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Podemos enfría el debate sobre su congreso extraordinario

La dirección aboga por mantener una reflexión "sosegada" y aparcar la asamblea como pronto a finales de año

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El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

No hay prisa por cerrar el debate. Esta es la filosofía de la dirección de Podemos sobre el futuro del partido y los cambios organizativos que tiene que acometer, un debate abierto tras las elecciones del 26 de junio, en las que Unidos Podemos logró un resultado muy por debajo de sus expectativas. Podemos quiere paz interna y abordar esa reflexión con calma, sin urgencias. La intención es, por tanto, no celebrar en el corto plazo un congreso extraordinario —la asamblea ciudadana, máximo órgano de decisión de Podemos— que, como muy tarde, tendría que reunirse en octubre de 2017. La formación convoca este sábado a los ochenta miembros del consejo ciudadano, en el que no prevé cerrar una fecha para la asamblea. "No tenemos ninguna presión", ha asegurado este viernes el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que ha apostado por tener un "debate sosegado" y aparcar el congreso, como muy pronto, hasta finales de este año y principios de 2017.

"Estatutariamente, creo que la asamblea podría llegar a producirse incluso a mediados de 2017. Yo creo que debería ser antes. Pero tampoco tenemos ninguna presión específica. Veremos qué propuestas hay. Creo que habrá que buscar una fecha razonable que permita los debates adecuados y yo creo que tiene que ser entre finales de este año y principios del próximo", ha considerado Iglesias al entregar sus credenciales en el Congreso. Estos tiempos, en torno a los que existe el consenso de las distintas corrientes de la formación, permitirían preparar el congreso y tratar de rebajar las tensiones internas al mismo tiempo.

Los estatutos de Podemos dicen que "en ningún caso podrán transcurrir más de tres años entre asambleas ciudadanas estatales". Esto es, el plazo para que el partido celebre el congreso —que es el que tiene competencia para elegir o revocar al secretario general, así como para determinar la línea política general del partido o aprobar o rechazar cualquier tipo de pacto o alianza preelectoral o poselectoral— finaliza en octubre de 2017, ya que fue en octubre de 2014 cuando el partido celebró su asamblea fundacional de Vistalegre (Madrid).

El consenso en la formación, del que forma parte también el sector próximo al número dos, Íñigo Errejón, es no precipitar la celebración del órgano. "Los tiempos se desaceleran, tenemos una oportunidad de pensar. No tenemos urgencia", explica a EL PAÍS Irene Montero, jefa de gabinete de Iglesias. "En este momento la gente tiene ganas de pensar y de que ese debate sea sosegado. Mi sensación es que es muy difícil organizarlo en poco tiempo... Yo no lo veo como para este año", considera. La dirección estima que, mientras tanto, pueden ir acometiéndose algunos cambios dentro del marco fijado por los documentos de Vistalegre, y en esa tarea trabaja ya el secretario de Organización, Pablo Echenique.

Los afines a Errejón tampoco esperan que de la reunión del sábado salgan conclusiones. A pesar de tener un planteamiento táctico distinto del de Iglesias, optan por una reflexión reposada y quieren evitar un choque con otros sectores. En el consejo ciudadano, Iglesias, Errejón, Bescansa y Echenique presentarán informes distintos, respectivamente, sobre la nueva fase de Podemos, el balance de la campaña electoral, el análisis demoscópico y la situación interna del partido.

La formación entra en una nueva fase en la que tiene que convertirse "en un partido normal", como reconoció el pasado lunes el propio Pablo Iglesias en la Universidad Complutense en El Escorial, y en la que el riesgo es alto. "Puede ser que ganemos las elecciones en cuatro años o que nos demos una hostia de proporciones bíblicas", resumió con sinceridad el secretario general. En la nueva etapa Podemos busca apaciguar el clima interno, y pasar página del conflicto que mantuvieron el líder y el número dos por la destitución del secretario de Organización Sergio Pascual. En la dirección estiman que los partidarios del secretario político no van a dar la batalla por adelantar el congreso extraordinario. "La fecha de la asamblea no es una cuestión en conflicto", sostiene la jefa de gabinete de Iglesias.

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