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El silencio de los líderes territoriales traslada toda la presión a Sánchez

La dirección socialista reitera la negativa a Rajoy y rechaza el "chantaje del PP"

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, antes de su última reunión.
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, antes de su última reunión.

Los dirigentes territoriales del PSOE guardan silencio. A pesar de la petición de este periódico a las principales federaciones, los líderes socialistas han optado por mantenerse al margen y evitar valoraciones sobre los efectos del acercamiento entre el PP y Ciudadanos. Esa posición traslada toda la presión al secretario general, Pedro Sánchez, que aún no se ha pronunciado. Tanto la dirección como las autonomías lo harán cuando el PP mueva ficha y Mariano Rajoy fije la investidura.

La ejecutiva de los socialistas ha cerrado, por el momento, todas las puertas a la posibilidad de reconsiderar su noen una investidura de Rajoy. Ni se plantea celebrar un comité federal, máximo órgano de decisión, para debatirlo. Pero tampoco quieren manifestarse al respecto los principales líderes de las federaciones, que en muchos casos han interrumpido su agenda al menos hasta la semana que viene. Han decidido guardar perfil bajo tras conocerse las condiciones de Albert Rivera al PP, lo que deja en manos de Sánchez este proceso y el camino hacia la abstención.

El PSOE andaluz y todos sus dirigentes, con Susana Díaz a la cabeza, han evitado valorar las negociaciones. La consigna es clara, y ningún mando se sale del guion marcado para abrir el debate sobre la negativa en una hipotética sesión de investidura. La secretaria de Política Municipal del PSOE andaluz, Rafi Crespín, abundó: “Tenemos claro lo que hacemos y vamos a hacer, que es lo que el comité federal avaló en ese sentido y de ahí no nos movemos”. “Si hay algún otro cambio, ya se ha dicho que de nuevo se reunirá el Comité Federal para valorarlo”, insistió el miércoles.

“El chantaje del PP”

Ese cambio, según interpreta Ferraz, aún no se ha producido. Ayer lo reiteró Óscar López, portavoz en el Senado, quien considera que hasta que vuelva a reunirse el PP y, sobre todo, hasta que haya una fecha de investidura, no hay nada nuevo que añadir. En declaraciones a este diario, insistió en la negativa a Rajoy y manifestó que su partido no acepta el “chantaje del PP de o me apoya el PSOE o vamos a terceras elecciones”.

El presidente valenciano, Ximo Puig, considera que “el balón continúa en el campo del PP”, y por eso descarta tomar posición ante un avance al que resta importancia. “El supuesto avance que se ha producido”, asegura a EL PAÍS en referencia al paso adelante de Ciudadanos, “debería haberse llevado a cabo la primera semana tras las elecciones”, cree, pero en todo caso es insuficiente. “Ahora hay que ver qué plantean en serio porque la propuesta de Ciudadanos es manifiestamente insuficiente para un Gobierno de mínimo cambio como el necesario”, asegura. La propuesta de Rivera, con sus siete condiciones, “es muy descafeinada en tanto en cuanto no se tocan los temas que de verdad afectan a los españoles como las pensiones o la financiación autonómica”, critica.

El líder valenciano no quiere tomar partido en el debate interno que recorre al PSOE y no tiene previsto hacerlo próximamente. Otros cuatro presidentes autonómicos del PSOE también han decidido no inclinar la balanza en el debate sobre la abstención, al menos hasta la semana que viene. El de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; el de Asturias, Javier Fernández; y la de Baleares, Francina Armengol. Todos se mantienen al margen.