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La izquierda quiere frenar la escuela concertada

El gasto por alumno ha caído un 25% más en los colegios públicos que en los subvencionados por el Estado

Protesta en Valencia este junio de las familias con hijos en la concertada.
Protesta en Valencia este junio de las familias con hijos en la concertada.

Desde 2010, las Administraciones han recortado la financiación por alumno de la escuela pública un 25% más que el de la concertada (privada subvencionada con fondos públicos). Así se recoge en el estudio Cuentas de la Educación en España 2000-2013, de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). En ese contexto, los nuevos Gobiernos autonómicos de izquierda tratan ahora de poner freno al avance de la concertada.

 El director de investigación del Ivie, Francisco Pérez, coautor del informe, explica que “en la pública se redujeron los ingresos y los salarios y no se repuso a los profesores que se jubilaban”. “Y, además, creció el número de alumnos”, apunta. Mientras que en los concertados “no se ha seguido este camino y lo que ha pasado depende de lo que haya decidido cada comunidad”.

Alfonso Aguiló, presidente de CECE, la patronal de la concertada, sostiene que su sector ha bajado menos porque el Estado invierte por niño la mitad que en la pública, donde se concentran los menores con menos recursos para pagar los libros o el comedor. Sin embargo, un gráfico del Ivie muestra que la escuela concertada recibe algo más que la pública en Primaria e Infantil, unos 3.500 euros por alumno, y algo menos que en la pública en Secundaria y FP, unos 4.500 euros.

El PP prefiere que prime la “libertad de elección de los padres” por matricular en la escuela pública o concertada a que sobren plazas en un centro del Estado. “Ni la Constitución ni la Declaración de Derechos Humanos recoge la necesidad de financiar la libertad de enseñanza”, recalcó por su parte el consejero socialista Ángel Felpeto en Castilla-La Mancha. Y recordó que la concertada nació en España “como una respuesta madura para solventar la necesidad de ofrecer una plaza escolar pública a todos los alumnos”. La introdujo su partido, el PSOE.

El jefe de la patronal concertada dice que la “mayor preocupación” está en Valencia

En Madrid cada año se queda corta la dotación para concertada y hay que ampliarla. El Gobierno madrileño sostiene que los concertados están abriendo aulas a medida que pasan los cursos, pero que no hay nuevos. Aguiló reconoce que el “estigma” de la trama de corrupción Púnica, que supuestamente cobró mordidas por conciertos en centros, les pesa.

¿Ha tocado techo la concertada? El experto del Ivie no se atreve a interpretar qué va a pasar. “Hay diferencias muy grandes entre regiones”. La mitad de los menores vascos estudia con concierto, frente al 14,6% de Castilla-La Mancha, los dos extremos. No en todos los parámetros gana la concertada a la pública. Los salarios en la primera son algo inferiores. Y en alumnos por profesor (13,3) supera a la pública (11,5).

La izquierda quiere frenar la escuela concertada

 En la última precampaña miles de familias se manifestaron en Valencia pidiendo que terminasen los “ataques” a la concertada del Gobierno regional (PSOE y Compromís). El nuevo consejero argumentó que se habían cerrado las mismas aulas que con el PP y que la protesta era “para meter miedo”. La Comunidad Valenciana ha abierto 440 aulas públicas y “negociará” los conciertos de bachillerato —una etapa de la enseñanza que no es obligatoria— “si la oferta pública es suficiente”.

Aguiló dice que la “mayor preocupación” está en Valencia, pero que tras el “aviso” de las elecciones generales —donde la izquierda bajó— “están más dialogantes”. Está pendiente de lo que “pueda pasar” en Andalucía, que como Asturias prohibió el concierto con centros que separan por sexo —pero luego el Tribunal Supremo blindó la subvención—.

En Baleares “la interlocución es buena”, dice Aguiló. Y en Castilla-La Mancha “no han pasado de las palabras a los hechos”, se alegra. Aragón ha impedido que se construyese un colegio concertado cuando los niños del público aún están en barracones.