alto nivel educativo, inclusive con un empleo que no está a la altura de su cualificación, respecto a los que no tienen estudios, que prácticamente están condenados de por vida a empleos de baja cualificación.

P. Existe el convencimiento de que los títulos de ahora no preparan a los jóvenes para los trabajos de mañana.

R. Tratar de anticipar las necesidades del mercado de trabajo para que la Universidad procure esa formación es extraordinariamente difícil, porque nadie sabe a ciencia cierta cuáles serán los empleos del futuro. Piense, por ejemplo, en una burbuja inmobiliaria. Si uno se dedica a producir arquitectos o aparejadores y la burbuja pasa, toda esa gente se convierte en excedente. Dicho esto, lo que ha aumentado relativamente más son los trabajos para las altas cualificaciones. Y eso nos lleva a pensar que seguiremos necesitando titulados superiores que son capaces de cubrir esa demanda.

P. Así que los mejores puestos son para los titulados.

R. EL PAÍS publicó recientemente cuál era la formación de los directivos del Ibex 35. Todos tenían dos o tres másteres. Para alcanzar las posiciones más deseadas se necesita un título, salvo que seas un futbolista de élite. E incluso algunos futbolistas tienen formación universitaria.